domingo, 12 de abril de 2026

Roterdam: un viaje entre canales, rascacielos y arte urbano

Viajar a Róterdam es entrar en un laboratorio urbano a cielo abierto. La ciudad, completamente reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial, no se limitó a renacer: reinventó su identidad con arte, diseño y vanguardia arquitectónica. Todo en ella parece moverse entre el acero y el agua, entre el recuerdo del puerto industrial y la ilusión de futuro.



Mi recorrido comenzó en el Puerto Viejo (Oude Haven), un rincón que conserva el encanto de los barcos históricos combinados con cafés modernos donde se respira el espíritu marinero. Desde allí, las Casas Cúbicas parecen emerger como un juego geométrico imposible: viviendas inclinadas de 45 grados que desafían toda lógica y resumen perfectamente la audacia de la arquitectura neerlandesa.




Muy cerca, el Markthal se impone con su espectacular bóveda cubierta por un mural que parece abrazar todo el mercado. Entre los aromas de quesos, arenques, frutas exóticas y dulces stroopwafels, el arte y la vida cotidiana se funden en una misma experiencia sensorial.


Róterdam también invita a mirar hacia arriba. Desde la Torre Euromast, las vistas sobre el río Mosa y los rascacielos dibujan un skyline que no tiene nada que envidiar a las grandes metrópolis del mundo. Y cruzando el Puente de Erasmo, con su elegante estructura blanca que recuerda la vela de un barco, se percibe la conexión entre la tradición naval y el diseño contemporáneo.


Los museos forman parte esencial del alma de la ciudad. El Museo Marítimo permite recorrer la historia portuaria con embarcaciones reales amarradas frente a su entrada, mientras que el Museo de Ciencias Naturales sorprende no solo por su colección, sino también por las esculturas de conejos gigantes que custodian su puerta: un toque de humor en medio del rigor científico. A ellos se suman joyas como el Kunsthal o el Depot Boijmans Van Beuningen, con su fachada espejada que refleja todo Róterdam como si fuera una obra viva.




Caminar por sus calles es descubrir también un museo al aire libre. Las esculturas urbanas aparecen donde menos se esperan: el famoso “Papá Noel” de Paul McCarthy (que los locales han rebautizado con un apodo mucho más irónico), una monumental escultura de un pie en pleno centro, o figuras abstractas que parecen dialogar con el entorno. Cada una aporta una dosis de humor, sorpresa o reflexión al paisaje urbano.







Y al final del día, cuando los canales reflejan los rascacielos iluminados, Róterdam deja ver su verdadera esencia: una ciudad que ha hecho del cambio su identidad. No es solo un destino arquitectónico, sino un ejemplo de cómo el arte y la creatividad pueden reconciliar a una ciudad con su propia historia



viernes, 10 de abril de 2026

“He venido a ver el mar”: memoria y presente de la Generación del 27

El Centro de Desarrollo Comunitario "Isabel Manoja" de Torremolinos acoge hasta el mes de junio la exposición colectiva “He venido para ver el mar”, una propuesta de arte contemporáneo inspirada en un poema de Luis Cernuda y concebida como inicio de los actos conmemorativos del centenario de la Generación del 27.



El proyecto toma su título del poema He venido para ver, de Cernuda, y gira en torno a la idea de la contemplación y la búsqueda. En este sentido, el recorrido expositivo se plantea como una experiencia sensorial en la que el arte se entrelaza con la palabra poética, generando un diálogo entre lo íntimo y lo colectivo, entre pasado y presente. Entre las obras se intercalan versos de autores como Federico García Lorca o el propio Cernuda, reforzando el vínculo entre la creación visual y la literaria




Cada obra rinde tributo a nombres imprescindibles como Lorca, Aleixandre, Alberti, Cernuda o Zambrano, pero también a las mujeres del 27 —Maruja Mallo, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín—, cuyas voces resuenan hoy con más fuerza que nunca. En conjunto, la exposición construye un puente entre el pasado y el presente, entre la memoria cultural y la sensibilidad actual de los artistas malagueños.



“He venido a ver el mar” invita a recorrer un itinerario poético y visual lleno de emoción, color y palabra. Una cita imprescindible para quienes aman el arte y la literatura, y una oportunidad para reencontrarse con la pasión creadora que definió a toda una generación.

miércoles, 8 de abril de 2026

San Jerónimo: el monasterio que Sevilla olvidó

 El monasterio de San Jerónimo de Buenavista es uno de los grandes olvidados de Sevilla: un antiguo cenobio jerónimo, junto al Guadalquivir y hoy rodeado por el barrio de San Jerónimo, que llegó a ser uno de los más poderosos de la ciudad. Construido a partir de 1414, combina restos mudéjares y góticos con añadidos renacentistas, visibles en su claustro principal y en la iglesia de tres naves que aún marca el perfil del conjunto.



