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viernes, 12 de junio de 2026

La Illeta dels Banyets: patrimonio, paisaje y memoria en la costa alicantina

La Illeta dels Banyets es uno de los rincones más fascinantes de la costa de Alicante. Este pequeño enclave arqueológico y natural combina restos de distintas épocas, vistas al Mediterráneo y un entorno perfecto para entender cómo el mar ha marcado la vida de esta zona desde hace siglos.

Un lugar con mucha historia

La Illeta dels Banyets, situada en El Campello, es conocida por su valor arqueológico y por la presencia de restos que abarcan diferentes etapas históricas. Pasear por este espacio es como recorrer varias capas del pasado en un solo lugar, con vestigios que ayudan a imaginar la importancia estratégica y comercial que tuvo la zona.


Su atractivo no está solo en lo que conserva, sino también en el paisaje que la rodea. El contraste entre las ruinas, el azul del mar y la roca costera convierte la visita en una experiencia muy especial.

La torre vigía

Uno de los elementos más llamativos del entorno es la torre vigía, construida para controlar la costa y avistar posibles amenazas desde el mar. Este tipo de torres formaban parte de una red defensiva muy importante en el litoral mediterráneo, donde durante siglos era necesario vigilar el horizonte.

Hoy, la torre vigía añade una dimensión histórica muy potente al paisaje. No solo recuerda la función defensiva del lugar, sino también la relación constante entre la costa y la protección del territorio.

El búnker de la zona

En la zona también se conserva un búnker, un resto más reciente que aporta otra lectura histórica al enclave. Este elemento recuerda que la costa no solo fue importante en la antigüedad, sino también en tiempos más cercanos, cuando la vigilancia del litoral seguía siendo estratégica.

La presencia del búnker crea un contraste muy interesante con los restos arqueológicos y la torre vigía. En un mismo paseo puedes encontrar huellas de épocas muy distintas, algo que hace que la visita resulte todavía más completa.

Un paisaje para caminar y mirar

Más allá de su valor histórico, la Illeta dels Banyets es un sitio para detenerse y observar. El mar, la roca y las construcciones antiguas forman un conjunto muy fotogénico y fácil de disfrutar sin prisa. Es un lugar ideal para quienes buscan una excursión corta pero con contenido, donde la historia y el entorno natural se entienden de forma muy visual.

También es una visita que encaja bien con una ruta por la costa de El Campello, porque permite combinar patrimonio, vistas y paseo marítimo en un mismo plan.

miércoles, 10 de junio de 2026

Málaga y sus dioses marinos: arte que no pasa desapercibido

Desde hace apenas dos meses, el Puerto de Málaga cuenta con dos nuevas figuras que han generado tanto curiosidad como debate: Neptuno y Venus, también identificados como Poseidón y Afrodita, dos esculturas monumentales de bronce de ocho metros de altura instaladas en el entorno portuario. Ambas forman parte del conjunto escultórico “Las Columnas del Mar”, obra del artista ceutí Ginés Serrán, y han llamado la atención no solo por su tamaño, sino también por su estética y por la polémica que han suscitado desde su colocación.


Lejos de pasar desapercibidas, estas dos divinidades clásicas han convertido una parte del puerto en un escenario visual rotundo, casi escenográfico. Neptuno aparece acompañado de unas redes doradas, mientras que Venus se presenta con una bola dorada, dos elementos que refuerzan el carácter simbólico del conjunto y que han alimentado todavía más el debate en torno a la obra.

Un estreno reciente y muy comentado

La reciente instalación de estas esculturas explica en parte la intensidad de la reacción pública. No se trata de piezas integradas discretamente en el paisaje, sino de obras de gran formato, pensadas para ocupar espacio y dominar visualmente su entorno. En una ciudad tan acostumbrada a mirar al mar como Málaga, cualquier intervención de este tipo en el puerto adquiere enseguida una fuerte carga simbólica.

Precisamente por eso, la polémica ha surgido casi de inmediato. Hay quienes ven en ellas una apuesta valiente por el arte público contemporáneo y por una lectura mitológica del frente marítimo. Otros, en cambio, consideran que su escala y su estilo resultan excesivos o poco armónicos con el paisaje portuario. Esa división de opiniones forma parte, en realidad, de la propia vida de la obra.

Redes doradas y bola dorada

Uno de los rasgos más comentados es el tratamiento de las dos figuras. Neptuno, con sus redes doradas, remite de manera directa al mundo marino, a la pesca y al poder del océano. Venus, con su bola dorada, introduce una imagen más abstracta y simbólica, vinculada a la belleza, la plenitud y la idea de armonía.

