viernes, 9 de enero de 2026

Bajo el cielo sanabrés: La Fuente-lavadero de San Pedro de Ceque

La Fuente de Piedra y el lavadero municipal de San Pedro de Ceque forman un conjunto inseparable de patrimonio etnográfico e hidráulico al aire libre, donde la piedra tallada y el agua canalizada narran la vida cotidiana de un pueblo zamorano con raíces medievales. Este elemento unificado, situado en el corazón del municipio, no solo abastecía agua potable y facilitaba el lavado comunitario, sino que también actuaba como eje social y símbolo de identidad local en una comunidad agraria.



Historia y contexto del conjunto

San Pedro de Ceque, documentado desde la repoblación medieval bajo el señorío de Ponce de Cabrera y los condes de Benavente, dependía de infraestructuras como esta para el ganado, la higiene y el abastecimiento diario. La Fuente de Piedra, con su fábrica pétrea duradera, canalizaba manantiales locales hacia pilas compartimentadas al aire libre que servían tanto para beber como para lavar ropa, integrando funciones prácticas en un solo espacio público promovido por el concejo o el señorío.



Hasta mediados del siglo XX, mujeres del pueblo se reunían allí para enjabonar y aclarar prendas aprovechando el flujo continuo, convirtiéndolo en un punto de sociabilidad femenina paralelo a la plaza mayor. Estudios locales como los del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” destacan su valor como testigo de la evolución rural en la comarca sanabresa.

Arquitectura y uso tradicional

El diseño unificado presenta una fuente principal de piedra con caños que vierten sobre pilas corridas o abatibles al aire libre, típicas de los lavaderos rurales castellanos expuestos a los elementos. El agua, procedente de nacientes subterráneas, fluía de forma constante, permitiendo el lavado eficiente sin estancamiento, mientras la piedra aseguraba longevidad frente al desgaste natural y las inclemencias del tiempo.

Este espacio no era mero utillaje: fomentaba la transmisión oral de tradiciones, noticias y solidaridades, reflejando la organización comunitaria de un pueblo pequeño donde el agua era recurso escaso pero vital. Su ubicación céntrica lo convertía en hito paisajístico, visible desde las colinas que rodean San Pedro de Ceque.

Declive y recuperación patrimonial

La llegada del agua corriente y las lavadoras en los años 60-70 provocó su abandono, común en lavaderos españoles al aire libre, dejando el conjunto en un estado de semi-olvido. Sin embargo, iniciativas recientes de ayuntamientos y entidades culturales buscan su restauración, integrándolo en rutas etnográficas que valoran el patrimonio inmaterial ligado al agua y el trabajo doméstico

Como curiosidad, junto a la fuente hay algunos carteles con palabras del léxico típico del pueblo


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