miércoles, 25 de febrero de 2026

Maestro de orfebres: La gloria oculta de Cayetano González

La sede de la Fundación Cajasol en Sevilla acoge estos días la que muchos consideran la gran exposición definitiva sobre Cayetano González (1896‑1975), uno de los nombres imprescindibles para entender la orfebrería cofrade del siglo XX. Bajo el título “Cayetano González (1896‑1975). Maestro de orfebres”, la muestra reivindica a un artista total cuya huella sigue viva en la estética de la Semana Santa sevillana y en el patrimonio devocional andaluz.


Un artista total en la Sevilla del regionalismo

Sobrino del arquitecto Aníbal González, el gran artífice de la Plaza de España, Cayetano se formó en un entorno familiar profundamente vinculado a las artes decorativas. Comenzó como dibujante y proyectista dentro del clima del regionalismo andaluz y del impulso creativo que supuso la Exposición Iberoamericana de 1929, afinando un ojo extraordinario para el detalle y la composición.


Desde la década de 1920 orientó su trabajo hacia las hermandades sevillanas, realizando encargos para Santa Cruz, el Valle, el Silencio o la Amargura, entre otras corporaciones. Aquella colaboración continuada con el mundo cofrade cristalizó en la apertura de su propio taller y en el reconocimiento generalizado de Cayetano González como auténtico “maestro de orfebres”.



Más allá de la plata y el oro

Aunque su nombre se asocia sobre todo a la plata y el oro, la exposición muestra hasta qué punto su creatividad desbordó cualquier etiqueta. Además de orfebre, trabajó el bordado, la rejería, la cerámica y la talla en madera, construyendo un lenguaje visual propio que integra lo barroco con ecos góticos, mudéjares y renacentistas dentro del historicismo del regionalismo andaluz.


Dotado de una capacidad de dibujo excepcional, legó un vasto repertorio de diseños, muchos inéditos hasta ahora, que revelan tanto su cultura visual como la solidez de su imaginación. Varios de estos dibujos se muestran junto a las piezas terminadas, permitiendo al visitante seguir el proceso creativo desde el croquis hasta la obra definitiva.


Una exposición antológica sin precedentes

La muestra, organizada por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla y la Fundación Cajasol, reúne alrededor de 250 obras entre piezas de orfebrería, esculturas, insignias procesionales, bordados, documentos y un amplio conjunto de dibujos originales. Es la primera gran exposición antológica dedicada al artista y aspira a convertirse en referencia imprescindible para el estudio del arte cofrade contemporáneo.


El recorrido se estructura en varias salas temáticas. En la Sala Velázquez se presenta una cuidada selección de diseños para distintas hermandades e instituciones, junto a piezas singulares como una guitarra con iconografía taurina y el monumental Sagrario de la parroquia de Omnium Sanctorum. Las salas Murillo reúnen obras vinculadas al culto eucarístico procedentes de Málaga, Écija y Sevilla, así como el conjunto escultórico del Misterio del Desprecio de Herodes de la Hermandad de la Amargura, que da cuenta de la faceta imaginera del taller.


En otro ámbito de la exposición se despliega una auténtica constelación de coronas, potencias y piezas de orfebrería de oro y plata pertenecientes al ajuar de imágenes tan veneradas como las de El Silencio, El Cachorro, la Esperanza de Triana o la Amargura. Para quienes buscan las grandes obras, uno de los momentos culminantes es la contemplación del paso de plata del Señor de Pasión, realizado con más de 200 kilos de plata, que dialoga en la muestra con el misterio de la Amargura y el Sagrario de Omnium Sanctorum.


El paso de Pasión y la revolución de las andas sevillanas

Si hay una obra que resume la ambición estética de Cayetano González es, sin duda, el paso procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, que preside el patio principal de la exposición. Concebido como un verdadero retablo en movimiento, este paso marcó un antes y un después en la configuración de las andas procesionales sevillanas, tanto por su riqueza iconográfica como por la maestría técnica de su ejecución.


Realizado en plata, madera dorada y marfil, el paso se ha descrito como una de las grandes joyas de la orfebrería procesional andaluza. Su presencia fuera del contexto de la Semana Santa, en el espacio expositivo, invita a mirarlo con otros ojos: más allá de la devoción, se impone la lectura artística, la comprensión de su estructura, de los ritmos ornamentales y del diálogo que establece con la tradición barroca sevillana.

