viernes, 16 de octubre de 2026

Manolo García en Sevilla: avivar la creatividad desde dentro

Hay artistas que necesitan expresarse en más de un lenguaje. En Manolo García, la música nunca ha sido la única forma de crear: antes de los escenarios, las canciones y los focos ya existía una vocación plástica, una manera de mirar el mundo a través del dibujo, la pintura y la escultura.


Esa faceta menos conocida puede descubrirse ahora en “Atizar lumbre interior”, la primera exposición de Manolo García en Sevilla. La muestra, organizada por la Fundación Cajasol, reúne una selección de obras recientes y propone un recorrido por el universo visual de un creador que entiende el arte como una necesidad vital.

Una exposición nacida de la necesidad

El título de la muestra funciona como una declaración de intenciones. “Atizar la lumbre interior” significa alimentar aquello que permanece encendido dentro de nosotros: la imaginación, la sensibilidad, la rebeldía y el deseo de seguir creando.

Para Manolo García, pintar no parece ser una actividad ocasional ni un simple complemento de su carrera musical. Es una forma de recogimiento y, al mismo tiempo, de libertad. Frente al ritmo de los conciertos y las exigencias de la vida pública, el estudio se convierte en un espacio íntimo donde experimentar sin depender de las expectativas del público.

En una de sus declaraciones durante la inauguración, el artista resumió esa necesidad con una frase especialmente reveladora: “Pinto y canto para sufrir menos”. La pintura aparece así como una herramienta para transformar la inquietud en color, materia e imaginación.

Un mundo de símbolos

La exposición reúne pinturas y esculturas en las que se reconocen algunos de los motivos habituales del imaginario de Manolo García: árboles, hojas, agua, lunas, piedras, ramas, rostros, máscaras y figuras que parecen habitar un territorio entre lo real y lo soñado.

Sus composiciones no buscan reproducir la realidad de manera objetiva. Más bien la reinterpretan. Los elementos naturales se convierten en símbolos y las figuras parecen emerger de un paisaje interior, cargado de misterio, memoria y emoción.

En sus obras conviven la figuración, el tono onírico y ciertos ecos surrealistas. Hay imágenes que evocan la naturaleza, pero también una preocupación por el mundo contemporáneo y por las heridas de la sociedad. El color no elimina la oscuridad; la atraviesa y la transforma.

Por eso, detrás de la aparente vitalidad de sus cuadros puede percibirse una mirada crítica. El artista ha señalado que su obra contiene conciencia social e impotencia ante la injusticia, aunque también una voluntad de resistencia y esperanza.

Del escenario al lienzo

Acercarse a esta exposición permite comprender que la música y la pintura de Manolo García no son universos completamente separados. En ambas aparecen la poesía, la naturaleza, el viaje, la melancolía y la búsqueda de una belleza que no sea superficial.

Sus canciones han construido durante décadas un lenguaje basado en imágenes sugerentes y asociaciones inesperadas. En sus pinturas sucede algo parecido: los elementos no siempre cuentan una historia cerrada, sino que invitan al espectador a completar el significado.

Un árbol puede ser un árbol, pero también una figura humana. Una máscara puede aludir al teatro, a la identidad o a las apariencias. Una luna puede funcionar como paisaje, recuerdo o refugio. Esa ambigüedad es una de las claves de la muestra: cada visitante puede establecer su propio diálogo con las obras.

Una mirada comprometida

Aunque la exposición nace de una experiencia personal, no permanece encerrada en la intimidad del artista. Muchas de las piezas reflejan una preocupación por la relación entre el ser humano y su entorno, por la naturaleza y por la pérdida de ciertos vínculos con una vida más pausada.

En un presente marcado por la velocidad, la sobreexposición y el ruido constante, la propuesta de Manolo García reivindica la necesidad de detenerse. Mirar un cuadro, trabajar con las manos, observar una rama o dejar que una imagen se transforme lentamente son actos que recuperan una dimensión más reflexiva de la existencia.

La pintura se convierte, de este modo, en una forma de resistencia. No una resistencia estridente, sino silenciosa y persistente: la de quien continúa imaginando a pesar de todo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

El Puente de Alfonso XIII: la Sevilla de hierro que vuelve a abrirse al público

Junto al Guadalquivir, entre el rumor del puerto y la memoria de una ciudad que se modernizaba, se alza el Puente de Alfonso XIII, conocido popularmente como el Puente de Hierro. Hoy, gracias al programa «Puente Abierto», impulsado por la Autoridad Portuaria de Sevilla y Engranajes Culturales, esta imponente estructura vuelve a recibir visitantes y a contar su historia.

