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lunes, 16 de marzo de 2026

De santos a selfies: la "Cultología" de Rafael Laureano

“Cultología” de Rafael Laureano transforma la Casa de los Navajas en un espacio de reflexión profunda sobre la evolución de los cultos humanos, desde lo estrictamente sagrado hasta formas contemporáneas de veneración ligadas al espectáculo, la fama y el consumo


La exposición se organiza en tres núcleos temáticos que guían al visitante por esta “cultología” del siglo XXI:

-Cultos sagrados reinterpretados: Santos patronos aparecen con auras publicitarias, vírgenes rodeadas de neones, cruces convertidas en logos. Laureano mantiene la solemnidad formal pero subvierte los contenidos con guiños irónicos.



-Idolatrias contemporáneas: Retratos de celebridades, escenas de macrofestivales, gimnasios como templos paganos. Aquí la paleta se vuelve saturada, casi fluorescente, para enfatizar el exceso y la artificialidad.




-Ritos híbridos: Procesiones donde nazarenos llevan móviles en alto, altares con latas de refresco como ofrendas, misas retransmitidas en streaming. El artista cuestiona si realmente hemos abandonado lo sagrado o solo hemos cambiado sus ropajes.

La estética combina óleo sobre lienzo con técnicas mixtas —collage de recortes de prensa, intervenciones digitales impresas—, logrando una superficie pictórica rica en texturas y referencias culturales inmediatas

Con “Cultología”, Rafael Laureano no solo expone cuadros, sino que formula una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué veneramos hoy y por qué? En la Casa de los Navajas, entre el eco de la historia y la vista del presente turístico, la respuesta emerge poderosa desde cada pincelada: todo culto es, en última instancia, un espejo de nuestras ansias de trascendencia


viernes, 13 de marzo de 2026

Rastro y Ruido : la Semana Santa que se reinventa en clave contemporánea

La exposición “Rastro y Ruido”, del fotógrafo malagueño Lazarus, convierte la tradición cofrade en un juego visual contemporáneo donde la Semana Santa se mezcla con la vida cotidiana en pleno corazón de Torremolinos.

La muestra “Rastro y Ruido” se puede visitar en el Centro de Interpretación Turística de Torremolinos, un espacio municipal dedicado a difundir la identidad y la historia local. La exposición abrió sus puertas el 18 de febrero y permanecerá hasta el 17 de abril, con acceso gratuito en horario de mañana de lunes a viernes.

Con esta propuesta, Torremolinos incorpora a su programación de Cuaresma una mirada renovadora sobre el universo cofrade, en diálogo con otras exposiciones de pintura, escultura e imaginería repartidas por la localidad. El resultado es un itinerario cultural que refuerza el vínculo entre tradición religiosa, turismo y arte contemporáneo en la Costa del Sol.



La propuesta artística

“Rastro y Ruido” está compuesta por una serie de 30 láminas que funcionan como un juego visual que invita al espectador a mirar dos veces. En cada pieza se produce un contraste deliberado entre lo sagrado y lo cotidiano, lo solemne y lo espontáneo, generando pequeñas escenas que rozan lo irónico y lo poético.

La Semana Santa es el eje temático de la serie, pero no aparece congelada en estampas devocionales tradicionales, sino atravesada por situaciones del día a día: calles anónimas, gestos domésticos, fragmentos urbanos. Esta fricción entre iconografía cofrade y realidad contemporánea obliga a replantearse cómo miramos las imágenes religiosas y qué lugar ocupan en la cultura visual actual.

El espectador no solo contempla fotografías, sino que activa un recorrido íntimo en el que las melodías elegidas amplifican emociones, tensiones y recuerdos asociados a la Semana Santa. La tecnología, lejos de ser un adorno, se integra como parte del discurso expositivo, actualizando el vínculo entre ritual, memoria y consumo cultural.

“Rastro y Ruido” llega a Torremolinos en un momento en que muchas ciudades andaluzas buscan releer sus tradiciones desde lenguajes contemporáneos. Al situar la muestra en un espacio turístico, el municipio ofrece al visitante algo más que sol y playa: una reflexión sobre la identidad local, la religiosidad popular y la cultura visual que compartimos.

