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lunes, 26 de octubre de 2026

Sevilla se viste de Kinpaku: el oro que convierte la luz en paisaje

En el silencio de un antiguo convento sevillano, el oro japonés encuentra un escenario a su medida. Kinpaku. Naturaleza, poder e imaginación en el arte japonés, instalada en el Espacio Santa Clara hasta el 10 de enero de 2027, reúne diez biombos y dieciséis abanicos de los siglos XVI al XIX procedentes de una colección privada rara vez exhibida al público.


La propuesta no se limita a exhibir objetos bellos: invita a contemplar cómo una lámina minúscula de oro —el kinpaku— puede convertir un biombo en un paisaje vivo, un abanico en un poema y una sala en un territorio de ensueño.


Un oro que no brilla: respira

El kinpaku no es simplemente un adorno. Al reflejar la luz de forma cambiante, hace que las superficies doradas parezcan moverse: un amanecer sobre el agua, la espuma de una ola, el destello de las hojas tras la lluvia. Esa cualidad lumínica es el corazón de la exposición.

En Japón, el oro fue mucho más que un material precioso. Durante los periodos Momoyama (1573–1615) y Edo (1615–1868), los grandes biombos dorados se convirtieron en símbolos de autoridad, prestigio y refinamiento, especialmente en los espacios de poder.


Biombos: arquitectura del paisaje

Los byōbu, o biombos japoneses, son las protagonistas absolutas de la muestra. Diseñados para dividir, proteger y embellecer estancias, funcionan como una arquitectura portátil del paisaje: bosques de bambú, peonías, hierbas otoñales, jaulas de insectos y escenas inspiradas en La historia de Genji despliegan ante el visitante mundos contenidos en paneles plegables.

La selección combina grandes composiciones pensadas para transformar una habitación con piezas más íntimas, destinadas a espacios personales. Así, el biombo deja de ser un simple mueble y se revela como una frontera móvil entre lo público y lo privado, entre la ceremonia y el recogimiento.


Abanicos: mitos en la palma de la mano

Los dieciséis abanicos completan el recorrido con una escala más delicada, pero igualmente evocadora. Sus motivos proceden de la mitología y la literatura japonesas: un fénix sobre un árbol de paulonia, la leyenda de Tōbōsaku y los melocotones de la inmortalidad, o una escena de La canción del eterno remordimiento.



Si los biombos construyen paisajes, los abanicos los condensan. En ellos, la naturaleza, el mito y la palabra caben en un objeto que puede abrirse como una flor y cerrarse como un secreto.



Kinpaku no pretende explicar Japón en una sola visita; pretende que lo escuchemos. En el silencio de Santa Clara, cada biombo despliega un paisaje suspendido y cada abanico guarda un mito entre sus pliegues. El oro, lejos de imponer su brillo, lo hace todo más íntimo: ilumina sin estridencias, sugiere sin gritar y transforma la mirada en un gesto de asombro

viernes, 22 de mayo de 2020

Abanicos, mucho más que un hermoso objeto

Navegando en la web del Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla encontré esta exposición virtual centrada en el abanico.VER.
Una muestra virtual muy interesante fruto de diversas donaciones y compras que ahora podeis ver desde vuestra casa..

El abanico siempre ha sido un objeto de fascinación, cuyo significado va más allá de ser un simple complemento de vestir.

Nació en Oriente, pero su uso se extendió  por todo el mundo.Siempre ha estado ligado al universo femenino y muy pronto se convirtió en una forma de comunicación no verbal, capaz de comunicar sentimientos, emociones y multitud de mensajes..

jueves, 30 de julio de 2015

Mil y un usos del abanico

En esta época del año ¿Quién no lleva un abanico en su bolso?Los abanicos nos refrescan, nos alivian el calor y su funcionamiento es muy sencillo.Basta con agitarlo armónicamente, pero la historia del abanico es tan antigua como la Humanidad.
Los egipcios lo utilizaban en los servicios y ceremonias palaciegas.
En la Grecia Clásica las sacerdotisas preservaban los alimentos sagrados agitando sobre ellos grandes abanicos de plumas, costumbre que adoptaron luego los romanos.
En Europa se conoce desde finales del Siglo XV donde fue traído desde China y Japón por los portugueses que habían abierto rutas comerciales hacia Oriente.
En el siglo XVIII se instaló en España el artesano francés Eugenio Prost bajo la protección del conde de Floridablanca convirtiendo a España en uno de los principales productores del mundo.
Desde muy temprano el abanico se convirtió en un instrumento de coqueteo entre las damas, que lo utilizaban para comunicarse con los caballeros.Aquí os dejo algunas reglas que se deben conocer para comunicarse con abanicos:
-Cerrar el abanico tocándose el ojo derecho significa "¿Cuándo podré verte?
-Tocar con el dedo la parte alta del abanico es "Desearía hablar contigo"
-Situar el abanico delante de la cara con la mano derecha: "Sigueme"
-Mover el abanico alrededor de la mejilla: "Te quiero.."
-Cerrar despacio significa "si"
-Apoyarlo sobre la mejilla derecha es "si" y sobre la izquierda es "no"
-Si se abre y cierra rápidamente significa "Estoy comprometida"
-El número de varillas muestran la contestación a la pregunta "¿A qué hora?"

Pero Mina le ha dado un nuevo uso al abanico:Servir de colchón improvisado...Se sentirá muy a gusto durmiendo sobre las varillas del abanico, porque se ha quedado profundamente dormida..Ayy Mina te quedas dormida en cualquier sitio...

Me voy porque no quiero despertarla..Hasta otro día amig@s