jueves, 4 de junio de 2026

La Escuela de Arte de San Telmo celebra 175 años de historia y formación artística en Málaga

Hay instituciones que no solo forman alumnos, sino que ayudan a construir la identidad de una ciudad. La Escuela de Arte de San Telmo es una de ellas. Su exposición “La Escuela que hizo Ciudad. 175 años de la Escuela de Arte de San Telmo” propone un recorrido por la memoria, la creatividad y el impacto cultural de una institución que ha dejado una huella profunda en Málaga.


La muestra invita a mirar la escuela no solo como un centro de enseñanza, sino como un verdadero motor artístico y social. A lo largo de siglo y medio, San Telmo ha sido un espacio donde generaciones de estudiantes han aprendido oficios, técnicas y lenguajes visuales que luego han contribuido al desarrollo cultural de la ciudad y de su entorno.

Una historia ligada a Málaga

La exposición pone en valor el papel de la Escuela de Arte de San Telmo dentro de la historia malagueña. Desde sus orígenes, la institución ha estado vinculada a la formación artística y a la transmisión de conocimientos prácticos, convirtiéndose en un referente para quienes han querido dedicarse al diseño, las artes aplicadas, la ilustración, la cerámica, la fotografía o disciplinas afines.

Ese recorrido histórico permite entender cómo la escuela ha acompañado los cambios sociales, educativos y estéticos de la ciudad. En sus aulas no solo se han enseñado materias; también se ha construido una manera de entender el arte como parte de la vida cotidiana.

El valor de una escuela centenaria

Celebrar 175 años no es solo recordar una fecha redonda. Es reconocer la importancia de una institución que ha sabido mantenerse viva, adaptarse a los tiempos y seguir formando talento. La exposición recuerda que la historia de San Telmo es también la historia de muchas vocaciones, de profesores comprometidos y de alumnos que encontraron allí un lugar donde desarrollar su creatividad.

La muestra seguramente despierta interés tanto en quienes han pasado por sus aulas como en quienes desean descubrir cómo una escuela puede influir de forma tan decisiva en el tejido cultural de una ciudad. Esa mezcla de memoria y presente es uno de sus mayores atractivos.

Arte, educación e identidad

Uno de los aspectos más interesantes de esta exposición es la relación entre arte y educación. San Telmo representa la idea de que enseñar también es crear ciudad. Formar artistas, artesanos y profesionales de la imagen tiene un impacto que va mucho más allá del aula: se traduce en patrimonio visual, en proyectos culturales, en diseño y en nuevas formas de expresión.

Por eso, esta exposición no solo habla de una escuela, sino de una manera de entender la cultura como algo compartido. La escuela aparece aquí como un lugar de encuentro entre tradición y modernidad, entre oficio y creatividad, entre memoria e innovación.

Un homenaje necesario

“La Escuela que hizo Ciudad” es, en el fondo, un homenaje a todo lo que permanece cuando una institución consigue arraigarse en la vida colectiva. Su título resume bien esa idea: la escuela no solo está en la ciudad, sino que ayuda a hacerla, a darle forma, a enriquecerla.

Para Málaga, esta exposición supone una oportunidad de redescubrir una parte esencial de su historia cultural. Y para el visitante, una invitación a detenerse en el valor de la enseñanza artística como herramienta de transformación social.

La Escuela de Arte de San Telmo cumple 175 años, pero su legado sigue muy presente. Y esa es precisamente la mejor señal de su importancia.

martes, 2 de junio de 2026

Sevilla entre dinosaurios: un viaje a la Patagonia sin salir de la ciudad

Sevilla tiene estos días una puerta abierta al pasado más remoto de la Tierra. No hace falta cruzar océanos ni adentrarse en la inmensidad del sur argentino: basta con acercarse a CaixaForum para descubrir “Dinosaurios de la Patagonia”, una exposición que transporta al visitante millones de años atrás, cuando gigantes colosales dominaban el planeta.