En los siglos XV y XVI fue lugar de paso habitual de los Reyes Católicos, de Carlos V y de Felipe II, hasta el punto de funcionar como antesala cortesana antes de la entrada oficial en Sevilla. Dentro del monasterio se instaló además una de las primeras imprentas sevillanas, desde la que se editaron bulas de la Santa Cruzada y libros destinados a América, lo que convirtió este espacio aparentemente periférico en un pequeño nodo del mundo atlántico.



La vida cotidiana jerónima se organizaba entre la iglesia, el claustro y las huertas, con espacios tan sugerentes como la antigua fresquera subterránea, diseñada para conservar alimentos y vista hoy como un antecedente del frigorífico en pleno Antiguo Régimen. Tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX llegó el abandono, el expolio y la ruina parcial, aunque se salvaron el claustro, la torre y la zona de la imprenta.



En la actualidad, el conjunto restaurado empieza a recuperar protagonismo: la vieja imprenta alberga la biblioteca del barrio y el monasterio se reivindica como “monumento invisible”, una joya histórica del norte de Sevilla que ofrece al visitante una lectura distinta de la ciudad, lejos de los circuitos turísticos habituales. Es un lugar perfecto para quienes buscan historias densas en espacios discretos y, sobre todo, para quien quiera ver cómo perviven seis siglos de memoria enmarcados por un barrio vivo



martes, 7 de abril de 2026

El arte de viajar: carruajes históricos y tradición ecuestre en el Alcazar de Sevilla

Pasear por el Real Alcázar de Sevilla siempre es sumergirse en siglos de arte, poder y belleza. Pero durante estos días, los visitantes pueden disfrutar de un espectáculo aún más singular: una exposición de carruajes históricos que reúne piezas pertenecientes a distintas épocas y estilos, cuidadosamente restauradas para mostrar cómo evoluciona el transporte y la elegancia al servicio de la nobleza.


En los patios y salones del Alcázar se despliegan auténticas joyas artesanales: berlinas, landós y calesas procedentes de colecciones privadas y museos andaluces. Cada carruaje cuenta una historia, desde su uso ceremonial en los cortejos reales hasta su papel en las fiestas populares sevillanas. Las carrocerías decoradas con madera tallada, dorados y tapicerías finas hablan de una época en la que viajar era todo un acontecimiento social y estético.


La exposición permite además conocer las técnicas de restauración y conservación que mantienen viva esta parte del patrimonio móvil. Los visitantes pueden apreciar detalles como los sistemas de suspensión originales, los grabados en metal y la evolución de los útiles de guarnicionería, imprescindibles para el tiro de los caballos.


Más que una muestra de objetos antiguos, esta exposición es una oportunidad para reflexionar sobre la relación entre tradición, artesanía y modernidad en el contexto sevillano. En un lugar donde pasado y presente conviven de manera natural, los carruajes del Alcázar evocan el esplendor de la historia y la continuidad de la cultura ecuestre de Andalucía.

lunes, 6 de abril de 2026

Flamenco rosa de ganchillo

 Este delicado flamenco rosa ha sido tejido a mano con hilo de algodón y mucho cariño. Sus tonos suaves y su elegante postura evocan la gracia de este ave tan emblemática del sur, símbolo de belleza, equilibrio y alegría.








viernes, 3 de abril de 2026

Nuestra Pasión: la imaginería y escultura de Raúl Trillo y Salvador Lamas

El Ayuntamiento de Torremolinos acoge estos días Nuestra Pasión, una exposición que celebra el talento y la maestría de dos escultores malagueños: Raúl Trillo y Salvador Lamas. La muestra invita al visitante a descubrir la fuerza expresiva y la devoción que habitan en la imaginería contemporánea andaluza, un arte que sigue vivo gracias a creadores que dialogan con la tradición sin renunciar a su propio lenguaje.

Las salas expositivas se llenan de madera tallada, miradas intensas y gestos contenidos, fruto de un trabajo minucioso que une artesanía, técnica y sentimiento. Trillo y Lamas, reconocidos por sus aportaciones al patrimonio artístico y cofrade de la provincia, presentan obras en las que la materia cobra vida: Cristos, Vírgenes, santos y bustos que parecen respirar, combinando realismo, espiritualidad y una profunda emoción estética.



Nuestra Pasión no es solo un título, sino una declaración de intenciones. A través de estas esculturas, el público puede contemplar cómo la imaginería sigue siendo un camino de creación, fe y belleza compartida, capaz de reunir a generaciones y sensibilidades distintas en torno a un mismo arte.



La exposición puede visitarse en el Ayuntamiento de Torremolinos durante las próximas semanas, con entrada libre. Una oportunidad única para acercarse al talento de dos artistas que mantienen viva la escultura devocional en la Málaga del siglo XXI.