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miércoles, 6 de mayo de 2026

Los grafitis de Magallanes en la calle Tarfia: el viaje artístico de Alice Pasquini en Sevilla

En la calle Tarfia, junto al campus universitario de Reina Mercedes en Sevilla, ha comenzado a tomar forma un proyecto artístico que rinde homenaje a Fernando de Magallanes y su histórica expedición. La autora de esta iniciativa es la artista italiana Alice Pasquini, reconocida internacionalmente por sus murales llenos de sensibilidad y color que narran historias humanas y paisajes emocionales. En esta ocasión, su mirada se posa sobre el navegante que abrió las rutas del mundo desde Sevilla, reinterpretándolo con el lenguaje vibrante del arte urbano contemporáneo.

Por ahora, solo existen dos grafitis terminados, visibles en distintos puntos de la calle Tarfia, donde los transeúntes pueden apreciar su característico estilo: figuras humanas cargadas de expresión, tonos azules y ocres que evocan el mar y elementos simbólicos como mapas y velas que recuerdan la travesía de Magallanes. Pero el proyecto es mucho más ambicioso: está previsto que la serie alcance un total de quince murales, convirtiendo el recorrido en una auténtica ruta pictórica dedicada al espíritu explorador y al encuentro entre culturas.


Con esta intervención, Alice Pasquini une el arte urbano con el legado histórico de Sevilla, creando un diálogo entre pasado y presente. Los grafitis de Magallanes en la calle Tarfia no son simples decoraciones: son ventanas abiertas al imaginario marítimo que sigue conectando Andalucía con el resto del mundo, desde las paredes hasta los sueños

lunes, 4 de mayo de 2026

El Tesoro de Tomares: diez años de un hallazgo que sigue fascinando

Hasta el 8 de mayo puede visitarse en el Ayuntamiento de Tomares la exposición “10 años del Tesoro de Tomares (2016-2026), un hallazgo excepcional”, una propuesta que celebra una década del descubrimiento arqueológico más sorprendente de la localidad. La muestra es una buena ocasión para volver sobre un episodio que situó a Tomares en el centro de la atención patrimonial y arqueológica.



El hallazgo tuvo lugar en abril de 2016, cuando unas obras en el Parque Olivar del Zaudín sacaron a la luz un conjunto extraordinario formado por 19 ánforas romanas con más de 53.000 monedas de bronce. Aquel descubrimiento fue considerado el mayor tesoro monetario romano localizado en España y uno de los más relevantes de Europa, tanto por su volumen como por el estado de conservación del conjunto.



Una exposición que cuenta una historia

Lejos de limitarse a mostrar un hallazgo espectacular, la exposición propone un recorrido divulgativo por todo lo que el tesoro ha permitido conocer en estos diez años. Los paneles explican cómo fue encontrado, qué trabajos arqueológicos se realizaron después y qué información han aportado ya las monedas estudiadas, más de 20.000 hasta la fecha.



Uno de los atractivos de la muestra es que ayuda a imaginar el contexto original del tesoro. Además de las piezas y los materiales explicativos, incluye recreaciones de las ánforas y una reproducción de una oficina monetalis, acercando al visitante al funcionamiento de la producción monetaria en época romana.


Un hallazgo con muchas claves

El Tesoro de Tomares pertenece al periodo de la Tetrarquía y al Bajo Imperio Romano, una etapa marcada por cambios políticos, militares y económicos. Por eso, el conjunto no solo tiene interés por la cantidad de monedas, sino también por lo que revela sobre la circulación del dinero, el control del territorio y la organización del poder en la Hispania romana.



Esa dimensión histórica es una de las razones por las que el hallazgo sigue despertando tanto interés una década después. Cada nueva investigación añade detalles a un episodio que todavía conserva parte de su misterio y que continúa ofreciendo información valiosa sobre la Antigüedad tardía



sábado, 2 de mayo de 2026

La ciudad pintada: reflejos del Guadalquivir y la Torre del Oro

En una discreta cochera del centro de Sevilla, las paredes cuentan una historia que se escapa de los lienzos tradicionales. Allí, sobre el yeso gastado por el tiempo, un grafiti de la Torre del Oro y el río Guadalquivir transforma el espacio en un pequeño museo al aire libre.


