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sábado, 26 de septiembre de 2026

Jábegas de nuestra costa: la tradición marinera en miniatura llega al Ayuntamiento de Torremolinos

Torremolinos acoge estos días una exposición muy especial: “Jábegas de nuestra costa”, del artista Juan Antonio Quiles García. La muestra reúne pequeñas embarcaciones de madera elaboradas artesanalmente, una propuesta que permite acercarse a la historia marinera de Málaga desde una mirada minuciosa, artística y llena de sensibilidad.

Un homenaje al mar de Málaga

La jábega es mucho más que una embarcación tradicional. Forma parte de la identidad de numerosos pueblos del litoral malagueño y está estrechamente vinculada a la vida de los antiguos pescadores, a las faenas en el mar y a la cultura de nuestras playas.

A través de sus reproducciones en miniatura, Juan Antonio Quiles recupera la imagen de aquellas barcas que durante generaciones surcaron la costa malagueña. Cada pieza recuerda un tiempo en el que el mar era fuente de trabajo, encuentro y sustento para muchas familias.

La exposición invita al visitante a detenerse y observar. Aunque las embarcaciones son pequeñas, contienen una gran historia: la de un patrimonio marítimo que forma parte de la memoria colectiva de nuestra provincia.

Artesanía, precisión y memoria

Uno de los aspectos más llamativos de la muestra es el trabajo artesanal que hay detrás de cada modelo. Las barquitas, realizadas en madera, reproducen con gran cuidado las formas, los detalles y el carácter de las jábegas tradicionales.

El resultado es una colección delicada, en la que se unen la paciencia del artesano y el respeto por la tradición. La madera aporta calidez a las piezas y hace que cada embarcación parezca conservar algo de la esencia de aquellas barcas originales: el olor a mar, el esfuerzo de los pescadores y el movimiento constante de las aguas de la Costa del Sol.

Contemplar estas miniaturas es, en cierto modo, contemplar el mar desde otra perspectiva. No desde la orilla ni a bordo de una embarcación, sino a través de objetos cuidadosamente construidos que condensan años de historia en unos pocos centímetros.

Torremolinos y su vínculo con el litoral

La elección del Ayuntamiento de Torremolinos como espacio expositivo resulta especialmente significativa. La ciudad mantiene una relación muy estrecha con el Mediterráneo, sus playas y sus antiguas tradiciones pesqueras.

Barrios como La Carihuela conservan todavía parte de ese vínculo con el mar. Sus restaurantes, sus calles y su paisaje recuerdan el pasado marinero de la localidad, cuando las jábegas formaban parte habitual de la vida cotidiana.

Por eso, “Jábegas de nuestra costa” no es únicamente una exposición de maquetas. También es una oportunidad para reflexionar sobre cómo han cambiado nuestras ciudades costeras y sobre la importancia de conservar las costumbres que explican quiénes somos.

Una pequeña exposición con una gran historia

“Jábegas de nuestra costa” demuestra que no siempre son necesarias grandes instalaciones para contar historias importantes. En este caso, unas pequeñas barcas de madera bastan para evocar la relación entre los malagueños y el mar.

La exposición de Juan Antonio Quiles García es una invitación a mirar despacio, a valorar el trabajo artesanal y a recordar que nuestras tradiciones también pueden navegar en miniatura.

Porque, aunque estas jábegas no se hagan a la mar, sí consiguen algo muy parecido: llevarnos de viaje por la memoria de nuestra costa.

lunes, 21 de septiembre de 2026

«Spanish Remix: De lo cañí a lo pop», cuando los iconos de la España castiza se vuelven arte contemporáneo

La exposición «Spanish Remix: De lo cañí a lo pop» en la Holland Gallery  propone un viaje visual por los símbolos más reconocibles de la identidad española —flamenco, toros, mantones, folclore— reinterpretados a través de los lenguajes del pop y la pintura contemporánea.



