La exposición de la Hermandad de San Esteban en el Círculo Mercantil de Sevilla ofrece un recorrido muy cuidado por los cien años de historia, devoción y patrimonio artístico de esta corporación del Martes Santo, dentro del ciclo “Círculo de Pasión”
Bajo el lema latino “Ultra Qvid Faciam Tibi Post Haec, Fili Mi (¿Qué más puedo hacer por vosotros?)”, tomado de la espiritualidad de la hermandad, el proyecto plantea una lectura catequética del patrimonio, donde cada pieza pretende ser una respuesta visual a esa pregunta.
El visitante no solo se encuentra ante un despliegue de enseres, sino ante un relato que enlaza la fundación de la cofradía, la consolidación de sus devociones y su presencia actual en el Martes Santo sevillano.
La exposición se articula en varias salas del Círculo Mercantil, desplegando un itinerario que va desde los orígenes de la hermandad hasta su realidad presente, con un cuidado montaje que alterna visión de conjunto y detalle.
En el primer ámbito se aborda la fundación y el contexto histórico de San Esteban, subrayando la vinculación a Jesús de la Salud y Buen Viaje —conocido popularmente como el Señor de la Ventana— y a María Santísima Madre de los Desamparados.
Tras esa introducción, el discurso se centra en el patrimonio procesional, presentando los elementos más reconocibles del cortejo del Martes Santo: hábitos nazarenos, insignias, candelería, bordados y otros enseres que el público suele ver en movimiento y que aquí puede contemplar con calma.
La visita avanza hacia una zona donde se seleccionan piezas significativas del ajuar artístico de la corporación, permitiendo apreciar con proximidad la calidad de la imaginería, la talla y la orfebrería vinculadas a la cofradía.
Piezas destacadas y valor artístico
Entre los elementos de mayor interés patrimonial sobresale el paso de Cristo, presentado como pieza central del recorrido, que actúa casi como un eje escenográfico desde el que se ordena el resto del montaje.
Junto a él se muestran figuras secundarias de Castillo Lastrucci, uno de los imagineros clave de la Semana Santa sevillana, cuya obra para San Esteban ayuda a entender la evolución estética del misterio a lo largo del siglo.
La exposición incorpora también elementos de iconografía mariana, como la antigua gloria de la Virgen del Rocío, que aquí se resignifica dentro del conjunto patrimonial de la hermandad.
El cuidado en la iluminación y en la disposición de las piezas resalta volúmenes, texturas y detalles —tallas, brocados, bordados— que, fotografiados y descritos en los reportajes gráficos, contribuyen a perfilar la identidad visual de la cofradía.
Dimensión histórica, devocional y cultural
Más allá del inventario de enseres, la exposición propone una reflexión sobre cómo la hermandad ha ido construyendo su identidad a través de la devoción y del arte, desde sus primeros pasos hasta el presente











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