Los trazos del artista mezclan tonos dorados y azules que parecen fundirse bajo la luz sevillana. La Torre, imponente y silenciosa, se alza sobre el muro con la misma elegancia que tiene a orillas del río. A su alrededor, el Guadalquivir fluye en colores vibrantes, como si el agua cobrara vida entre los aerosoles.

Más que una simple pintura, esta obra es un homenaje a la identidad de la ciudad. Representa el diálogo entre la historia y la modernidad, entre los muros antiguos y las nuevas formas de expresión. Cada visitante que pasa frente a la cochera se detiene un instante, sorprendido por cómo una esquina cotidiana puede convertirse en ventana al alma de Sevilla.


El grafiti no solo embellece, sino que invita a mirar la ciudad con otros ojos: a descubrir arte donde antes había rutina, y a reconocer que la inspiración puede brotar incluso en los rincones más inesperados

viernes, 1 de mayo de 2026

INTONDO26 en la Sala Patricio: una mirada actual a la Sevilla de 1929

Sevilla vuelve a dialogar con su memoria a través del arte con INTONDO26 Sevilla 1929, la exposición que puede visitarse en la Sala Patricio hasta el 12 de mayo. La muestra propone una lectura actual de la Exposición Iberoamericana de 1929, uno de los grandes hitos culturales y urbanísticos de la ciudad, a través de obras contemporáneas reunidas en torno al formato circular del tondo.


Un homenaje con mirada actual

Lo más interesante de esta exposición es que no se limita a recordar el pasado: lo reinterpreta. Las obras reunidas en Sala Patricio no funcionan como una reconstrucción nostálgica, sino como una conversación entre memoria, paisaje, símbolo e imaginación contemporánea. Esa tensión entre homenaje y renovación es precisamente lo que da sentido al proyecto.


El formato común de los tondos aporta unidad al conjunto y, al mismo tiempo, abre un campo amplio para la experimentación plástica. Ese soporte circular, históricamente vinculado a la tradición artística, se convierte aquí en una herramienta para repensar Sevilla desde múltiples lenguajes visuales.

Una muestra colectiva y diversa

La exposición reúne 23 piezas, entre 20 cuadros y 3 esculturas, creadas por un grupo de artistas contemporáneos. Entre los nombres asociados al proyecto aparecen Patricia Barón Barbadilo, Belennature, Marina Castelanotti, Carmen Carmona, Chiqui Díaz, José María Díaz de los Reyes, Ana Feu, Marga G. Pinto, Jaime Gil Arévalo, María de Luján Ibáñez, Charín Jiménez, Juanjo Jiménez, Elisabetta de Luca, Ángela Mena, Raúl Montes, Mento Muñoz, Claudia Pérez, Trini Pérez Ballester, Rosario Reina, Carmen Sánchez-Ruda, Ana Tinoco, Cristina Villacieros y Beatriz Zamora.


Esa pluralidad de firmas da al recorrido un carácter especialmente rico, porque no hay una sola manera de mirar el 1929. Cada artista aporta su propio enfoque y su propio ritmo, y el resultado es un mosaico de sensibilidades que mantiene viva la idea de exposición colectiva como espacio de diálogo.

Una cita para quienes aman Sevilla

INTONDO26 tiene ese raro equilibrio entre lo conmemorativo y lo vivo. No pretende congelar la historia, sino hacerla circular de nuevo por medio de la creación actual. En una ciudad tan atenta a sus símbolos, esa clase de propuestas resulta especialmente valiosa, porque nos invita a mirar el pasado sin convertirlo en postal.


Si te interesa el arte contemporáneo, la historia cultural de Sevilla o simplemente apetece una visita tranquila con contenido, esta exposición merece un hueco en la agenda antes del 12 de mayo. Es una forma distinta de volver al 29: no desde la distancia, sino desde la reinterpretación artística.

lunes, 27 de abril de 2026

El pollo que se hizo azulejo: arte urbano en San Jacinto

En la transitada calle San Jacinto, corazón vivo del barrio de Triana, el olor del pollo asado del Asador de Pollos "La Estrella" se mezcla con una inesperada joya visual: un graffiti de un pollo que parece hecho de cerámica, obra del artista Kato, uno de los creadores urbanos más reconocibles del panorama sevillano.