Estos detalles contribuyen a que las esculturas no sean solo representaciones clásicas, sino también objetos de fuerte presencia visual. El dorado añade brillo, contraste y teatralidad, reforzando el carácter monumental del conjunto y convirtiéndolo en un foco de atención inmediata para quien pasea por la zona.

La polémica del arte público

El caso de estas esculturas vuelve a poner sobre la mesa una cuestión habitual en las ciudades: ¿qué lugar debe ocupar el arte contemporáneo en los espacios públicos? Cuando una obra se instala en un lugar tan visible como el puerto, no solo se expone al paisaje; también se expone al juicio ciudadano.

En ese sentido, “Las Columnas del Mar” ha conseguido algo que muchas obras buscan y pocas logran: convertirse en tema de conversación. La polémica no disminuye su valor artístico, pero sí evidencia que el arte público sigue siendo un terreno donde conviven emoción, sorpresa, crítica y controversia. Y eso, en el fondo, también forma parte de su función.

Málaga frente al mar y frente al arte

Málaga mantiene una relación muy especial con el mar, y el puerto es uno de los espacios donde esa identidad se hace más visible. La llegada de Neptuno y Venus añade una nueva capa a ese vínculo: la del mito, la del símbolo y la del debate estético. Las esculturas no solo decoran el entorno, sino que lo reinterpretan y lo convierten en un lugar de lectura cultural.

Más allá de gustos personales, su presencia confirma que el arte público sigue teniendo capacidad para provocar reacción. Y quizá esa sea precisamente su mayor virtud: obligar a mirar de nuevo un lugar que ya creíamos conocer.

Una obra que ya forma parte del paisaje

Instaladas hace solo dos meses, estas dos figuras monumentales han pasado en muy poco tiempo de ser una novedad a convertirse en uno de los elementos más comentados del Puerto de Málaga. Su tamaño, sus detalles dorados y su intención simbólica las han convertido en protagonistas de la conversación urbana.

Polémicas o admiradas, Neptuno y Venus ya forman parte de la imagen contemporánea del puerto. Y, como ocurre con las obras que realmente impactan, no dejan a nadie indiferente.

lunes, 8 de junio de 2026

Qué ver en Santa Pola: mar, historia y paisajes únicos

Santa Pola es uno de esos destinos de la Costa Blanca que sorprenden por la variedad de planes que ofrece. Aunque mucha gente la asocia solo con playa, en realidad combina patrimonio histórico, espacios naturales, miradores al mar y rincones muy ligados a su identidad marinera. Es un lugar perfecto para pasear, comer bien y descubrir una localidad con mucha personalidad.

El puerto, alma marinera de Santa Pola

El puerto es uno de los mejores lugares para empezar la visita, porque resume muy bien el carácter de Santa Pola. Aquí conviven la actividad pesquera, las embarcaciones de recreo y el ambiente de paseo que tanto atrae a vecinos y visitantes. Caminar por esta zona permite entender por qué el mar ha marcado la vida del municipio durante siglos.

Además, el puerto es un buen punto para sentarse a tomar algo, ver llegar los barcos y disfrutar del ambiente local. Si buscas una imagen auténtica de Santa Pola, este es uno de los escenarios más representativos.

El molino de Santa Pola

Otro de los símbolos más curiosos del municipio es el molino, una construcción muy vinculada al paisaje tradicional de la zona. Su silueta destaca y aporta un toque histórico y pintoresco que contrasta con el entorno costero. No es solo una parada fotográfica: también ayuda a conectar Santa Pola con su pasado agrícola y con la memoria de un territorio que ha vivido de muchas actividades, no solo del turismo.

Visitarlo suma un matiz diferente al recorrido, porque permite salir del típico circuito de playa y entrar en la parte más local y tranquila del pueblo.

El faro de Santa Pola

El faro es uno de los grandes imprescindibles de la visita. Situado en una zona elevada y con vistas amplias, ofrece una panorámica muy atractiva del litoral y del Mediterráneo. Es uno de esos lugares donde el paisaje gana protagonismo y donde apetece quedarse un rato simplemente contemplando el mar.

La zona del faro también es ideal para pasear al atardecer, cuando la luz suaviza el paisaje y la costa de Santa Pola muestra su lado más bonito. Para quien busca rincones con vistas, es una parada obligatoria.

Las salinas de Santa Pola

Las salinas son probablemente uno de los espacios más especiales del municipio. Este entorno natural no solo tiene valor paisajístico, sino también ecológico, ya que es refugio de numerosas aves, especialmente flamencos en determinadas épocas del año. El contraste entre el agua, la sal y el cielo crea una estampa muy característica de Santa Pola.

Pasear por esta zona permite descubrir una cara más tranquila y natural del destino. Es un lugar muy recomendable para quienes disfrutan observando aves, haciendo fotos o simplemente recorriendo espacios abiertos con personalidad propia.