Un símbolo de la Sevilla moderna

Inaugurado el 6 de abril de 1926 por el rey Alfonso XIII, el puente nació vinculado a la gran transformación del puerto sevillano y al desarrollo urbano que culminaría con la Exposición Iberoamericana de 1929. Su función era esencial: conectar la ciudad con los nuevos terrenos portuarios de Tablada y permitir el paso de buques hacia los muelles del sur.

Fabricado por la compañía barcelonesa La Maquinista Terrestre y Marítima, incorporaba un sistema basculante inspirado en la patente Scherzer Lift Bridge de Chicago. Sus dos hojas de acero podían elevarse simultáneamente para abrir el vano central, convirtiéndolo en el primer puente levadizo de Sevilla y un ejemplo singular de ingeniería industrial en España.

Del tráfico cotidiano al silencio

Durante décadas, el Puente de Hierro fue mucho más que una infraestructura: formó parte del paisaje y de la vida cotidiana de los sevillanos, especialmente de quienes se dirigían a la Feria de Abril. Conciliaba el tráfico rodado, el ferrocarril y la navegación, en una época en la que el Guadalquivir seguía siendo una arteria económica decisiva.

Con la llegada de la Exposición Universal de 1992, el crecimiento del tráfico llevó a su sustitución por el Puente de las Delicias. En 1998 fue desmontado por razones de seguridad y navegabilidad, y sus tramos permanecieron almacenados hasta que, en 2003, fueron reensamblados junto a Heliópolis, en la margen izquierda del río.

«Puente Abierto»: una visita para redescubrirlo

La visita de Engranajes Culturales propone una experiencia breve pero intensa: unas microvisitas guiadas gratuitas de unos 20 minutos, con reserva previa obligatoria. Acompañados por intérpretes especializados, los visitantes acceden al recinto del antiguo puente y descubren su estructura de acero, su innovador mecanismo de apertura y su papel en el comercio marítimo de Sevilla.

El recorrido se apoya en paneles interpretativos y en una narración cercana que devuelve al puente su dimensión humana: la de los ingenieros, los trabajadores portuarios y los ciudadanos que lo cruzaron durante generaciones. En algunas ediciones, la propuesta se ha enriquecido con visitas teatralizadas, en las que personajes vinculados a su construcción ayudan a revivir la Sevilla de principios del siglo XX.



Patrimonio que espera una nueva vida

El Puente de Alfonso XIII ha llegado a figurar en la Lista Roja de Patrimonio por su estado de conservación, pero su centenario ha reactivado el interés por recuperarlo. El Puerto de Sevilla ha anunciado un proyecto de restauración que podría convertirlo en un gran mirador sobre el Guadalquivir, devolviéndole un uso público y un lugar destacado en el paisaje urbano.

Visitarlo hoy es asomarse a una Sevilla de ambición, acero y río: la de un puerto en expansión, una exposición internacional en preparación y una ciudad que miraba al futuro. Gracias a Engranajes Culturales, el antiguo Puente de Hierro no es solo un recuerdo industrial: vuelve a ser un espacio para caminar, escuchar y comprender la historia de Sevilla.

lunes, 12 de octubre de 2026

Reciclar vidrio con un toque de magia

Sevilla se ha llenado de color y fantasía con una iniciativa pensada para acercar el reciclaje a las familias. Durante unas semanas, los tradicionales contenedores de vidrio se han transformado en llamativos iglús decorados con personajes de Disney, Pixar y Marvel en los Jardines del Prado, uno de los espacios favoritos para pasear y disfrutar con los más pequeños.


La campaña, titulada «Reciclar vidrio es una gran aventura», busca convertir un gesto cotidiano en una experiencia divertida. Así, llevar los envases de vidrio al contenedor deja de ser una tarea más y se convierte en una pequeña misión protagonizada por algunos de los héroes y personajes más queridos del cine.


Los protagonistas de esta aventura

Los contenedores están decorados con personajes reconocibles por varias generaciones. Entre ellos aparecen:

-Frozen, representante del universo Disney.



-Woody y Jessie, los inseparables personajes de Pixar.





-Iron Man y Black Panther, dos héroes de Marvel.



Sus diseños llenos de color hacen que los iglús llamen especialmente la atención de los niños, que pueden identificarlos fácilmente mientras aprenden dónde deben depositarse los envases de vidrio.

La propuesta demuestra que la educación ambiental también puede plantearse de una manera cercana y entretenida. Los personajes funcionan como una puerta de entrada para hablar con los niños sobre la importancia de cuidar las calles, los parques y el planeta.

Un juego que enseña a reciclar

Uno de los aspectos más atractivos de la iniciativa es que los contenedores incluyen un código QR. Al escanearlo, los visitantes pueden acceder a un breve cuestionario relacionado con la campaña y participar en las actividades promocionales organizadas por Ecovidrio.

