sábado, 10 de octubre de 2026

Sevilla con nombre de mujer: una ciudad contada a través de sus protagonistas

Hay ciudades que se explican mediante sus monumentos, sus plazas o sus grandes acontecimientos. Sevilla, sin embargo, también puede recorrerse a través de sus mujeres: figuras históricas, artistas, religiosas, escritoras, cantantes y personajes populares que han contribuido a construir su memoria y su identidad.


Con esta mirada nace “Sevilla con nombre de mujer”, una exposición colectiva que puede visitarse en el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, en la calle Sierpes, 65, del 1 al 11 de octubre de 2026. La muestra reúne la obra de 32 artistas y propone un recorrido plural por distintas mujeres vinculadas a la ciudad, ya sea por su nacimiento, por su trayectoria o por la huella que dejaron en la cultura sevillana.



Una galería de mujeres y memorias

La exposición no presenta una única imagen de Sevilla. Al contrario, ofrece una visión diversa y poliédrica, en la que conviven santas, aristócratas, artistas, escritoras, cantaoras, actrices y personajes de la tradición popular.


Entre las protagonistas aparecen Justa y Rufina, símbolo de la identidad religiosa y legendaria de la ciudad; Itimad al-Rumaiquiya, vinculada a la Sevilla andalusí; la Bella Susona, cuya historia pertenece al imaginario popular; y Catalina de Ribera, relacionada con uno de los grandes linajes y espacios patrimoniales de la ciudad.

También están presentes figuras como Luisa Roldán, “La Roldana”, una de las escultoras más importantes del Barroco; Santa Ángela de la Cruz, cuya labor social y espiritual permanece profundamente arraigada en Sevilla; y Carmen la Cigarrera, personaje convertido en mito literario y operístico.

La nómina se completa con nombres esenciales de la cultura popular, como Pastora Imperio, Juana Reina, Marifé de Triana, Lola Flores, Carmen Sevilla, Matilde Coral e Isabel Pantoja. Cada una representa una forma distinta de entender el arte, la personalidad y la proyección de Sevilla.

Más allá del homenaje

Uno de los principales atractivos de la muestra es que no se limita a reunir retratos femeninos. Su propósito parece ser más ambicioso: recuperar historias, reivindicar presencias y recordar que la identidad de una ciudad también se construye a partir de nombres de mujeres que durante mucho tiempo ocuparon un espacio secundario en los relatos oficiales.

Las obras abordan a las protagonistas desde perspectivas históricas, literarias, artísticas, sociológicas y religiosas. Esa variedad permite que el visitante no contemple únicamente imágenes, sino también diferentes interpretaciones de una misma ciudad.

Sevilla aparece así como un escenario habitado por mujeres con trayectorias muy distintas. Algunas pertenecieron a épocas lejanas; otras siguen formando parte de la memoria colectiva. Unas fueron reconocidas en vida, mientras que otras quedaron envueltas en la leyenda. Todas, sin embargo, tienen algo en común: su nombre continúa asociado a la ciudad.

Una exposición para mirar de otra manera

Visitar “Sevilla con nombre de mujer” supone acercarse a la historia local desde una perspectiva más amplia y enriquecedora. La exposición invita a preguntarse quiénes aparecen en la memoria de Sevilla, quiénes han sido olvidadas y qué relatos merecen ser recuperados.

También propone un diálogo entre pasado y presente. Las mujeres representadas no pertenecen a un único periodo ni a un solo ámbito social. Son figuras religiosas y profanas, aristocráticas y populares, reales y legendarias. Juntas componen un mosaico que refleja la complejidad de Sevilla y su extraordinaria capacidad para convertir la vida, el arte y la tradición en patrimonio.

En este sentido, la muestra no solo celebra a sus protagonistas. También celebra la propia ciudad: una Sevilla que se reconoce en sus nombres femeninos y que, al hacerlo, descubre nuevas formas de contarse a sí misma.

viernes, 9 de octubre de 2026

Arbóreo: cuando un tronco deja de ser madera y se convierte en archivo

La exposición Arbóreo. Los árboles nos cuentan su vida, en la Casa de la Ciencia de Sevilla (CSIC), invita a leer los árboles como si fueran libros: cada anillo, cada herida y cada cambio de forma en el tronco cuenta una historia del ejemplar y del paisaje en el que creció.