La exposición funciona así como una ventana doble: por un lado, hacia el pasado de la Semana Santa y su iconografía; por otro, hacia un presente en el que las imágenes circulan, se mezclan y se discuten en redes, pantallas y museos. En ese cruce entre rastro (lo que queda) y ruido (lo que irrumpe) se sitúa la fuerza de una propuesta que invita a mirar de nuevo lo que creíamos ya visto


viernes, 6 de marzo de 2026

Super Mario y la invasión manga en los muros de Dos Hermanas

Los muros de Dos Hermanas se han llenado de color con graffitis enormes de Super Mario y personajes manga que parecen cobrar vida entre bloques y tapias.




El fontanero que conquista los barrios

Un Super Mario gigante domina medianeras de bloques en zonas residenciales, saltando sobre tuberías retro con estrellas brillantes y setas power-up que explotan en verde y rojo. Esta pieza, de tres pisos de alto, mezcla pixeles 8 bits con letras salvajes que gritan energía gamer desde lejos.


Personajes manga que saltan del cemento

Alrededor, un desfile de icons japoneses invade fachadas y pilares:



-Goku lanzando Kamehameha con ondas azules furiosas.


-Naruto girando su Rasengan sobre fondos pixelados.


-Luffy estirando el brazo, sombrero de paja flotando.


-Pikachu y Zelda en series rápidas de throw-ups.



Arcade urbano nazareno

Estos graffitis convierten barrios grises en portales retro, fusionando nostalgia de videojuegos y manga con trazos rápidos y sombras potentes. En Dos Hermanas, el arte urbano late con pixeles y acción, marcando territorio en cada tapia visible.


Su autor @gordo-1up conquista las calles de Dos Hermanas con graffitis que convierten esta arteria obrera en epicentro del arte urbano salvaje.



viernes, 27 de febrero de 2026

Humani Nihil: Lo humano que resiste a la máquina

La Casa de la Provincia de Sevilla presenta "Humani Nihil", una exposición colectiva que reinterpreta la condición humana en tiempos de tecnología y cambio.


Homenaje al centenario de Ortega

La muestra celebra los cien años de La deshumanización del arte de José Ortega y Gasset, publicada en 1925. Bajo el lema de Terencio "Humani nihil a me alienum puto", reúne obras de una veintena de artistas de la Universidad de Sevilla que cuestionan qué significa ser humano hoy.


Voces contra el posthumanismo

Coordinada por la profesora Raquel Barrionuevo desde un proyecto de innovación docente de la US, la exposición responde al pesimismo posthumanista con una mirada esperanzadora. Los artistas exploran la tecnología, la naturaleza y la empatía, proponiendo un humanismo renovado y optimista que abraza la diversidad y la conexión vital.


Cuatro miradas al ser humano

Diversidad humana: Piezas que celebran la pluralidad de identidades y relaciones interpersonales.


Tecnología e identidad: Reflexiones sobre inteligencia artificial y su huella en lo personal.


Naturaleza viva: Diálogos entre humanos y entorno, con ecos ecológicos profundos.


Empatía universal: Exploraciones que trascienden lo antropocéntrico hacia todos los seres vivos.


Diálogo arte-filosofía

Más que una mera colección de obras, "Humani Nihil" es un manifiesto visual que conecta filosofía clásica con creación contemporánea. En un mundo acelerado por algoritmos, estas piezas invitan a recuperar lo esencial: la vulnerabilidad compartida, la belleza de lo imperfecto y el pulso de lo vivo



miércoles, 25 de febrero de 2026

Maestro de orfebres: La gloria oculta de Cayetano González

La sede de la Fundación Cajasol en Sevilla acoge estos días la que muchos consideran la gran exposición definitiva sobre Cayetano González (1896‑1975), uno de los nombres imprescindibles para entender la orfebrería cofrade del siglo XX. Bajo el título “Cayetano González (1896‑1975). Maestro de orfebres”, la muestra reivindica a un artista total cuya huella sigue viva en la estética de la Semana Santa sevillana y en el patrimonio devocional andaluz.


Un artista total en la Sevilla del regionalismo

Sobrino del arquitecto Aníbal González, el gran artífice de la Plaza de España, Cayetano se formó en un entorno familiar profundamente vinculado a las artes decorativas. Comenzó como dibujante y proyectista dentro del clima del regionalismo andaluz y del impulso creativo que supuso la Exposición Iberoamericana de 1929, afinando un ojo extraordinario para el detalle y la composición.


Desde la década de 1920 orientó su trabajo hacia las hermandades sevillanas, realizando encargos para Santa Cruz, el Valle, el Silencio o la Amargura, entre otras corporaciones. Aquella colaboración continuada con el mundo cofrade cristalizó en la apertura de su propio taller y en el reconocimiento generalizado de Cayetano González como auténtico “maestro de orfebres”.