Un «remix» de la España cañí

El título ya adelanta la clave de la muestra: tomar los clichés de la España cañí y someterlos a una actualización estética y conceptual propia de la sensibilidad pop. Bajo la dirección del comisario Gabriel Suárez, el proyecto explora esa tensión entre lo castizo y lo contemporáneo, entre el estereotipo y su reapropiación artística.

La exposición dialoga con debates actuales sobre cómo el folclore y lo «cañí» han sido usados, explotados y también reivindicados en el arte reciente, en paralelo a fenómenos musicales y visuales que han llevado esa estética a nuevos contextos, desde el flamenco fusión hasta ciertas corrientes del pop urbano.


Artistas participantes

Se trata de una muestra colectiva con una nómina amplia de creadores que trabajan principalmente desde la pintura, aunque con enfoques muy personales dentro de ese marco conceptual. Entre los nombres que aparecen en las comunicaciones de la galería figuran:


Carlos Álvarez Las Heras


Cuqui Guillén


Ciro Quintana


Nuno Raminhos


Francisco Ramírez Viola


Ricardo Rodríguez


Mariojosé Ángeles

y otros, configurando un panorama diverso de propuestas que reinterpretan los tópicos de la España cañí con recursos formales cercanos al pop, la figuración contemporánea y la pintura de asunto.


Más allá del atractivo visual, «Spanish Remix» ofrece un marco interesante para pensar cómo el arte actual negocia con la idea de «españolidad»: ni simple folclorización ni rechazo automático, sino una reescritura irónica, afectiva o crítica de esos símbolos. Para quien se interese por la cultura visual española contemporánea, la muestra funciona como un laboratorio donde ver cómo lo «cañí» deja de ser solo decorativo o turístico para convertirse en materia de reflexión artística.


jueves, 3 de septiembre de 2026

Biomágico: un conjuro visual en la Casa de los Navajas

Biomágico es una exposición individual del artista manchego Jesús Calzada que propone reconectar con la naturaleza a través de la belleza, el misterio y el asombro. La muestra se puede visitar hasta el 4 de octubre de 2026 en la Casa de los Navajas, con entrada libre y gratuita.


El concepto: bio + magia

El título condensa la idea central: lo biológico (la vida, los ecosistemas, los ritmos orgánicos) se funde con lo mágico (la capacidad de asombro, la intuición, el misterio). Calzada plantea percibir la naturaleza no solo como paisaje, sino como espacio restaurador y de interconexión espiritual, invitando a mirar el entorno “con otros ojos”. En la práctica, la exposición fusiona figuración y abstracción para activar esa mirada más atenta y emocional.

Qué hay en la sala: obras y lenguaje visual

Una selección de pinturas que oscilan entre lo reconocible y lo onírico, donde formas orgánicas, texturas y colores sugieren paisajes interiores más que postales turísticas.

Un recorrido que funciona como una narrativa implícita: la exposición no solo muestra, sino que plantea una pregunta sobre cómo habitamos un planeta que nos sostiene y, al mismo tiempo, ignoramos.

Un tono contemplativo que invita a la pausa: cada pieza actúa como recordatorio de que la naturaleza también es lenguaje emocional y fuente de sentido.

Por qué “biomágico”

La propuesta se apoya en esa doble raíz:

-Bio: la vida en sus múltiples escalas, desde lo microscópico hasta lo ecosistémico; los ritmos, las estaciones, la interdependencia.

-Mágico: la experiencia subjetiva de asombro, la intuición, lo que no se explica del todo pero se siente.

El resultado es un discurso visual que busca restaurar el vínculo afectivo con lo natural sin caer en lo ilustrativo ni en lo panfletario.

lunes, 24 de agosto de 2026

Máscaras: símbolos de identidad, una exposición para viajar por el mundo en Zamora

¿Puede una máscara contar la historia de un pueblo? ¿Puede servir para celebrar, proteger, transformar la identidad o comunicarse con el mundo de los espíritus? Estas son algunas de las preguntas que plantea “Máscaras: símbolos de identidad”, una interesante exposición que puede visitarse en el Museo Etnográfico de Castilla y León, en Zamora.