La torre de Tamarit

La torre de Tamarit es otro punto imprescindible para completar la ruta. Esta antigua torre defensiva recuerda la importancia estratégica de la costa alicantina en otros siglos, cuando era necesario vigilar el litoral ante posibles ataques. Hoy conserva ese aire de vigía silenciosa frente al mar, y su presencia añade mucho valor histórico al recorrido.

Es una visita que encaja muy bien con el faro y las salinas, porque forma parte de un paisaje donde la historia y la naturaleza conviven de forma muy visual. Además, ayuda a entender cómo Santa Pola ha sido durante siglos un enclave vigilado y protegido.

Castillo-Fortaleza y casco histórico

En el centro del pueblo está el Castillo-Fortaleza de Santa Pola, construido en el siglo XVI para defender la costa de los ataques piratas. Hoy alberga espacios culturales y museos relacionados con el mar y la historia local, así que es una visita muy recomendable para entender el pasado de la ciudad.

Parque del Palmeral y restos romanos

El Parque del Palmeral es otro rincón interesante, especialmente si buscas una zona verde en el centro urbano. Allí también se encuentran restos arqueológicos de la llamada Casa Romana del Palmeral, que ayudan a imaginar cómo era la vida en la antigua Santa Pola.


En definitiva, Santa Pola tiene ese encanto de los lugares que parecen sencillos, pero que ofrecen mucho más de lo que se ve a primera vista.Es un destino ideal para una escapada sin prisas, de esas que se disfrutan caminando, mirando al mar y dejando que el lugar te cuente su historia poco a poco.

lunes, 18 de mayo de 2026

La familia de piedra que habita el Parque del Almendral

Carmona ha incorporado recientemente a su paisaje urbano una obra que une arte contemporáneo, memoria y naturaleza: el conjunto escultórico “La Familia”, situado en el Parque del Almendral. Desde su emplazamiento, las figuras parecen dialogar con la vega carmonense y con el horizonte abierto que convierte este espacio en uno de los rincones más especiales de la ciudad. No se trata solo de una obra artística, sino de una nueva presencia simbólica en un entorno cargado de belleza y significado.


El conjunto está formado por cuatro piezas de piedra basáltica, concebidas como un grupo familiar. Sus formas monolíticas, sobrias y poderosas, recuerdan a las estructuras antiguas y a los grandes volúmenes del arte megalítico, aunque reinterpretados desde una sensibilidad plenamente contemporánea. Esa mezcla de solidez y sencillez hace que la obra transmita una sensación de permanencia, como si hubiera estado siempre ahí, formando parte del paisaje.


La autoría corresponde a Xavier Corberó, uno de los grandes nombres de la escultura abstracta española. Su lenguaje artístico se caracteriza por la búsqueda de la esencia, por la tensión entre materia y vacío, y por una capacidad singular para integrar la obra en el espacio que la rodea. En Carmona, esa vocación encuentra un marco ideal: el parque, la luz y las vistas a la vega refuerzan la dimensión contemplativa de la escultura.


La elección del Parque del Almendral no parece casual. Se trata de un lugar pensado para el paseo, la observación y el encuentro con la naturaleza, lo que permite que la escultura no quede aislada, sino en relación directa con quienes la visitan. Así, “La Familia” transforma un espacio cotidiano en una pequeña experiencia cultural al aire libre, accesible para vecinos y visitantes sin necesidad de entrar en un museo.

Más allá de su valor estético, la obra tiene también un fuerte componente simbólico. La idea de familia, representada en piedra, remite a la unión, la continuidad y la transmisión entre generaciones. En un tiempo en el que muchas ciudades buscan reforzar su identidad cultural, Carmona apuesta por sumar arte a sus espacios públicos y por hacerlo de una manera que dialogue con su paisaje y su historia.

“La Familia” es, en definitiva, una obra que invita a detenerse. Frente al ruido y la prisa, propone silencio, contemplación y una lectura más profunda del entorno. En el Parque del Almendral, estas figuras de basalto no solo decoran el paisaje: lo transforman y lo enriquecen, recordando que el arte también puede habitar al aire libre y formar parte de la vida diaria de una ciudad.

domingo, 10 de mayo de 2026

Córdoba en flor: la magia de los patios 2026

Córdoba vuelve a abrir sus puertas más íntimas en mayo de 2026, cuando los patios se convierten en pequeños universos de luz, agua y memoria. Tras los muros encalados, la vida florece en macetas rebosantes de geranios, gitanillas y jazmines que perfuman el aire con una mezcla inconfundible. Cada patio es un relato vivo, cuidado durante todo el año por manos pacientes que transforman lo cotidiano en arte efímero.



