jueves, 23 de abril de 2026

Bajo farolillos nada es por chiripa

 “Por chiripa”. Lo decimos para restarle importancia a lo que pasa, como si todo fuera fruto de una casualidad caprichosa, de un giro sin intención.

Pero la Feria de Abril tiene algo que desmiente esa idea. Entre farolillos encendidos y calles de albero, uno no llega a los sitios completamente por azar. Hay decisiones pequeñas —casi invisibles— que nos traen hasta aquí: aceptar una invitación, girar por una calle en vez de otra, entrar en una caseta sin pensarlo demasiado.

Llamarla “Por Chiripa” es, en el fondo, una forma amable de no tomarnos demasiado en serio. De fingir que no importa, cuando en realidad sí importa: a quién encontramos, con quién brindamos, qué momento se nos queda grabado sin avisar.

Hay encuentros que parecen casuales, pero se sienten inevitables. Y quizá ahí esté el secreto: en no saber si fue suerte… o si, de alguna manera, ya estaba escrito entre los farolillos.

Porque a veces basta una puerta abierta, una luz encendida… y la sensación de que quizá no todo ha sido casual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario