miércoles, 8 de abril de 2026

San Jerónimo: el monasterio que Sevilla olvidó

 El monasterio de San Jerónimo de Buenavista es uno de los grandes olvidados de Sevilla: un antiguo cenobio jerónimo, junto al Guadalquivir y hoy rodeado por el barrio de San Jerónimo, que llegó a ser uno de los más poderosos de la ciudad. Construido a partir de 1414, combina restos mudéjares y góticos con añadidos renacentistas, visibles en su claustro principal y en la iglesia de tres naves que aún marca el perfil del conjunto.



En los siglos XV y XVI fue lugar de paso habitual de los Reyes Católicos, de Carlos V y de Felipe II, hasta el punto de funcionar como antesala cortesana antes de la entrada oficial en Sevilla. Dentro del monasterio se instaló además una de las primeras imprentas sevillanas, desde la que se editaron bulas de la Santa Cruzada y libros destinados a América, lo que convirtió este espacio aparentemente periférico en un pequeño nodo del mundo atlántico.



La vida cotidiana jerónima se organizaba entre la iglesia, el claustro y las huertas, con espacios tan sugerentes como la antigua fresquera subterránea, diseñada para conservar alimentos y vista hoy como un antecedente del frigorífico en pleno Antiguo Régimen. Tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX llegó el abandono, el expolio y la ruina parcial, aunque se salvaron el claustro, la torre y la zona de la imprenta.



En la actualidad, el conjunto restaurado empieza a recuperar protagonismo: la vieja imprenta alberga la biblioteca del barrio y el monasterio se reivindica como “monumento invisible”, una joya histórica del norte de Sevilla que ofrece al visitante una lectura distinta de la ciudad, lejos de los circuitos turísticos habituales. Es un lugar perfecto para quienes buscan historias densas en espacios discretos y, sobre todo, para quien quiera ver cómo perviven seis siglos de memoria enmarcados por un barrio vivo



martes, 7 de abril de 2026

El arte de viajar: carruajes históricos y tradición ecuestre en el Alcazar de Sevilla

Pasear por el Real Alcázar de Sevilla siempre es sumergirse en siglos de arte, poder y belleza. Pero durante estos días, los visitantes pueden disfrutar de un espectáculo aún más singular: una exposición de carruajes históricos que reúne piezas pertenecientes a distintas épocas y estilos, cuidadosamente restauradas para mostrar cómo evoluciona el transporte y la elegancia al servicio de la nobleza.


En los patios y salones del Alcázar se despliegan auténticas joyas artesanales: berlinas, landós y calesas procedentes de colecciones privadas y museos andaluces. Cada carruaje cuenta una historia, desde su uso ceremonial en los cortejos reales hasta su papel en las fiestas populares sevillanas. Las carrocerías decoradas con madera tallada, dorados y tapicerías finas hablan de una época en la que viajar era todo un acontecimiento social y estético.


La exposición permite además conocer las técnicas de restauración y conservación que mantienen viva esta parte del patrimonio móvil. Los visitantes pueden apreciar detalles como los sistemas de suspensión originales, los grabados en metal y la evolución de los útiles de guarnicionería, imprescindibles para el tiro de los caballos.


Más que una muestra de objetos antiguos, esta exposición es una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre tradición, artesanía y modernidad en el contexto sevillano. En un lugar donde pasado y presente conviven de manera natural, los carruajes del Alcázar evocan el esplendor de la historia y la continuidad de la cultura ecuestre de Andalucía.

lunes, 6 de abril de 2026

Flamenco rosa de ganchillo

 Este delicado flamenco rosa ha sido tejido a mano con hilo de algodón y mucho cariño. Sus tonos suaves y su elegante postura evocan la gracia de este ave tan emblemática del sur, símbolo de belleza, equilibrio y alegría.








viernes, 3 de abril de 2026

Nuestra Pasión: la imaginería y escultura de Raúl Trillo y Salvador Lamas

El Ayuntamiento de Torremolinos acoge estos días Nuestra Pasión, una exposición que celebra el talento y la maestría de dos escultores malagueños: Raúl Trillo y Salvador Lamas. La muestra invita al visitante a descubrir la fuerza expresiva y la devoción que habitan en la imaginería contemporánea andaluza, un arte que sigue vivo gracias a creadores que dialogan con la tradición sin renunciar a su propio lenguaje.

Las salas expositivas se llenan de madera tallada, miradas intensas y gestos contenidos, fruto de un trabajo minucioso que une artesanía, técnica y sentimiento. Trillo y Lamas, reconocidos por sus aportaciones al patrimonio artístico y cofrade de la provincia, presentan obras en las que la materia cobra vida: Cristos, Vírgenes, santos y bustos que parecen respirar, combinando realismo, espiritualidad y una profunda emoción estética.



Nuestra Pasión no es solo un título, sino una declaración de intenciones. A través de estas esculturas, el público puede contemplar cómo la imaginería sigue siendo un camino de creación, fe y belleza compartida, capaz de reunir a generaciones y sensibilidades distintas en torno a un mismo arte.