Un legado vivo para la Semana Santa

La lista de hermandades que guardan obras de Cayetano González es amplia: El Silencio, la Amargura, el Amor, Pasión, Calvario, Gran Poder, Jesús Despojado y muchas otras corporaciones conservan piezas surgidas de su trazo y su cincel. En ellas se percibe un estilo reconocible, que ha influido en varias generaciones de artesanos y que resulta clave para entender la estética actual de la Semana Santa sevillana


Por qué visitar “Cayetano González. Maestro de orfebres”

Acercarse a esta exposición es entrar en el taller de un creador que supo combinar tradición e innovación, devoción y vanguardia, oficio y sensibilidad. Para el público cofrade, supone un reencuentro con piezas muy queridas, ahora vistas con la calma y la proximidad que permite la sala de exposiciones; para el visitante no iniciado, es una puerta privilegiada al universo del arte sacro sevillano y a una forma muy particular de entender la belleza y lo sagrado.


Quien recorra sus salas descubrirá que, detrás de cada corona, cada respiradero y cada dibujo, hay una mirada capaz de tallar la luz y convertir el metal en un lenguaje de fe, ciudad y memoria. En tiempos en los que la artesanía lucha por mantener su espacio, la figura de Cayetano González emerge como recordatorio de que el arte, cuando nace del oficio y la pasión, trasciende su tiempo para seguir hablando a quienes se acercan a contemplarlo.

lunes, 23 de febrero de 2026

El graffiti que se hizo cerámica: arte urbano en una cochera de Triana

Pasear por Triana siempre tiene algo de descubrimiento. Entre el murmullo de la gente, el olor a azahar y esa mezcla constante de lo viejo con lo nuevo, uno puede tropezar con pequeñas joyas que no salen en las guías. Como la que se esconde en el número 55 de la calle San Jacinto: una cochera cualquiera que guarda un graffiti con alma de azulejo, una pieza que ya se ha vuelto parte del paisaje sentimental del barrio.


A primera vista, parece un panel cerámico tradicional. Los tonos cyan y amarillo forman motivos que recuerdan a los mosaicos trianeros, y la pintura imita el brillo del esmalte. Pero no hay loza ni horno: solo spray. El mural no muestra motivos abstractos, sino la imagen del Puente de Triana, icono del barrio y corazón de Sevilla. Y el autor de esta obra tan singular es Fabián Bravo, conocido artísticamente como Kato o Art Kato.


Kato, criado en Triana, creció viendo a los alfareros moldear barro y decorar azulejos. Por eso, cuando decidió pintar esta pieza a principios de 2026, quiso rendir homenaje a esa tradición. “El graffiti también puede ser cerámica, si se pinta con respeto”, dice en entrevistas. Su mural mezcla el lenguaje del arte urbano con el patrimonio local, convirtiendo una simple puerta de garaje en un puente visual entre la herencia artesanal y la expresión contemporánea.


El estilo de Kato destaca por su precisión técnica y su mirada nostálgica. A diferencia del graffiti más agresivo o efímero, sus obras buscan dialogar con el entorno. En este caso, el mural parece haber nacido ahí, como si Triana lo hubiese reclamado para sí. No es de extrañar que muchos lo confundan con un verdadero panel de azulejos cuando pasan por la acera.

Hoy, el mural de la cochera de San Jacinto 55 se ha vuelto viral en redes y ya es parada obligada para quienes buscan rincones con historia y arte en Sevilla. Los vecinos lo miran con orgullo: algunos lo señalan como ejemplo de cómo el arte urbano puede integrarse con la identidad del barrio, sin romperla, sino ampliándola.


Porque eso es Triana —un lugar donde la tradición nunca se queda quieta. Y donde un artista con una lata de spray puede, con un gesto, dar nueva vida a la memoria cerámica de su gente.

viernes, 20 de febrero de 2026

Entre las grietas del muro

Nadie reparaba en aquella pared. Las baldosas, antiguas y resquebrajadas, guardaban años de lluvia y polvo. Pero un día, justo donde dos se unían mal, brotó una hebra verde. Tan pequeña, tan improbable, que parecía una ilusión de la luz.