A primera vista, el mural sorprende por su efecto cerámico: el cuerpo del animal imita el brillo y la textura de los azulejos trianeros, esos que durante siglos han decorado talleres, portales y fachadas. El contraste entre el arte tradicional y el soporte callejero da lugar a una pieza fascinante, que parece un homenaje pictórico a la herencia alfarera del barrio, reinterpretada desde un lenguaje urbano contemporáneo.

Kato consigue aquí un diálogo entre lo antiguo y lo moderno. Su graffiti no rompe con la estética de Triana —la reinterpreta—, como si un azulejo antiguo hubiese escapado del taller para instalarse libremente en la calle. El pollo, con su presencia imponente y su acabado cerámico, se convierte en símbolo de identidad artística, capaz de unir la tradición artesanal con la creatividad espontánea del graffiti.

La obra se ha integrado en el paisaje cotidiano del barrio y en el propio pulso de la calle San Jacinto. Quien pasa frente al asador no solo detecta el aroma familiar del almuerzo sevillano, sino también una muestra de la vitalidad artística que caracteriza a la ciudad. En este rincón, la cerámica y el spray se entienden, y el arte popular encuentra una nueva superficie sobre la que seguir respirando.

jueves, 23 de abril de 2026

Bajo farolillos nada es por chiripa

 “Por chiripa”. Lo decimos para restarle importancia a lo que pasa, como si todo fuera fruto de una casualidad caprichosa, de un giro sin intención.

Pero la Feria de Abril tiene algo que desmiente esa idea. Entre farolillos encendidos y calles de albero, uno no llega a los sitios completamente por azar. Hay decisiones pequeñas —casi invisibles— que nos traen hasta aquí: aceptar una invitación, girar por una calle en vez de otra, entrar en una caseta sin pensarlo demasiado.

Llamarla “Por Chiripa” es, en el fondo, una forma amable de no tomarnos demasiado en serio. De fingir que no importa, cuando en realidad sí importa: a quién encontramos, con quién brindamos, qué momento se nos queda grabado sin avisar.

Hay encuentros que parecen casuales, pero se sienten inevitables. Y quizá ahí esté el secreto: en no saber si fue suerte… o si, de alguna manera, ya estaba escrito entre los farolillos.

Porque a veces basta una puerta abierta, una luz encendida… y la sensación de que quizás no todo ha sido casual.

miércoles, 8 de abril de 2026

San Jerónimo: el monasterio que Sevilla olvidó

 El monasterio de San Jerónimo de Buenavista es uno de los grandes olvidados de Sevilla: un antiguo cenobio jerónimo, junto al Guadalquivir y hoy rodeado por el barrio de San Jerónimo, que llegó a ser uno de los más poderosos de la ciudad. Construido a partir de 1414, combina restos mudéjares y góticos con añadidos renacentistas, visibles en su claustro principal y en la iglesia de tres naves que aún marca el perfil del conjunto.



En los siglos XV y XVI fue lugar de paso habitual de los Reyes Católicos, de Carlos V y de Felipe II, hasta el punto de funcionar como antesala cortesana antes de la entrada oficial en Sevilla. Dentro del monasterio se instaló además una de las primeras imprentas sevillanas, desde la que se editaron bulas de la Santa Cruzada y libros destinados a América, lo que convirtió este espacio aparentemente periférico en un pequeño nodo del mundo atlántico.



La vida cotidiana jerónima se organizaba entre la iglesia, el claustro y las huertas, con espacios tan sugerentes como la antigua fresquera subterránea, diseñada para conservar alimentos y vista hoy como un antecedente del frigorífico en pleno Antiguo Régimen. Tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX llegó el abandono, el expolio y la ruina parcial, aunque se salvaron el claustro, la torre y la zona de la imprenta.