La exposición puede visitarse en el Ayuntamiento de Torremolinos durante las próximas semanas, con entrada libre. Una oportunidad única para acercarse al talento de dos artistas que mantienen viva la escultura devocional en la Málaga del siglo XXI.

miércoles, 1 de abril de 2026

Nazareno de ganchillo

Entre sus manos, el hilo se transforma en devoción: punto a punto, nace un pequeño nazareno de ganchillo. Con su túnica cuidadosamente tejida y su capirote que asoma con sencillez, este diminuto muñeco simboliza la Semana Santa desde una mirada tierna y artesanal. No lleva pasos ni incienso, pero en cada hebra se nota la paciencia, el cariño y la fe con que fue creado. Es un homenaje a las procesiones que recorren nuestras calles, un recuerdo que une tradición y creatividad, tejido con el alma de quien ama su ciudad y sus costumbres



martes, 31 de marzo de 2026

Semana Santa Sevillana 2026

 La Semana Santa de Sevilla 2026 se anuncia radiante, con el aroma a azahar envolviendo cada calle y el sonido inconfundible de las cornetas marcando el pulso de la ciudad. Todo comienza el Viernes de Dolores, cuando los barrios dan el primer paso de la Pasión. En Bellavista, la Hermandad del Dulce Nombre recorre su feligresía entre devoción y emoción, con la Virgen iluminando la tarde y el aire perfumado de incienso que anuncia lo que está por venir.


El Sábado de Pasión, la solemnidad se traslada a los confines de Torreblanca, donde la Hermandad de San José Obrero lleva el Evangelio a sus calles sencillas y llenas de fe. Sus nazarenos caminan en silencio, marcando ese tránsito entre los días de preparación y la semana grande.


Llega por fin el Domingo de Ramos, y Sevilla despierta vestida de fiesta. La Hermandad de la Estrella, desde Triana, cruza el puente con su inconfundible mezcla de alegría y fervor. Las palmas se alzan, los balcones se llenan, y el bullicio acompaña a una ciudad que vibra desde el corazón.


Ya en el Lunes Santo, el recogimiento se torna protagonista. Desde la Magdalena parte la Hermandad de la Rendición, con su paso de misterio reflejando la serenidad del momento, mientras que la Hermandad de San Pablo avanza con firme paso desde su barrio, uniendo modernidad y tradición en la misma estampa cofrade.



En un Martes Santo marcado por la emoción y la afluencia de público, la Hermandad del Cerro del Águila ha recorrido las calles de Sevilla con la solemnidad que la caracteriza. En su paso, la Virgen de los Dolores ha lucido una medalla en honor de Sandra Peña, un gesto cargado de significado que ha conmovido a los fieles y devotos del barrio


Así, paso a paso, la Semana Santa de 2026 en Sevilla vuelve a desplegar su alma: una mezcla perfecta de fe, arte y sentimiento popular que hace que, año tras año, la ciudad reviva su historia entre cirios, saetas y promesas cumplidas.

domingo, 29 de marzo de 2026

El Museo del Santo Ángel: un refugio de arte y devoción en la Semana Santa de Sevilla

 En pleno centro de Sevilla, en la calle Rioja, se alza el Convento del Santo Ángel, casa de los carmelitas descalzos desde el siglo XVII y uno de los rincones más ricos en arte sacro de la ciudad. Dentro de sus muros, el Museo del Santo Ángel custodia un valioso tesoro artístico y espiritual que lo convierte en una joya poco conocida, pero imprescindible para los amantes del patrimonio y la Semana Santa.


Durante estos días de fervor y contemplación, visitar este museo es una propuesta especialmente interesante, un complemento perfecto a los recorridos por los templos donde descansan las imágenes que procesionarán por las calles de Sevilla. Si muchos buscan ver de cerca los pasos y ensayar la emoción que se vivirá en breve, el Museo del Santo Ángel ofrece otra forma de conexión con esa misma tradición: una mirada más íntima, reposada y profundamente estética.



El recorrido por sus salas permite descubrir un amplio patrimonio compuesto por esculturas, pinturas, documentos históricos y objetos litúrgicos que narran siglos de espiritualidad carmelitana y arte barroco sevillano. Pero lo que más sorprende al visitante es su extraordinaria colección de Niños Jesús, considerada una de las más importantes de España.


Cada Niño tiene una historia, un carácter, una expresión. Algunos son de la escuela sevillana del siglo XVII, de delicada policromía y gran expresividad; otros, de autoría anónima, despiertan ternura por la sencillez de sus rasgos o la finura de los tejidos que los visten. En conjunto, esta colección revela la devoción íntima que las comunidades de religiosas y fieles han mantenido a lo largo de los siglos hacia la representación del Niño Dios, un culto doméstico que forma parte esencial de la religiosidad popular andaluza.


Además, el museo alberga imágenes de santos carmelitas, retablos y obras de grandes escultores sevillanos, junto con testimonios de la historia del convento y de la orden. Estas piezas no solo tienen valor artístico, sino también emocional, pues muchas han acompañado la vida cotidiana de generaciones de frailes y devotos.


En este contexto, acercarse al Museo del Santo Ángel en Semana Santa no es solo una visita cultural, sino una experiencia que permite comprender mejor la raíz espiritual de las tradiciones sevillanas. Frente al bullicio exterior de las procesiones, dentro del convento reina una calma que invita al recogimiento y a la contemplación.



Así, igual que los templos se llenan de fieles para contemplar a sus titulares, el Museo del Santo Ángel aguarda para mostrar la riqueza silenciosa de su colección. Quien lo visita se marcha con la sensación de haber descubierto un secreto bien guardado de Sevilla, un legado donde el arte y la fe se entrelazan en un diálogo eterno.



viernes, 27 de marzo de 2026

Un imán de jirafa

 Os traigo mi nuevo imán para la nevera.Una jirfa muy hambrienta que se está cominedo una raja de sandía.