En el corazón del barrio judío de Hervás, en la provincia de Cáceres, se esconde un pasadizo tan estrecho que atravesarlo se convierte en toda una experiencia. Se trata de la Travesía del Morón, conocida popularmente como la calle de los enamorados.
En su punto más angosto apenas alcanza los 50 centímetros de anchura. Por eso, solo una persona puede pasar cómodamente y, en algunos tramos, es necesario avanzar de lado. El recorrido es muy corto, pero suficiente para despertar la curiosidad de todos los visitantes.
Un rincón nacido de la arquitectura medieval
La Travesía del Morón forma parte del entramado de calles estrechas e irregulares de la antigua judería de Hervás. Sus casas, construidas con piedra, adobe y madera, se adaptan al terreno y crean rincones sorprendentes, pasadizos y pequeños callejones.
La estrechez de este lugar no parece fruto de una planificación moderna, sino de la manera en que fue creciendo el barrio a lo largo del tiempo. Las viviendas se levantaron muy juntas y dejaron apenas un pequeño espacio de paso entre ellas.
En algunos tramos, una casa cubre la parte superior del pasadizo, lo que produce una sensación casi misteriosa. Al avanzar, el callejón vuelve a abrirse hacia el cielo y permite continuar el paseo por las históricas calles de Hervás.
¿La calle más estrecha del mundo?
Durante años, la Travesía del Morón ha sido presentada como la calle más estrecha del mundo e incluso como la más estrecha de Europa. Sin embargo, conviene hablar con precisión: actualmente se la considera una de las más estrechas de España, mientras que existen otros callejones más angostos en Alemania y Aragón.
Aun así, el dato no le resta encanto. La fama ha convertido este pequeño pasadizo en uno de los lugares más fotografiados y curiosos del municipio.
El beso de los enamorados
La estrechez de la calle ha dado lugar a una simpática tradición. Como dos personas apenas pueden cruzarse sin acercarse mucho, numerosos visitantes aprovechan el paso para darse un beso y sellar su amor.
De ahí procede su nombre popular: la calle de los enamorados. Algunas parejas acuden expresamente para hacerse una fotografía en este rincón y convertir una visita turística en un recuerdo romántico.
Una parada imprescindible en Hervás
La Travesía del Morón se encuentra entre las calles del barrio judío, cerca de la calle Rabilero. Lo mejor es recorrer la zona tranquilamente, observar las fachadas tradicionales y dejarse sorprender por los pequeños detalles que aparecen a cada paso.
Visitar este callejón no lleva mucho tiempo, pero sí ofrece una de esas anécdotas que hacen especial un viaje. En Hervás, una calle de apenas medio metro demuestra que, para descubrir grandes historias, a veces basta con caminar por un espacio muy pequeño.
























