La muestra propone un recorrido por diferentes culturas y tradiciones para descubrir que las máscaras no son simples objetos decorativos. En muchas sociedades forman parte de rituales, fiestas, ceremonias y representaciones en las que las personas dejan atrás su identidad cotidiana para adoptar otra nueva.

Un objeto con muchos significados

A lo largo de la historia, las máscaras han servido para ocultar el rostro, pero también para revelar quiénes somos. Algunas representan animales, antepasados, espíritus o personajes mitológicos; otras se utilizan en celebraciones relacionadas con el cambio de estación, la fertilidad, la protección o el paso de la infancia a la edad adulta.

La máscara puede convertir a una persona corriente en un ser sobrenatural, un héroe, un demonio o un personaje festivo. Durante el tiempo que dura el ritual, quien la lleva puesta deja de ser simplemente él mismo y pasa a formar parte de una historia colectiva.


Por eso, cada pieza de la exposición habla de una comunidad, de sus creencias y de su manera de interpretar el mundo.

Una mirada a diferentes culturas

La exposición reúne máscaras rituales procedentes de distintos lugares y muestra la diversidad de formas, materiales y técnicas empleadas en su fabricación. Madera, fibras vegetales, tejidos, pigmentos y otros materiales se convierten en rostros llenos de fuerza y expresividad.

Algunas máscaras impresionan por sus colores; otras, por sus formas exageradas o por su aspecto misterioso. Todas ellas permiten comprender que, aunque las culturas sean diferentes, existen elementos comunes: el deseo de celebrar, de conectar con lo invisible y de reforzar los vínculos entre los miembros de una comunidad.

La muestra también invita a observar los detalles. Una boca abierta puede simbolizar una voz poderosa; unos ojos grandes pueden representar vigilancia; unos cuernos pueden relacionarse con la fuerza o con el mundo animal. Cada forma y cada color pueden tener un significado.

Una exposición para mirar y reflexionar

“Máscaras: símbolos de identidad” no es únicamente una exposición etnográfica. También invita a reflexionar sobre nuestra propia identidad. Todos utilizamos, en cierto modo, máscaras: en el trabajo, en la vida social o en las redes. A veces muestran una parte de nosotros y otras veces esconden lo que sentimos.


Esta conexión entre las máscaras tradicionales y la vida actual hace que la visita resulte cercana. El público puede contemplar piezas de otras culturas y, al mismo tiempo, preguntarse qué imagen ofrece a los demás y qué aspectos de su personalidad mantiene ocultos.



sábado, 22 de agosto de 2026

“La mirada del otro”: 57 obras para una atmósfera en calma

Hasta el 30 de agosto, el Centro Cultural Los Álamos de La Antilla (Lepe) acoge la tercera entrega de La mirada del otro, un proyecto conjunto de la pintora Virginia Saldaña y el fotógrafo Tomás Muruaga que propone un diálogo sereno entre pintura y fotografía.

Qué es esta exposición

La mirada del otro es una muestra que busca “un punto de encuentro más que un enfrentamiento” entre dos disciplinas, con 57 obras en total: 24 pinturas de Saldaña y 33 fotografías de Muruaga creadas específicamente para conversar con ellas. En esta tercera versión, el punto de partida es la serie Bañistas de la artista, a partir de la cual el fotógrafo construye una selección concebida para establecer un diálogo visual, cromático y formal.

El resultado, según explica Saldaña, es una “coreografía” distinta a las ediciones anteriores, orientada a generar “una atmósfera de calma, armonía y serenidad” y a ofrecer “un toque de frescura a la narrativa”.