El muro, frío y reseco, no estaba hecho para albergar vida. Y aun así, la planta se aferró. Hundió raíces invisibles en el polvo del cemento, buscó sombra entre la piedra caliente y bebió lo que el rocío le concedía al amanecer.


Las grietas, que antes solo hablaban de abandono, empezaron a tener voz. Esa mancha de verde, suspendida en el muro, se convirtió en su secreto: un pulso leve, insistente, recordando que incluso lo duro cede al deseo de vivir.


Quien pasaba junto a ella casi no se detenía, pero algo en ese pequeño milagro inquietaba: la certeza de que la vida siempre busca, y siempre encuentra, un modo de quedarse.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El Bulevar del Carambolo: Museo al Aire Libre y Puerta Virtual a Tartessos

En la calle Almería de Camas, el bulevar del Carambolo se transforma en un museo al aire libre que acerca el mítico tesoro tartésico a los vecinos y visitantes. Este espacio exhibe réplicas monumentales de las piezas originales, mientras un futuro museo virtual promete inmersión digital en la cultura de Tartessos.




El bulevar-museo de la calle Almería

Imagina recorrer 130 metros de calle convertidos en galería arqueológica: 21 réplicas en bronce a escala 1:10 del tesoro del Carambolo, elevadas sobre pedestales con cantos rodados que evocan el santuario original. Cada pieza incluye cartelas informativas en español e inglés, tótems con mapas paleogeográficos y códigos QR para profundizar en detalles históricos desde tu móvil.

El pavimento alberga una reproducción a escala real del altar con forma de piel de toro, un guiño al ritual del cerro cercano donde se halló el tesoro en 1958. No es solo un paseo expositivo: sirve como plaza de barrio, aula viva para escolares y antídoto contra el vandalismo, fomentando orgullo local al "devolver" simbólicamente las piezas custodiadas en Sevilla.

Presentado en Fitur, este museo urbano dialoga con el yacimiento original, a solo 500 metros, y atrae a amantes de la arqueología que buscan experiencias auténticas en el Aljarafe.

El tesoro del Carambolo: joyas de oro tartésico

Descubierto por casualidad durante obras, este conjunto de 21 objetos de oro puro —16 brazaletes-placas, dos pectorales, un collar y dos brazaletes— data de los siglos VIII-VI a.C. y representa la élite de Tartessos, esa cultura misteriosa del suroeste ibérico ligada a fenicios y rituales sagrados.

Ocultas con huesos animales y cerámicas, las piezas sugieren un depósito votivo en un santuario costero, adornando quizás a sacerdotes o toros divinos. Su brazalete principal, con prototipos de motivos iberos, ilumina el imaginario de una civilización próspera y enigmática.

Hacia el museo virtual del futuro

En la antigua Casa Consistorial de Camas, un centro de interpretación usará realidad virtual, hologramas y audiovisuales inmersivos para recrear el santuario perdido, sus ceremonias y el paisaje antiguo del Aljarafe junto al mar.

Esta apuesta tecnológica convertirá Camas en referente turístico: del bronce callejero a la inmersión digital, uniendo pasado y presente en un circuito completo —yacimiento, bulevar y VR— que posiciona al municipio como puerta de Tartessos.


Un rincón tartésico para redescubrir

Si paseas por la calle Almería, sentirás el pulso de la historia bajo tus pies: réplicas que brillan al sol, vecinos que las adoptan como patrimonio vivo y la promesa de hologramas que te transporten a 700 a.C. Ideal para un blog cultural, este spot une educación, identidad local y vanguardia, perfecto para una visita desde Sevilla o una ruta por el Aljarafe arqueológico.

lunes, 16 de febrero de 2026

Isla Cristina se viste de Fiesta: Resumen de la Cabalgata de Carnaval 2026

Ayer,  Isla Cristina se convirtió en el epicentro de la alegría y el color con la celebración de su esperada Cabalgata de Carnaval. Este evento, que atrae a locales y visitantes por igual, comenzó a las 16:00 horas desde la Avenida del Carnaval, donde la emoción se palpaba en el aire.


La cabalgata recorrió las principales calles del centro de la localidad, creando un ambiente festivo que envolvió a todos. Las comparsas, que este año superaron las 30, deslumbraron con su creatividad y originalidad. 



Los trajes, elaborados con esmero, reflejaban una variedad de temáticas: desde la rica naturaleza de la región hasta elementos de la historia local y fantasías desbordantes. Cada grupo se esforzó por ofrecer un espectáculo visual que capturó la atención de los asistentes.