De esta forma, el reciclaje se presenta como un juego sencillo: observar, aprender, participar y depositar los residuos en el lugar adecuado. Para los niños, los personajes sirven de reclamo; para los adultos, la iniciativa ofrece una oportunidad de reforzar hábitos responsables.


Una botella, un tarro o un frasco de vidrio pueden parecer objetos insignificantes, pero reciclarlos correctamente ayuda a aprovechar sus materiales y evita que terminen mezclados con otros residuos. El mensaje de la campaña es fácil de recordar: cuidar el medio ambiente también puede ser una gran aventura.

Una parada recomendable en Sevilla

Los contenedores tematizados de los Jardines del Prado ofrecen una imagen poco habitual y convierten una zona cotidiana de Sevilla en un pequeño escenario de fantasía. No es necesario visitar un parque temático para encontrarse con Woody, Jessie, Frozen, Iron Man o Black Panther: durante estas semanas, basta con acercarse al parque de los niños y llevar algunos envases de vidrio para reciclar.

La iniciativa combina ocio, educación ambiental y participación familiar. Una buena ocasión para que los más pequeños descubran que los superhéroes no solo aparecen en las películas: también pueden inspirar acciones sencillas para proteger el planeta

domingo, 11 de octubre de 2026

Ceniza y lava: cuando la erupción de La Palma se convierte en exposición en Sevilla

La Casa de la Ciencia de Sevilla acoge Ceniza y lava. Revelaciones científicas junto al volcán, una exposición inmersiva que traslada al visitante al corazón de la erupción del Tajogaite (Cumbre Vieja, La Palma, 2021) para mostrar cómo trabajó la ciencia durante y después de esos 85 días que transformaron la isla.

De qué va la exposición

La muestra no es solo un repaso a la erupción, sino un relato del trabajo científico en tiempo real: cómo se midió, se monitoreó y se interpretó un fenómeno volcánico desde tierra, mar y aire, con los materiales, instrumentos y metodologías que usaron los equipos del CSIC y otras instituciones.

El punto de partida es la erupción iniciada el 19 de septiembre de 2021, que duró 85 días, emitió enormes volúmenes de ceniza y lava, destruyó viviendas e infraestructuras, afectó a terrenos agrícolas y llegó al mar, donde formó nuevos deltas lávicos. A partir de ese episodio, la exposición explica cómo la comunidad científica analizó el fenómeno de forma continuada para comprender sus efectos y evolución.

Qué se puede ver (y experimentar)

La propuesta está diseñada para ser inmersiva e interactiva. Entre los contenidos más llamativos se encuentran:

  • Una recreación caleidoscópica de un tubo de lava volcánica, que permite “adentrarse” en el interior de una colada y entender cómo se forman estas estructuras.

  • Una réplica del puesto de mando avanzado, el centro operativo desde el que se coordinaban mediciones, muestreos y decisiones durante la crisis.

  • La posibilidad de escuchar el sonido del volcán, una experiencia sonora impactante que ayuda a percibir la energía liberada durante la erupción.

  • La observación de materiales expulsados por el volcán (cenizas, piroclastos, lavas), que ilustran la diversidad de productos volcánicos y su relación con el tipo de erupción.


La exposición subraya el papel del conocimiento científico en la interpretación de los procesos naturales, mostrando que detrás de cada titular sobre “el volcán” hay equipos trabajando con datos, modelos y muestreos en condiciones extremas

sábado, 10 de octubre de 2026

Sevilla con nombre de mujer: una ciudad contada a través de sus protagonistas

Hay ciudades que se explican mediante sus monumentos, sus plazas o sus grandes acontecimientos. Sevilla, sin embargo, también puede recorrerse a través de sus mujeres: figuras históricas, artistas, religiosas, escritoras, cantantes y personajes populares que han contribuido a construir su memoria y su identidad.


Con esta mirada nace “Sevilla con nombre de mujer”, una exposición colectiva que puede visitarse en el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, en la calle Sierpes, 65, del 1 al 11 de octubre de 2026. La muestra reúne la obra de 32 artistas y propone un recorrido plural por distintas mujeres vinculadas a la ciudad, ya sea por su nacimiento, por su trayectoria o por la huella que dejaron en la cultura sevillana.



Una galería de mujeres y memorias

La exposición no presenta una única imagen de Sevilla. Al contrario, ofrece una visión diversa y poliédrica, en la que conviven santas, aristócratas, artistas, escritoras, cantaoras, actrices y personajes de la tradición popular.


Entre las protagonistas aparecen Justa y Rufina, símbolo de la identidad religiosa y legendaria de la ciudad; Itimad al-Rumaiquiya, vinculada a la Sevilla andalusí; la Bella Susona, cuya historia pertenece al imaginario popular; y Catalina de Ribera, relacionada con uno de los grandes linajes y espacios patrimoniales de la ciudad.