En la actualidad, el conjunto restaurado empieza a recuperar protagonismo: la vieja imprenta alberga la biblioteca del barrio y el monasterio se reivindica como “monumento invisible”, una joya histórica del norte de Sevilla que ofrece al visitante una lectura distinta de la ciudad, lejos de los circuitos turísticos habituales. Es un lugar perfecto para quienes buscan historias densas en espacios discretos y, sobre todo, para quien quiera ver cómo perviven seis siglos de memoria enmarcados por un barrio vivo



martes, 7 de abril de 2026

El arte de viajar: carruajes históricos y tradición ecuestre en el Alcazar de Sevilla

Pasear por el Real Alcázar de Sevilla siempre es sumergirse en siglos de arte, poder y belleza. Pero durante estos días, los visitantes pueden disfrutar de un espectáculo aún más singular: una exposición de carruajes históricos que reúne piezas pertenecientes a distintas épocas y estilos, cuidadosamente restauradas para mostrar cómo evoluciona el transporte y la elegancia al servicio de la nobleza.


En los patios y salones del Alcázar se despliegan auténticas joyas artesanales: berlinas, landós y calesas procedentes de colecciones privadas y museos andaluces. Cada carruaje cuenta una historia, desde su uso ceremonial en los cortejos reales hasta su papel en las fiestas populares sevillanas. Las carrocerías decoradas con madera tallada, dorados y tapicerías finas hablan de una época en la que viajar era todo un acontecimiento social y estético.


La exposición permite además conocer las técnicas de restauración y conservación que mantienen viva esta parte del patrimonio móvil. Los visitantes pueden apreciar detalles como los sistemas de suspensión originales, los grabados en metal y la evolución de los útiles de guarnicionería, imprescindibles para el tiro de los caballos.


Más que una muestra de objetos antiguos, esta exposición es una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre tradición, artesanía y modernidad en el contexto sevillano. En un lugar donde pasado y presente conviven de manera natural, los carruajes del Alcázar evocan el esplendor de la historia y la continuidad de la cultura ecuestre de Andalucía.

martes, 31 de marzo de 2026

Semana Santa Sevillana 2026

 La Semana Santa de Sevilla 2026 se anuncia radiante, con el aroma a azahar envolviendo cada calle y el sonido inconfundible de las cornetas marcando el pulso de la ciudad. Todo comienza el Viernes de Dolores, cuando los barrios dan el primer paso de la Pasión. En Bellavista, la Hermandad del Dulce Nombre recorre su feligresía entre devoción y emoción, con la Virgen iluminando la tarde y el aire perfumado de incienso que anuncia lo que está por venir.


El Sábado de Pasión, la solemnidad se traslada a los confines de Torreblanca, donde la Hermandad de San José Obrero lleva el Evangelio a sus calles sencillas y llenas de fe. Sus nazarenos caminan en silencio, marcando ese tránsito entre los días de preparación y la semana grande.


Llega por fin el Domingo de Ramos, y Sevilla despierta vestida de fiesta. La Hermandad de la Estrella, desde Triana, cruza el puente con su inconfundible mezcla de alegría y fervor. Las palmas se alzan, los balcones se llenan, y el bullicio acompaña a una ciudad que vibra desde el corazón.


Ya en el Lunes Santo, el recogimiento se torna protagonista. Desde la Magdalena parte la Hermandad de la Rendición, con su paso de misterio reflejando la serenidad del momento, mientras que la Hermandad de San Pablo avanza con firme paso desde su barrio, uniendo modernidad y tradición en la misma estampa cofrade.



En un Martes Santo marcado por la emoción y la afluencia de público, la Hermandad del Cerro del Águila ha recorrido las calles de Sevilla con la solemnidad que la caracteriza. En su paso, la Virgen de los Dolores ha lucido una medalla en honor de Sandra Peña, un gesto cargado de significado que ha conmovido a los fieles y devotos del barrio


Así, paso a paso, la Semana Santa de 2026 en Sevilla vuelve a desplegar su alma: una mezcla perfecta de fe, arte y sentimiento popular que hace que, año tras año, la ciudad reviva su historia entre cirios, saetas y promesas cumplidas.