La muestra destaca por su impresionante rigor científico y su capacidad para fascinar tanto a adultos como a niños. Desde el primer momento, el visitante se encuentra rodeado de réplicas a tamaño real, fósiles originales y reconstrucciones detalladas que permiten imaginar cómo era la vida en la Patagonia durante el período Mesozoico. Entre las estrellas de la exposición sobresale el imponente Patagotitan mayorum, considerado uno de los dinosaurios más grandes jamás descubiertos. Su escala resulta casi difícil de asimilar: más que observarlo, uno tiene la sensación de estar ante una criatura que podría despertar en cualquier momento.

Pero esta exposición no se limita al impacto visual. A lo largo del recorrido, paneles explicativos, audiovisuales y recursos interactivos ayudan a comprender cómo vivían estos animales, qué comían, cómo se desplazaban y, sobre todo, cómo los científicos han logrado reconstruir su historia a partir de restos fragmentarios. Es un auténtico homenaje al trabajo paleontológico, que combina paciencia, tecnología y una enorme capacidad de interpretación.



Uno de los aspectos más interesantes es la conexión entre ciencia y territorio. La Patagonia argentina, conocida por sus paisajes extremos y su belleza salvaje, se revela también como uno de los yacimientos paleontológicos más ricos del mundo. Esta exposición no solo muestra dinosaurios, sino que también cuenta la historia de un lugar donde la tierra guarda secretos de dimensiones extraordinarias.

“Dinosaurios de la Patagonia” es, en definitiva, una experiencia que combina aprendizaje y asombro. En una ciudad como Sevilla, tan marcada por la historia humana, esta propuesta invita a ampliar la perspectiva y recordar que nuestro pasado se remonta mucho más allá de cualquier civilización. Una oportunidad perfecta para dejarse sorprender y, durante unas horas, caminar entre gigantes.


lunes, 1 de junio de 2026

Crea un tierno muñeco corazón paso a paso

 Hoy te propongo una manualidad sencilla y muy bonita: un muñeco corazón con bolas de madera y fieltro. La bola de madera será la cabeza, mientras que el cuerpo lo formará un corazón de fieltro.

Solo tienes que unir ambas piezas, dibujar una carita en la bola y añadir los detalles que prefieras. Es ideal para regalar o decorar con un toque dulce y hecho a mano.

domingo, 31 de mayo de 2026

Postal y Peineta: Roy del Postigo reinterpreta la Costa del Sol en Torremolinos

Torremolinos acoge la exposición “Postal y Peineta”, del artista Roy del Postigo, una propuesta que invita a mirar la Costa del Sol desde un ángulo diferente, más simbólico, más crítico y también más identitario. La muestra se ha incorporado al Centro de Interpretación Turística y estará abierta al público hasta el 26 de junio.

El propio planteamiento de la exposición ya sugiere un juego de contrastes: por un lado, la postal, asociada a la imagen turística idealizada; por otro, la peineta, emblema de tradición, cultura popular y folclore andaluz. Esa dualidad convierte la muestra en una reflexión visual sobre cómo se ha construido la imagen de la costa, entre la estética del recuerdo y la fuerza de la memoria cultural.

Una lectura artística de la costa

La obra de Roy del Postigo propone una aproximación a la Costa del Sol que va más allá de la imagen habitual de sol y playa. A través de la fotografía, la exposición representa “la cara y la cruz” de este territorio, y precisamente ahí reside parte de su interés: en mostrar tanto el atractivo aspiracional del destino como sus capas más complejas.

Ese enfoque convierte la exposición en algo más que una colección de imágenes bonitas. También funciona como una lectura artística del paisaje social y cultural de Torremolinos, un lugar históricamente ligado al turismo, a la modernidad costera y a una identidad muy marcada por la convivencia entre lo popular y lo cosmopolita.