De qué va la exposición

La propuesta parte de una idea tan sencilla como potente: un tronco no es solo madera, sino un archivo natural donde quedan registradas la vida del árbol y las condiciones ambientales y ecológicas de su territorio. A partir de ahí, la muestra funciona como una introducción a la dendrocronología, la ciencia que estudia los anillos anuales de crecimiento de árboles y arbustos leñosos para situarlos en el tiempo y reconstruir su historia.

En la práctica, esto significa aprender a interpretar:

-La distribución y anchura de los anillos (años buenos y malos de crecimiento).

-Las heridas, deformaciones y respuestas del tronco al viento, la nieve, el fuego o la sequía.

-Las señales externas e internas que revelan obstáculos superados y cambios en el entorno.

Qué se puede ver (y tocar)

La exposición se monta a partir de la colección ARBÓREO, que reúne más de 970 referencias de árboles y arbustos de 98 especies, en su mayoría silvestres de la Península Ibérica, con especial peso del Pirineo aragonés. En total, la colección supera las 1.500 piezas, todas procedentes de ejemplares muertos o caídos por causas naturales o talas, sin que se haya dañado ningún árbol vivo para la muestra.

Entre las piezas destacan:

-Un fragmento de viga procedente de la construcción del Hospital Real de Granada.

-Troncos y secciones de cedro, haya, álamo negro, higuera y otras especies.

-Una rama de sabina negral de más de 1.200 años, que “contempló” la evolución de Huesca desde su altura.

-Dibujos originales, ejemplares de fauna ibérica y maderas fósiles que complementan la narrativa de la exposición.

Uno de los puntos fuertes es la “mesa tacto”, una zona interactiva donde se puede tocar, oler y observar distintas maderas, percibiendo la textura de los anillos y los aromas de compuestos volátiles que los árboles usan como defensa contra plagas y enfermedades

miércoles, 7 de octubre de 2026

Muros negros, historias vivas: el grafiti africano en Salvador de Bahia

En Salvador de Bahía,  el grafiti con temática africana no es solo decoración urbana: es una forma de reescribir la historia de la ciudad desde una mirada afrobrasileña. En las paredes del Pelourinho y de los barrios populares, muchos artistas convierten el espacio público en una galería de ancestros, orixás, máscaras y símbolos que conectan con África y con la diáspora.


Afrograffiti: estética africana en la calle

Uno de los referentes más claros es el artista Marcos Costa, “Cabuloso”, que desde finales de los años 90 interviene muros de Salvador con lo que él mismo llama “Afrograffiti”. Su trabajo fusiona técnicas del grafiti contemporáneo con elementos de la estética africana tradicional: patrones geométricos, figuras humanas estilizadas, máscaras, símbolos ancestrales y colores vibrantes.



Cabuloso tiene su atelier en el corazón del Pelourinho, pero su obra está por toda la ciudad: en escuelas, estaciones de metro, espacios culturales y fachadas del centro histórico. A través del proyecto Reconograffiti, usa esta linguagem visual para trabajar con jóvenes y difundir la cultura hip hop, al tiempo que refuerza la identidad negra y la memoria africana en el paisaje urbano.

Orixás, candomblé y espiritualidad en los muros

El grafiti de raíz africana en Salvador está muy ligado al candomblé y a la representación de los orixás. En muchas paredes aparecen imágenes de Yemanjá (diosa del mar), Exú (guardián de los caminos y de la comunicación), Oxum, Ogum y otras divinidades, a veces junto a inscripciones, símbolos de terreiros o referencias a rituales.

Estas pinturas murales conviven con anuncios, señales y otros grafitis, hasta el punto de que las representaciones del candomblé se han vuelto parte cotidiana del entorno visual de la ciudad. Para muchos artistas, pintar un orixá en un muro es una manera de visibilizar una religión históricamente perseguida y de afirmar la presencia africana en el espacio público.

Memoria, protesta y reparación simbólica

El grafiti africano en Salvador también funciona como herramienta de denuncia y reparación. En una ciudad que fue el principal puerto de entrada de esclavos en Brasil, muchos murales buscan corregir injusticias históricas y mejorar la autoimagen de la población negra. Aparecen rostros de mujeres y hombres negros, escenas de capoeira, referencias a la esclavitud y a la resistencia, y mensajes que reclaman derechos, igualdad y reconocimiento.