La música también fue protagonista en esta celebración. Bandas locales animaron el recorrido, interpretando desde tradicionales pasodobles hasta ritmos más modernos, lo que incitó a muchos a unirse a la danza y disfrutar del ambiente vibrante. La diversidad musical contribuyó a un ambiente de camaradería y celebración que caracterizó toda la jornada.



Uno de los aspectos más destacados de la cabalgata fue la participación de la comunidad. Familias enteras, grupos de amigos y vecinos se unieron para crear un espectáculo inolvidable. Los niños, con sus disfraces coloridos, sonrieron y rieron, mientras los adultos compartían historias y momentos de alegría. Esta unión refuerza la importancia del carnaval como un evento que trasciende generaciones y une a la comunidad.



El cierre de la cabalgata fue igualmente espectacular. Al caer la noche, un impresionante show de fuegos artificiales iluminó el cielo, asombrando a todos los asistentes. Este mágico final simbolizó no solo la culminación del carnaval, sino también el espíritu festivo y la identidad cultural de Isla Cristina.



En resumen, la Cabalgata de Carnaval de Isla Cristina de ayer fue un éxito rotundo, reafirmando la importancia de esta tradición en la vida social y cultural de la localidad. Con risas, música y un ambiente de celebración, isleños y visitantes disfrutaron de una jornada inolvidable. Ya estamos contando los días para el próximo carnaval, que sin duda seguirá siendo una cita ineludible en el calendario festivo de la región.


domingo, 15 de febrero de 2026

Vivir para pintarlo: 50 años de antología sentimental de Pablo Sycet

La exposición «Vivir para pintarlo: Una antología sentimental 1975-2025» de Pablo Sycet en la John Holland Gallery de Lepe ofrece una retrospectiva equilibrada de su obra a lo largo de 50 años.



Entre las piezas seleccionadas destacan obras provenientes de exposiciones anteriores, como «Las horas del día y de la noche», un conjunto de doce collages circulares concebidos como esferas de reloj, que articulan una reflexión poética sobre el paso del tiempo. Estas piezas dialogan directamente con el inicio del poema «Un cuerpo es el mejor amigo del hombre», de Jaime Gil de Biedma, homenaje que revela la profunda conexión de Sycet con la literatura y la poesía.


En la galería, estos collages no aparecen como un simple préstamo del pasado, sino como nodos que condensan la obsesión del artista por el tiempo, el deseo y la fragilidad de la experiencia, asuntos que atraviesan toda la antología. De este modo, la exposición se lee también como una versión pictórica del libro «Pablo Sycet entre dos siglos [1975‑2025]», publicado a finales de 2025, donde se combinan pinturas, letras de canciones y otros materiales que amplían la constelación sentimental aquí presentada.



Situar «Vivir para pintarlo» en el arco cronológico 1975‑2025 implica asumir que la obra de Sycet funciona como un registro sensible de la transformación cultural española entre la Transición y el presente. Desde sus inicios, en los primeros años ochenta, el artista optó por un viaje decidido hacia la abstracción en un contexto dominado por la figuración, participando en la escena de la Movida madrileña sin renunciar a una voz estética propia.





Así, «Vivir para pintarlo [Una antología sentimental. 1975‑2025]» se consolida como un hito en la carrera del artista: una exposición que no se limita a ordenar cronológicamente medio siglo de pintura, sino que convierte esa cronología en una narración afectiva donde cada cuadro es la huella de una vida vivida, precisamente, para poder ser pintada.


sábado, 14 de febrero de 2026

Un corazón de ganchillo por San Valentín

Hecho a ganchillo con mucho cariño, este pequeño corazón celebra San Valentín recordando que también es un día para la amistad, las sonrisas y los buenos momentos compartidos. 💕






jueves, 12 de febrero de 2026

Mi pequeño zorrito de lana

Este pequeño zorrito de ganchillo está hecho a mano con lana naranja y blanca, combinando ternura y detalle en cada puntada. Su cuerpo suave y sus orejitas puntiagudas reflejan la calidez del trabajo artesanal y el cariño con el que fue tejido. Es una pieza única, inspirada en la naturaleza y pensada para traer un toque de dulzura a cualquier rincón.


No le falta ningún detalle