Roy del Postigo y su universo creativo

Roy del Postigo es un creador vinculado al arte, la cultura visual y la reflexión sobre los imaginarios contemporáneos. En iniciativas culturales recientes ha aparecido también como autor y ponente en actividades relacionadas con la cultura, la identidad y el deseo, lo que refuerza la idea de un trabajo artístico e intelectual centrado en las representaciones del cuerpo, la memoria y la imagen.

En “Postal y Peineta”, esa sensibilidad se traslada al terreno fotográfico para construir una propuesta que dialoga con el visitante. No se trata solo de observar una serie de obras, sino de preguntarse qué postal queremos conservar de un lugar y qué elementos de su cultura quedan fuera de la imagen más conocida.


viernes, 29 de mayo de 2026

Un mural con alma de cerámica en la parroquia de San Gonzalo

Hay obras que, sin necesidad de estar hechas de cerámica, hablan perfectamente su lenguaje. Eso es lo que ocurre con el graffiti de Kato en la parroquia de San Gonzalo, en Sevilla: una intervención urbana que, más que pintada, parece construida a partir de azulejos.

Un muro que parece salido de un taller

A primera vista, el mural engaña. Las formas, los contornos y el uso del color recuerdan inevitablemente a la cerámica vidriada. Todo está organizado como si fueran piezas ensambladas, como si cada fragmento formara parte de un mosaico cuidadosamente diseñado.

Sin embargo, no hay barro ni horno, solo pintura. Y ahí está precisamente la fuerza de la obra: en su capacidad para trasladar la estética cerámica al lenguaje del graffiti sin perder identidad urbana.

El guiño a Triana

En una ciudad como Sevilla, y especialmente en un entorno cercano a Triana, la referencia no pasa desapercibida. La cerámica no es solo un arte, es parte del paisaje visual y emocional. Kato recoge ese imaginario y lo transforma, llevándolo al muro con una lectura contemporánea.

El resultado no es una copia de lo tradicional, sino una reinterpretación. El mural no imita, dialoga. Se mueve entre lo reconocible y lo nuevo, entre lo artesanal y lo urbano.

Una intervención que encaja

Lo interesante es que, pese a tratarse de graffiti, la obra no desentona con el entorno de la parroquia de San Gonzalo. Al contrario, parece integrarse con naturalidad, como si siempre hubiera estado ahí.

Ese equilibrio es difícil de conseguir. El mural mantiene la energía y el carácter del arte urbano, pero adopta una estética que conecta con la identidad del lugar. No invade: se adapta, se mezcla, se deja leer desde lo local.

Mirar dos veces

Quizá lo más sugerente de esta pieza es esa primera duda que genera. De lejos, podría pasar por cerámica. De cerca, se revela como pintura. Ese pequeño juego obliga a detenerse, a observar con más atención.

Y en ese gesto, tan simple como necesario, está parte de su valor. Porque no se trata solo de decorar un muro, sino de activar la mirada, de cuestionar lo que creemos reconocer.

El graffiti de Kato en San Gonzalo es, en el fondo, eso: un cruce de lenguajes. Una obra que demuestra que la tradición también puede aparecer donde menos se espera, incluso en la superficie de un spray

miércoles, 27 de mayo de 2026

Leyendas del Deporte en La Malagueta: un recorrido emocionante por la historia del deporte

Málaga acoge estos días una propuesta cultural y deportiva que promete despertar la nostalgia, la admiración y la curiosidad de visitantes de todas las edades. El Centro Cultural La Malagueta presenta “Leyendas del Deporte”, una exposición que reúne alrededor de 200 objetos vinculados con algunos de los mayores hitos del deporte nacional e internacional. La muestra puede visitarse del 20 de mayo al 14 de junio, con entrada gratuita.