Artistas como Annie Ganzala, por ejemplo, han llevado esta lógica al grafiti y a la acuarela, creando murales que celebran el amor entre mujeres negras, la maternidad negra y el deseo lésbico negro como actos de resistencia y curación colectiva frente a un orden colonial y racista. Para ella, un grafiti en las calles de Salvador que muestra a mujeres negras alegres y autónomas es ya un gesto político.

Rutas y espacios donde ver este arte urbano

Si quieres recorrer esta vertiente del arte urbano en Salvador, hay varios puntos y proyectos que condensan esta mirada africana:


-Pelourinho: el centro histórico concentra buena parte del “Afrograffiti” y de los murales con temática afrobrasileña. Además de los muros de Cabuloso, hay intervenciones vinculadas a la espiritualidad de los orixás, a la capoeira y a la identidad negra.

-Casa do Hip-Hop Bahia y proyectos como Arte que Transforma, que recientemente han lanzado murales de gran formato en el Pelourinho con música, caruru y celebraciones de la cultura afrobrasileña.

-Ateliers y centros culturales como Cabuloso Atelier, Galeria Raimundo Santos Bida, Muncab (Museo Nacional de la Cultura Afrobrasileña) y otros espacios del centro que organizan rutas tipo “Rota das artes” para mostrar cómo el grafiti y el arte urbano cuentan la historia de la resistencia negra, las religiones de matriz africana y el afrofuturismo.

En conjunto, los grafitis de raíz africana en Salvador transforman la ciudad en un gran archivo visual de la diáspora: cada muro funciona como una página donde se reescribe el pasado colonial, se afirma la presencia negra y se imagina un futuro con más justicia y memoria.


lunes, 5 de octubre de 2026

Salvador de Bahía: herencia colonial en piedra y cal

Salvador de Bahía fue la primera capital de Brasil (1549–1763) y el principal puerto de entrada de esclavos africanos en América. Esa doble condición —centro administrativo del imperio portugués y puerta del comercio de personas— marcó su arquitectura, su religión y su cultura.

El núcleo colonial: Pelourinho

El barrio del Pelourinho es el corazón de la ciudad colonial. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva un trazado de calles empedradas y casas de dos o tres plantas con fachadas de colores vivos, balcones de madera y techos de teja.

Muchas de estas mansiones fueron construidas por la élite mercantil y religiosa entre los siglos XVII y XIX. Hoy acogen museos, fundaciones culturales, iglesias y talleres, pero mantienen la huella de su origen: grandes portones de madera, escaleras de piedra y patios interiores que recuerdan el poder de las familias que dominaban el comercio y la administración colonial.

En el entorno del Pelourinho se concentran hitos clave del pasado colonial:

-Iglesia y Convento de San Francisco: uno de los ejemplos más ricos del barroco brasileño, con tallas doradas que cubren casi todo el interior. Su opulencia refleja la importancia económica y simbólica de las órdenes religiosas en la colonia.

-Catedral Basílica (Sé) y plaza Terreiro de Jesus: la iglesia matriz de la ciudad, construida sobre el antiguo colegio de los jesuitas, en una plaza que fue centro de la vida académica y religiosa colonial.

-Iglesia de la Tercera Orden del Carmo y otras iglesias vinculadas a cofradías, muchas de ellas creadas por grupos sociales específicos (comerciantes, artesanos, personas negras libres o esclavizadas), lo que muestra cómo la religión estructuraba la sociedad colonial.

-Iglesia del Bomfim.La iglesia del Bomfim, en Salvador de Bahía, es el santuario católico más famoso de Brasil, conocido por sus fitinhas de colores y por la tradicional fiesta de la Lavagem do Bonfim.


Fuertes, puerto y defensa del imperio

La posición estratégica de Salvador, en la entrada de la Bahía de Todos los Santos, la convirtió en un objetivo militar codiciado. Para protegerla, los portugueses levantaron un sistema de fuertes y baterías que aún hoy marcan el paisaje:

Fuerte de Santo Antônio da Barra, en el extremo de Barra, donde se alza el faro de Barra. El fuerte original data de 1534 y es considerado el primer fuerte construido en Brasil; el faro actual, de 1698, es uno de los más antiguos de América. Desde allí se controlaba el acceso marítimo a la ciudad.