Pasear por los patios cordobeses es dejarse llevar por un ritmo distinto, donde el murmullo de las fuentes acompaña conversaciones en voz baja y el tiempo parece detenerse entre sombras y colores. En 2026, la fiesta mantiene su esencia tradicional, pero también se abre a nuevas miradas: jóvenes cuidadores, propuestas culturales y una mayor conciencia por preservar este patrimonio declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La tradición no se repite, se reinventa sin perder su raíz.



Más allá de la belleza visual, los patios de Córdoba son un símbolo de convivencia. Son espacios compartidos, nacidos de la necesidad de frescor y transformados en lugares de encuentro. Quien cruza su umbral no solo observa flores, sino que participa de una forma de vida que celebra lo sencillo, lo comunitario y lo auténtico. En cada rincón hay una historia, y en cada visita, una emoción que se queda.

viernes, 24 de abril de 2026

El Centro de la Comunicación "Jesús Hermida": memoria viva del periodismo en Huelva

El Centro de la Comunicación Jesús Hermida es uno de los espacios culturales más singulares de Huelva porque está dedicado íntegramente a la historia de los medios de comunicación y a la figura de Jesús Hermida, uno de los periodistas onubenses más universales. Nació con una vocación museística, divulgativa y de investigación, y se presenta como el primero de este tipo en España, además de rendir homenaje a la trayectoria profesional de Hermida y al papel de la prensa, la radio y la televisión en la sociedad contemporánea.


Un espacio para la memoria de la comunicación

Situado en la calle Presidente Adolfo Suárez, nº 1, el centro propone un recorrido por la evolución de la comunicación de masas, desde los primeros soportes periodísticos hasta los formatos que marcaron el desarrollo del periodismo moderno. Su planteamiento no se limita a exhibir piezas, sino que busca explicar cómo han cambiado los modos de informar, narrar y conectar con el público a lo largo del tiempo.


El proyecto fue impulsado por el Ayuntamiento de Huelva y la Asociación de la Prensa de Huelva, con la colaboración de instituciones como la Fundación Cajasol, CRTVE, Atresmedia, la familia de Jesús Hermida y diversos coleccionistas y entidades vinculadas a la comunicación. Esa red de apoyos ha permitido reunir materiales que dan solidez al discurso expositivo y refuerzan el valor documental del espacio.


Jesús Hermida como hilo conductor

La figura de Jesús Hermida actúa como eje del centro, no solo por su origen onubense, sino por su relevancia en la historia del periodismo español. El espacio presenta su trayectoria como una forma de entender la comunicación desde dentro: la radio, la prensa escrita, la televisión y la transformación del oficio en las últimas décadas.

Esa elección no es casual. Hermida simboliza una manera de hacer periodismo basada en la curiosidad, la cercanía y la capacidad de explicar el mundo a través de la palabra. Por eso, el centro funciona también como homenaje a una generación de profesionales que contribuyeron a modernizar la comunicación en España.

Un momento muy especial y que se recuerda en este centro es cuando  Jesús Hermida narró para TVE la llegada del Apolo 11 a la Luna en 1969 desde el Centro Espacial de Houston, y su voz quedó asociada en España a ese momento histórico. La retransmisión se recuerda por la emoción, los problemas de señal y porque millones de personas siguieron el acontecimiento con su comentario.

Lo más llamativo es que Hermida contaba que apenas se veía la imagen, así que tuvo que “poner luz” con su relato, traduciendo y contextualizando lo que estaba pasando en directo. También se le atribuye la frase de que aquello fue un día agotador, pero del que se sentía orgulloso por haberlo contado.

Para recordar  este momento hay una figura de astronauta con la que te puedes fotografiar


De la voz de Jesús Hermida en 1969 al regreso de Artemis II en el 2026, la Luna vuelve a unir memoria y futuro en una misma mirada humana.

Valor cultural y divulgativo

Además de su interés histórico, el centro tiene un claro valor para la ciudad como recurso cultural y turístico. Su propuesta lo convierte en un lugar apto tanto para especialistas como para visitantes que quieran acercarse a la historia de la comunicación desde una perspectiva amena y visual.

También cumple una función pedagógica, porque permite entender cómo han evolucionado los medios y por qué siguen siendo decisivos en la vida pública. En una época dominada por la inmediatez digital, espacios como este ayudan a recuperar el contexto, la memoria y el sentido crítico sobre la información.

La exposición Adelaida

Ahora mismo, el centro acoge la exposición Adelaida, una propuesta de PHotoESPAÑA que se puede visitar hasta el 8 de mayo y que reconstruye la vida de Adelaida Martínez-Corera a partir de fotografías de archivo, documentos históricos e inteligencia artificial. La muestra ofrece una mirada sobre la memoria, la identidad y las mujeres olvidadas por la historia, y añade un componente contemporáneo muy sugerente al diálogo entre pasado y presente