La exposición, organizada por la Asociación Museo del Deporte, ofrece un viaje por distintas disciplinas a través de piezas originales, material audiovisual y recuerdos de figuras que han marcado época. Entre los objetos más llamativos destacan un Fórmula 1 de Ferrari relacionado con Fernando Alonso, el maillot Banesto de Miguel Induráin y las zapatillas con las que Usain Bolt conquistó el oro en Río 2016.

Un homenaje a los grandes nombres

Uno de los grandes atractivos de la muestra es su capacidad para acercar al público a deportistas que forman parte de la memoria colectiva. En el recorrido aparecen referencias a estrellas del fútbol, el baloncesto, el tenis, el atletismo y el motor, con nombres como Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Rafa Nadal, Novak Djokovic, Roger Federer, Carlos Alcaraz, Fernando Alonso, Carlos Sainz, Marc Gené, Toni Bou, Ángel Nieto o Valentino Rossi.


También hay espacio para el deporte femenino y para figuras que han llevado el deporte español a lo más alto, como Carolina Marín, María Pérez y Vero Boquete. La exposición no se limita a mostrar objetos: construye una narrativa emocional sobre el esfuerzo, la superación y la huella que dejan los grandes deportistas.

Objetos con historia

Más allá de los nombres propios, lo que convierte esta exposición en algo especial es el valor simbólico de cada pieza. Ver de cerca unas zapatillas, una camiseta o una antorcha olímpica permite conectar con momentos que en su día fueron vividos por millones de personas. En la muestra se incluyen las tres antorchas olímpicas que han visitado España: México 1968, Atenas 2004 y Barcelona 1992.


Ese enfoque convierte la visita en una especie de museo de la emoción deportiva. No se trata solo de recordar victorias, sino de revivir escenas que forman parte de la historia reciente del país y del deporte mundial. La organización presenta la exposición como un espacio para el homenaje, el recuerdo y la exaltación del deporte como fenómeno de masas.

Una experiencia para todos

La exposición está pensada para un público amplio. Además de las piezas físicas, incluye abundante material fotográfico y audiovisual, así como audioguías accesibles mediante código QR, narradas por voces muy conocidas del periodismo deportivo español, como José María García, María Escario, José Ramón de la Morena, Paloma del Río y Antonio Lobato.

Eso la convierte en una propuesta especialmente interesante tanto para aficionados al deporte como para familias, estudiantes o personas que simplemente disfrutan de las historias bien contadas. Además, el acceso es gratuito y los horarios facilitan la visita durante toda la semana


martes, 26 de mayo de 2026

Con el viento bailan las flores: la poética visual de Aurora Ruiz en el Museo de Málaga

El Museo de Málaga acoge una de esas exposiciones que no solo se visitan, sino que se sienten. “Con el viento bailan las flores”, de la artista Aurora Ruiz, es una propuesta que conecta directamente con la sensibilidad del espectador a través de la naturaleza, el movimiento y la emoción contenida en lo efímero.

Desde el primer recorrido, la muestra envuelve al visitante en un universo delicado donde las flores no son simples elementos decorativos, sino protagonistas de un lenguaje visual cargado de simbolismo. Ruiz utiliza la imagen floral como metáfora de lo transitorio: la belleza que aparece, se transforma y desaparece, como el propio viento que da título a la exposición.

Una experiencia sensorial y simbólica

La obra de Aurora Ruiz destaca por su capacidad para sugerir más que mostrar. A través de composiciones sutiles, colores suaves y una cuidada atención al detalle, la artista crea escenas que parecen suspendidas en el tiempo. El espectador no solo observa, sino que interpreta.

El viento, elemento invisible pero presente, se convierte en hilo conductor de la exposición. Es el agente que mueve, que transforma, que da vida a las flores. Esta idea se traduce en piezas que transmiten ligereza, movimiento y una cierta nostalgia, invitando a reflexionar sobre el paso del tiempo y la fragilidad de lo bello.