Por qué “la mirada del otro”

El título apunta a esa tensión entre lo propio y lo ajeno: cómo nos miran, cómo miramos y cómo esa mirada configura lo que vemos. En este caso, la “otra mirada” es la del fotógrafo sobre la pintura, y viceversa, pero también la del visitante, llamado a quedar “atrapado en esa atmósfera” sensible que buscan crear los artistas.

Saldaña subraya que, aunque el proyecto nace pensado para un espacio concreto, la narrativa visual está construida para que pueda adaptarse a otros escenarios y seguir viajando.

Si te interesa el cruce entre pintura contemporánea y fotografía, o simplemente buscas una experiencia cultural tranquila y bien curada en la costa onubense, esta exposición en Los Álamos es una opción muy sólida antes de que cierre el 30 de agosto.

domingo, 2 de agosto de 2026

Graffiti, norma y provocación: la muestra “Prohibido realizar pintadas. Volumen II”

El Centro Cultural Los Álamos de La Antilla (Huelva) acoge la exposición “Prohibido realizar pintadas. Volumen II”, una propuesta que juega con la tensión entre norma y gesto creativo, entre lo prohibido y lo expresado.

Inaugurada el pasado 24 de julio, la muestra forma parte de un proyecto artístico que ya tuvo su primera edición y que ahora regresa con nuevos planteamientos sobre el graffiti, la pintura urbana y los límites del arte en el espacio público. La exposición está protagonizada por el pintor ayamontino Chencho Aguilera, cuyo trabajo dialoga con la idea de transgresión controlada y con la estética de lo urbano llevada al interior de un centro cultural.


De qué trata la exposición

Bajo un título provocador —“Prohibido realizar pintadas”—, la exposición invita a reflexionar sobre cómo el arte callejero oscila entre la transgresión y la legitimación cultural. Lejos de limitarse a mostrar obras, el proyecto plantea preguntas sobre quién decide qué puede pintarse, dónde y con qué sentido.

La muestra se enmarca en una línea de trabajo que combina creación plástica, crítica social y participación. De hecho, se ha anunciado que una publicación vinculada al proyecto verá la luz a principios de 2026, con posibilidad de participar solicitando plantilla a libroguiadearte@gmail.com. En ese sentido, “Volumen II” no es solo una colección de piezas, sino una continuación de un discurso artístico que busca ampliar el debate sobre el graffiti más allá del estereotipo de “daño” o “suciedad” en el mobiliario urbano.

Qué puedes ver en la muestra

Aunque la exposición no se limita a una única técnica, el eje central gira en torno a la pintura y a la representación de elementos propios del lenguaje visual urbano: letras, símbolos, tags, gestos y texturas que habitualmente asociamos con paredes, fachadas y espacios públicos intervenidos. Al trasladar ese lenguaje al interior de una sala de exposiciones, se produce un desplazamiento interesante: lo que fuera de aquí podría ser sancionado o borrado, dentro del centro cultural se convierte en objeto de contemplación y reflexión.

Además, el proyecto tiene una dimensión participativa, al plantear la posibilidad de que otras personas se sumen a la publicación derivada de la exposición, lo que refuerza la idea de comunidad y de construcción colectiva del discurso artístico.

Por qué vale la pena

Si te interesa el arte urbano, la cultura visual contemporánea o simplemente buscas una actividad cultural diferente en la costa de Huelva, esta exposición ofrece un punto de vista original: usa la ironía del “prohibido” para abrir un diálogo sobre libertad creativa, regulación del espacio y nuevas formas de entender la pintura más allá de la galería tradicional.

En un momento en el que el graffiti y el arte urbano están presentes en campañas publicitarias, festivales y programas públicos, “Prohibido realizar pintadas. Volumen II” ayuda a poner en perspectiva esa evolución: ya no se trata solo de “pintar donde no se debe”, sino de pensar por qué ciertos gestos se leen como delito en un contexto y como arte en otro.