Otros fuertes y defensas costeras completaban este cinturón militar, pensado para resistir ataques de potencias rivales y proteger el flujo de mercancías y personas que sostenía la economía colonial.

El propio Elevador Lacerda, aunque es ya del siglo XIX, simboliza la conexión entre la “cidade alta” (donde se concentraban el poder político y religioso) y la “cidade baixa”, el puerto y el comercio. Subir o bajar en él es, en cierto modo, recorrer la jerarquía espacial de la ciudad colonial.


Esclavitud y sincretismo: la otra cara de la colonia

Salvador fue el principal puerto de entrada de esclavos africanos en Brasil. Esa realidad dejó una huella profunda en la ciudad:

La densa red de iglesias, cofradías y rituales se entrelazó con las religiones africanas, dando lugar a formas de sincretismo religioso que aún definen la identidad baiana.


Edificios como la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de los Negros recuerdan el papel de las cofradías de personas negras, que usaban la religión católica como espacio de organización y resistencia dentro del sistema colonial.

La cultura popular —capoeira, candomblé, música, gastronomía— es, en gran medida, una respuesta creativa y política a esa historia de dominación y mestizaje forzado.


La Fonte dos Orixás, en el Dique do Tororó de Salvador de Bahía, es un monumento con 12 esculturas de deidades del Candomblé creadas por el artista Tatti Moreno e inauguradas en 1998.


Ocho estatuas de 7 metros flotan en el lago alrededor de un chorro de agua de 40 metros, y cuatro más pequeñas están en tierra firme. Representan a Oxalá, Iemanjá, Oxum, Ogum, Oxóssi, Xangô, Nanã, Iansã, Oxumaré, Ossanha, Logun-Edé y Ewá.


Es uno de los símbolos más icónicos de Salvador y rinde homenaje a la religión afrobrasileña del Candomblé

Así, Salvador se lee menos como destino de sol y playa y más como un museo vivo del colonialismo portugués en América, donde cada piedra, cada iglesia y cada fuerte cuenta una parte de esa historia.

sábado, 3 de octubre de 2026

Vespas, Italia y un sábado muy dolce vita en Sevilla

Sevilla se ha puesto italiana este fin de semana. La X Feria de Italia ocupa el Casino de la Exposición, junto al Parque de María Luisa, con gastronomía, música, talleres y una de esas citas que enamoran a los amantes del diseño y del motor: la concentración de Vespas históricas.



Una Italia sobre dos ruedas

A las 14:00 del sábado, el entorno del Casino de la Exposición se llenó de líneas curvas, cromados, colores pastel y ese encanto retro que solo una Vespa sabe transmitir. La exposición y concentración de motocicletas Vespa históricas, organizada junto a Vestacados Alcores, convirtió el recinto en una pequeña galería sobre ruedas.

Ver tantas Vespas juntas es asistir a una lección de estilo italiano: elegancia sencilla, nostalgia y la certeza de que algunos diseños no envejecen, simplemente se vuelven eternos. Entre modelos clásicos y detalles cuidados al milímetro, cada moto parecía contar una historia de carretera, cine y veranos lejanos.


La Feria de Italia

La Feria de Italia celebra este año su décima edición en Sevilla, organizada por la Associazione Italiana a Siviglia. Durante el 3 y el 4 de octubre, el Casino de la Exposición acoge un programa que mezcla mercado de productos italianos, cocina en directo, música, talleres infantiles, moda, literatura y actividades culturales.

Entre los momentos más apetecibles están la masterclass de pizza napolitana, los talleres de pasta fresca, las catas de vinos italianos y el mercado con quesos, embutidos, aceites y otros productos del Bel Paese. La entrada es gratuita hasta completar aforo; el sábado la feria abre de 11:00 a 23:00 y el domingo, de 10:00 a 20:00.

Sevilla con acento italiano

Hay planes que funcionan porque reúnen varias cosas a la vez: patrimonio, ambiente, cultura y esa sensación de estar de viaje sin salir de la ciudad. La Feria de Italia lo consigue, y la llegada de las Vespas le añade un toque especialmente fotogénico y evocador.


Sevilla ya tiene sol, historia y encanto; este fin de semana, además, ha sumado un poco de dolce vita. Y, entre pizza, música italiana y Vespas históricas, uno casi espera que la Piazza Navona aparezca a la vuelta de la esquina