Naturaleza y emoción en diálogo

Uno de los aspectos más interesantes de la muestra es cómo logra establecer un diálogo entre lo natural y lo emocional. Las flores, lejos de ser representaciones estáticas, parecen responder a estados de ánimo: hay calma, melancolía, incluso una leve sensación de pérdida.

Este enfoque convierte la exposición en una experiencia íntima, casi introspectiva. Cada visitante puede proyectar sus propias emociones en las obras, lo que hace que el recorrido sea único para cada persona.

lunes, 25 de mayo de 2026

Tres cerditos reciclados: manualidad con botes de plástico y ganchillo

Hoy te propongo una manualidad creativa y sostenible: tres cerditos hechos con botes de plástico reciclados y decorados con ganchillo. Solo necesitas botes, hilo, aguja, pegamento y algunos detalles como botones o fieltro. 



Se cubren los botes con una funda tejida, se añaden orejas, hocico y ojos, y se personalizan al gusto. El resultado es un objeto decorativo o útil, perfecto para dar una segunda vida a materiales y disfrutar creando

domingo, 24 de mayo de 2026

Ritos, restos y retos: lo que queda y lo que cambia en la cerámica

La exposición “Ritos, restos y retos” del Centro de Cerámica de Triana propone un recorrido muy tangible por la cerámica contemporánea a partir de tres ejes claros. Lejos de quedarse en lo abstracto, la muestra reúne piezas que dialogan directamente con la tradición alfarera del barrio, pero también con sus transformaciones actuales.

Ritos: la huella de lo cotidiano

En esta primera parte aparecen piezas que remiten claramente a los usos tradicionales de la cerámica: vasijas, cuencos, platos o elementos vinculados al ámbito doméstico. Sin embargo, no se presentan como simples reproducciones, sino como reinterpretaciones.


Algunas conservan formas reconocibles pero introducen variaciones en el esmalte o en las proporciones; otras exageran tamaños o alteran su funcionalidad, convirtiendo objetos cotidianos en piezas casi simbólicas. Hay jarras que ya no están pensadas para contener agua, platos que no buscan ser usados, sino evocar el gesto de compartir.

Aquí el interés está en cómo esos “ritos” —comer, guardar, servir— siguen presentes, aunque transformados.

Restos: fragmentos y memoria

Uno de los apartados más interesantes visualmente es el dedicado a los “restos”. Aquí la exposición muestra piezas fragmentadas, ensamblajes y composiciones construidas a partir de elementos rotos o incompletos.

Se pueden ver azulejos quebrados reorganizados en nuevas estructuras, superficies cerámicas erosionadas que dejan ver capas de material, o conjuntos que parecen hallazgos arqueológicos pero que en realidad son creaciones contemporáneas.

Estas obras juegan con la idea de ruina y memoria. No buscan la perfección, sino todo lo contrario: ponen en valor la grieta, el desgaste y el paso del tiempo como parte esencial de la estética.

Retos: experimentar con el material

En la última parte, el enfoque cambia claramente hacia la experimentación. Aquí aparecen piezas que se alejan de la cerámica más reconocible y exploran nuevos lenguajes.

Hay trabajos donde el barro se combina con otros materiales, superficies que rompen con el esmalte tradicional, estructuras más cercanas a la escultura que al objeto utilitario. Algunas piezas desafían incluso la idea de equilibrio o funcionalidad, apostando por formas abiertas, irregulares o tensionadas.

Una exposición que se mira de cerca

Uno de los aciertos de “Ritos, restos y retos” es que obliga a fijarse en los detalles: texturas, grietas, uniones, acabados. No es una exposición de impacto inmediato, sino de observación pausada.

Más que ofrecer respuestas cerradas, propone un diálogo entre piezas muy distintas que comparten un mismo origen: el barro trabajado en un lugar con siglos de historia. Y es precisamente ahí, entre lo heredado y lo experimental, donde la muestra encuentra su verdadero interés.