También están presentes figuras como Luisa Roldán, “La Roldana”, una de las escultoras más importantes del Barroco; Santa Ángela de la Cruz, cuya labor social y espiritual permanece profundamente arraigada en Sevilla; y Carmen la Cigarrera, personaje convertido en mito literario y operístico.

La nómina se completa con nombres esenciales de la cultura popular, como Pastora Imperio, Juana Reina, Marifé de Triana, Lola Flores, Carmen Sevilla, Matilde Coral e Isabel Pantoja. Cada una representa una forma distinta de entender el arte, la personalidad y la proyección de Sevilla.

Más allá del homenaje

Uno de los principales atractivos de la muestra es que no se limita a reunir retratos femeninos. Su propósito parece ser más ambicioso: recuperar historias, reivindicar presencias y recordar que la identidad de una ciudad también se construye a partir de nombres de mujeres que durante mucho tiempo ocuparon un espacio secundario en los relatos oficiales.

Las obras abordan a las protagonistas desde perspectivas históricas, literarias, artísticas, sociológicas y religiosas. Esa variedad permite que el visitante no contemple únicamente imágenes, sino también diferentes interpretaciones de una misma ciudad.

Sevilla aparece así como un escenario habitado por mujeres con trayectorias muy distintas. Algunas pertenecieron a épocas lejanas; otras siguen formando parte de la memoria colectiva. Unas fueron reconocidas en vida, mientras que otras quedaron envueltas en la leyenda. Todas, sin embargo, tienen algo en común: su nombre continúa asociado a la ciudad.

Una exposición para mirar de otra manera

Visitar “Sevilla con nombre de mujer” supone acercarse a la historia local desde una perspectiva más amplia y enriquecedora. La exposición invita a preguntarse quiénes aparecen en la memoria de Sevilla, quiénes han sido olvidadas y qué relatos merecen ser recuperados.

También propone un diálogo entre pasado y presente. Las mujeres representadas no pertenecen a un único periodo ni a un solo ámbito social. Son figuras religiosas y profanas, aristocráticas y populares, reales y legendarias. Juntas componen un mosaico que refleja la complejidad de Sevilla y su extraordinaria capacidad para convertir la vida, el arte y la tradición en patrimonio.

En este sentido, la muestra no solo celebra a sus protagonistas. También celebra la propia ciudad: una Sevilla que se reconoce en sus nombres femeninos y que, al hacerlo, descubre nuevas formas de contarse a sí misma.

viernes, 9 de octubre de 2026

Arbóreo: cuando un tronco deja de ser madera y se convierte en archivo

La exposición Arbóreo. Los árboles nos cuentan su vida, en la Casa de la Ciencia de Sevilla (CSIC), invita a leer los árboles como si fueran libros: cada anillo, cada herida y cada cambio de forma en el tronco cuenta una historia del ejemplar y del paisaje en el que creció.

De qué va la exposición

La propuesta parte de una idea tan sencilla como potente: un tronco no es solo madera, sino un archivo natural donde quedan registradas la vida del árbol y las condiciones ambientales y ecológicas de su territorio. A partir de ahí, la muestra funciona como una introducción a la dendrocronología, la ciencia que estudia los anillos anuales de crecimiento de árboles y arbustos leñosos para situarlos en el tiempo y reconstruir su historia.

En la práctica, esto significa aprender a interpretar:

-La distribución y anchura de los anillos (años buenos y malos de crecimiento).

-Las heridas, deformaciones y respuestas del tronco al viento, la nieve, el fuego o la sequía.

-Las señales externas e internas que revelan obstáculos superados y cambios en el entorno.

Qué se puede ver (y tocar)

La exposición se monta a partir de la colección ARBÓREO, que reúne más de 970 referencias de árboles y arbustos de 98 especies, en su mayoría silvestres de la Península Ibérica, con especial peso del Pirineo aragonés. En total, la colección supera las 1.500 piezas, todas procedentes de ejemplares muertos o caídos por causas naturales o talas, sin que se haya dañado ningún árbol vivo para la muestra.

Entre las piezas destacan:

-Un fragmento de viga procedente de la construcción del Hospital Real de Granada.

-Troncos y secciones de cedro, haya, álamo negro, higuera y otras especies.

-Una rama de sabina negral de más de 1.200 años, que “contempló” la evolución de Huesca desde su altura.

-Dibujos originales, ejemplares de fauna ibérica y maderas fósiles que complementan la narrativa de la exposición.

Uno de los puntos fuertes es la “mesa tacto”, una zona interactiva donde se puede tocar, oler y observar distintas maderas, percibiendo la textura de los anillos y los aromas de compuestos volátiles que los árboles usan como defensa contra plagas y enfermedades