martes, 7 de octubre de 2014

El títere bailarín

Hay cada vez menos, pero todavía se pueden ver titiriteros con su carrito, su tradicional perro de compañía y por supuesto, su caja llena de muñecos, a los que da vida con sólo mover sus hilos.El oficio de titiritero está abocado a su desaparición.Es una de aquellas profesiones que nadie quiere realizar, quizás por su dureza o por su carácter nómada¿Quién quiere estar de pueblo en pueblo contando historias con sus muñecos...?Porque el titiritero es un poeta, un trovador a la antigua usanza que recorre los caminos del mundo llevando su mensaje de libertad, fantasía y humor.

Este titiritero que os traigo lo ví hace unos días en Córdoba.Estaba en una esquina de la calle mostrando a todos los que se acercaban su particular visión de la vida...

 En la escena un violinista alegraba el ánimo de un campesino, que se sentía triste, porque no lograba sacar adelante  su cosecha...

 Me recuerda un poco a la película "El violinista en el tejado", una historia de amor, esperanza y aceptación de la vida.Una historia muy simple, pero llena de ternura y poesía...

Una muestra más del teatro tradicional que tiene en  cada calle uno de sus mejores escenarios y que esperemos que no desaparezca, o por lo menos no del todo y que en cualquier esquina o plaza  todavía puedan verse estos muñecos moverse al ritmo de la magia y la imaginación...

2 comentarios:

  1. Hay detalles que no debemos dejar que se pierdan, como esto, saludos.

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  2. Me encantan los titeres y las marionetas.Es una forma muy bonita de contarle historias a los niños...

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