Más allá de la plata y el oro

Aunque su nombre se asocia sobre todo a la plata y el oro, la exposición muestra hasta qué punto su creatividad desbordó cualquier etiqueta. Además de orfebre, trabajó el bordado, la rejería, la cerámica y la talla en madera, construyendo un lenguaje visual propio que integra lo barroco con ecos góticos, mudéjares y renacentistas dentro del historicismo del regionalismo andaluz.


Dotado de una capacidad de dibujo excepcional, legó un vasto repertorio de diseños, muchos inéditos hasta ahora, que revelan tanto su cultura visual como la solidez de su imaginación. Varios de estos dibujos se muestran junto a las piezas terminadas, permitiendo al visitante seguir el proceso creativo desde el croquis hasta la obra definitiva.


Una exposición antológica sin precedentes

La muestra, organizada por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla y la Fundación Cajasol, reúne alrededor de 250 obras entre piezas de orfebrería, esculturas, insignias procesionales, bordados, documentos y un amplio conjunto de dibujos originales. Es la primera gran exposición antológica dedicada al artista y aspira a convertirse en referencia imprescindible para el estudio del arte cofrade contemporáneo.


El recorrido se estructura en varias salas temáticas. En la Sala Velázquez se presenta una cuidada selección de diseños para distintas hermandades e instituciones, junto a piezas singulares como una guitarra con iconografía taurina y el monumental Sagrario de la parroquia de Omnium Sanctorum. Las salas Murillo reúnen obras vinculadas al culto eucarístico procedentes de Málaga, Écija y Sevilla, así como el conjunto escultórico del Misterio del Desprecio de Herodes de la Hermandad de la Amargura, que da cuenta de la faceta imaginera del taller.


En otro ámbito de la exposición se despliega una auténtica constelación de coronas, potencias y piezas de orfebrería de oro y plata pertenecientes al ajuar de imágenes tan veneradas como las de El Silencio, El Cachorro, la Esperanza de Triana o la Amargura. Para quienes buscan las grandes obras, uno de los momentos culminantes es la contemplación del paso de plata del Señor de Pasión, realizado con más de 200 kilos de plata, que dialoga en la muestra con el misterio de la Amargura y el Sagrario de Omnium Sanctorum.


El paso de Pasión y la revolución de las andas sevillanas

Si hay una obra que resume la ambición estética de Cayetano González es, sin duda, el paso procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, que preside el patio principal de la exposición. Concebido como un verdadero retablo en movimiento, este paso marcó un antes y un después en la configuración de las andas procesionales sevillanas, tanto por su riqueza iconográfica como por la maestría técnica de su ejecución.


Realizado en plata, madera dorada y marfil, el paso se ha descrito como una de las grandes joyas de la orfebrería procesional andaluza. Su presencia fuera del contexto de la Semana Santa, en el espacio expositivo, invita a mirarlo con otros ojos: más allá de la devoción, se impone la lectura artística, la comprensión de su estructura, de los ritmos ornamentales y del diálogo que establece con la tradición barroca sevillana.

Un legado vivo para la Semana Santa

La lista de hermandades que guardan obras de Cayetano González es amplia: El Silencio, la Amargura, el Amor, Pasión, Calvario, Gran Poder, Jesús Despojado y muchas otras corporaciones conservan piezas surgidas de su trazo y su cincel. En ellas se percibe un estilo reconocible, que ha influido en varias generaciones de artesanos y que resulta clave para entender la estética actual de la Semana Santa sevillana


Por qué visitar “Cayetano González. Maestro de orfebres”

Acercarse a esta exposición es entrar en el taller de un creador que supo combinar tradición e innovación, devoción y vanguardia, oficio y sensibilidad. Para el público cofrade, supone un reencuentro con piezas muy queridas, ahora vistas con la calma y la proximidad que permite la sala de exposiciones; para el visitante no iniciado, es una puerta privilegiada al universo del arte sacro sevillano y a una forma muy particular de entender la belleza y lo sagrado.


Quien recorra sus salas descubrirá que, detrás de cada corona, cada respiradero y cada dibujo, hay una mirada capaz de tallar la luz y convertir el metal en un lenguaje de fe, ciudad y memoria. En tiempos en los que la artesanía lucha por mantener su espacio, la figura de Cayetano González emerge como recordatorio de que el arte, cuando nace del oficio y la pasión, trasciende su tiempo para seguir hablando a quienes se acercan a contemplarlo.

lunes, 23 de febrero de 2026

El graffiti que se hizo cerámica: arte urbano en una cochera de Triana

Pasear por Triana siempre tiene algo de descubrimiento. Entre el murmullo de la gente, el olor a azahar y esa mezcla constante de lo viejo con lo nuevo, uno puede tropezar con pequeñas joyas que no salen en las guías. Como la que se esconde en el número 55 de la calle San Jacinto: una cochera cualquiera que guarda un graffiti con alma de azulejo, una pieza que ya se ha vuelto parte del paisaje sentimental del barrio.


A primera vista, parece un panel cerámico tradicional. Los tonos cyan y amarillo forman motivos que recuerdan a los mosaicos trianeros, y la pintura imita el brillo del esmalte. Pero no hay loza ni horno: solo spray. El mural no muestra motivos abstractos, sino la imagen del Puente de Triana, icono del barrio y corazón de Sevilla. Y el autor de esta obra tan singular es Fabián Bravo, conocido artísticamente como Kato o Art Kato.


Kato, criado en Triana, creció viendo a los alfareros moldear barro y decorar azulejos. Por eso, cuando decidió pintar esta pieza a principios de 2026, quiso rendir homenaje a esa tradición. “El graffiti también puede ser cerámica, si se pinta con respeto”, dice en entrevistas. Su mural mezcla el lenguaje del arte urbano con el patrimonio local, convirtiendo una simple puerta de garaje en un puente visual entre la herencia artesanal y la expresión contemporánea.


El estilo de Kato destaca por su precisión técnica y su mirada nostálgica. A diferencia del graffiti más agresivo o efímero, sus obras buscan dialogar con el entorno. En este caso, el mural parece haber nacido ahí, como si Triana lo hubiese reclamado para sí. No es de extrañar que muchos lo confundan con un verdadero panel de azulejos cuando pasan por la acera.

Hoy, el mural de la cochera de San Jacinto 55 se ha vuelto viral en redes y ya es parada obligada para quienes buscan rincones con historia y arte en Sevilla. Los vecinos lo miran con orgullo: algunos lo señalan como ejemplo de cómo el arte urbano puede integrarse con la identidad del barrio, sin romperla, sino ampliándola.


Porque eso es Triana —un lugar donde la tradición nunca se queda quieta. Y donde un artista con una lata de spray puede, con un gesto, dar nueva vida a la memoria cerámica de su gente.

domingo, 15 de febrero de 2026

Vivir para pintarlo: 50 años de antología sentimental de Pablo Sycet

La exposición «Vivir para pintarlo: Una antología sentimental 1975-2025» de Pablo Sycet en la John Holland Gallery de Lepe ofrece una retrospectiva equilibrada de su obra a lo largo de 50 años.



Entre las piezas seleccionadas destacan obras provenientes de exposiciones anteriores, como «Las horas del día y de la noche», un conjunto de doce collages circulares concebidos como esferas de reloj, que articulan una reflexión poética sobre el paso del tiempo. Estas piezas dialogan directamente con el inicio del poema «Un cuerpo es el mejor amigo del hombre», de Jaime Gil de Biedma, homenaje que revela la profunda conexión de Sycet con la literatura y la poesía.


En la galería, estos collages no aparecen como un simple préstamo del pasado, sino como nodos que condensan la obsesión del artista por el tiempo, el deseo y la fragilidad de la experiencia, asuntos que atraviesan toda la antología. De este modo, la exposición se lee también como una versión pictórica del libro «Pablo Sycet entre dos siglos [1975‑2025]», publicado a finales de 2025, donde se combinan pinturas, letras de canciones y otros materiales que amplían la constelación sentimental aquí presentada.



Situar «Vivir para pintarlo» en el arco cronológico 1975‑2025 implica asumir que la obra de Sycet funciona como un registro sensible de la transformación cultural española entre la Transición y el presente. Desde sus inicios, en los primeros años ochenta, el artista optó por un viaje decidido hacia la abstracción en un contexto dominado por la figuración, participando en la escena de la Movida madrileña sin renunciar a una voz estética propia.





Así, «Vivir para pintarlo [Una antología sentimental. 1975‑2025]» se consolida como un hito en la carrera del artista: una exposición que no se limita a ordenar cronológicamente medio siglo de pintura, sino que convierte esa cronología en una narración afectiva donde cada cuadro es la huella de una vida vivida, precisamente, para poder ser pintada.