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viernes, 3 de abril de 2026

Nuestra Pasión: la imaginería y escultura de Raúl Trillo y Salvador Lamas

El Ayuntamiento de Torremolinos acoge estos días Nuestra Pasión, una exposición que celebra el talento y la maestría de dos escultores malagueños: Raúl Trillo y Salvador Lamas. La muestra invita al visitante a descubrir la fuerza expresiva y la devoción que habitan en la imaginería contemporánea andaluza, un arte que sigue vivo gracias a creadores que dialogan con la tradición sin renunciar a su propio lenguaje.

Las salas expositivas se llenan de madera tallada, miradas intensas y gestos contenidos, fruto de un trabajo minucioso que une artesanía, técnica y sentimiento. Trillo y Lamas, reconocidos por sus aportaciones al patrimonio artístico y cofrade de la provincia, presentan obras en las que la materia cobra vida: Cristos, Vírgenes, santos y bustos que parecen respirar, combinando realismo, espiritualidad y una profunda emoción estética.



Nuestra Pasión no es solo un título, sino una declaración de intenciones. A través de estas esculturas, el público puede contemplar cómo la imaginería sigue siendo un camino de creación, fe y belleza compartida, capaz de reunir a generaciones y sensibilidades distintas en torno a un mismo arte.



La exposición puede visitarse en el Ayuntamiento de Torremolinos durante las próximas semanas, con entrada libre. Una oportunidad única para acercarse al talento de dos artistas que mantienen viva la escultura devocional en la Málaga del siglo XXI.

miércoles, 1 de abril de 2026

Nazareno de ganchillo

Entre sus manos, el hilo se transforma en devoción: punto a punto, nace un pequeño nazareno de ganchillo. Con su túnica cuidadosamente tejida y su capirote que asoma con sencillez, este diminuto muñeco simboliza la Semana Santa desde una mirada tierna y artesanal. No lleva pasos ni incienso, pero en cada hebra se nota la paciencia, el cariño y la fe con que fue creado. Es un homenaje a las procesiones que recorren nuestras calles, un recuerdo que une tradición y creatividad, tejido con el alma de quien ama su ciudad y sus costumbres



martes, 31 de marzo de 2026

Semana Santa Sevillana 2026

 La Semana Santa de Sevilla 2026 se anuncia radiante, con el aroma a azahar envolviendo cada calle y el sonido inconfundible de las cornetas marcando el pulso de la ciudad. Todo comienza el Viernes de Dolores, cuando los barrios dan el primer paso de la Pasión. En Bellavista, la Hermandad del Dulce Nombre recorre su feligresía entre devoción y emoción, con la Virgen iluminando la tarde y el aire perfumado de incienso que anuncia lo que está por venir.


El Sábado de Pasión, la solemnidad se traslada a los confines de Torreblanca, donde la Hermandad de San José Obrero lleva el Evangelio a sus calles sencillas y llenas de fe. Sus nazarenos caminan en silencio, marcando ese tránsito entre los días de preparación y la semana grande.


Llega por fin el Domingo de Ramos, y Sevilla despierta vestida de fiesta. La Hermandad de la Estrella, desde Triana, cruza el puente con su inconfundible mezcla de alegría y fervor. Las palmas se alzan, los balcones se llenan, y el bullicio acompaña a una ciudad que vibra desde el corazón.


Ya en el Lunes Santo, el recogimiento se torna protagonista. Desde la Magdalena parte la Hermandad de la Rendición, con su paso de misterio reflejando la serenidad del momento, mientras que la Hermandad de San Pablo avanza con firme paso desde su barrio, uniendo modernidad y tradición en la misma estampa cofrade.



En un Martes Santo marcado por la emoción y la afluencia de público, la Hermandad del Cerro del Águila ha recorrido las calles de Sevilla con la solemnidad que la caracteriza. En su paso, la Virgen de los Dolores ha lucido una medalla en honor de Sandra Peña, un gesto cargado de significado que ha conmovido a los fieles y devotos del barrio


Así, paso a paso, la Semana Santa de 2026 en Sevilla vuelve a desplegar su alma: una mezcla perfecta de fe, arte y sentimiento popular que hace que, año tras año, la ciudad reviva su historia entre cirios, saetas y promesas cumplidas.

sábado, 14 de marzo de 2026

Gubia y pincel: miradas de Cristo en el Círculo Mercantil

En el corazón de la ciudad sevillana, en la sede del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla (calle Sierpes, 65), se puede visitar hasta el 20 de marzo la exposición “Gubia y pincel. Detalles costumbristas de la Fe”, un cierre emotivo y estético de la vigésima edición del ciclo “Círculo de Pasión 2026”. La muestra reúne alrededor de treinta obras pictóricas creadas expresamente para la ocasión por los artistas Miguel Ángel Pérez y Rafael Romero, que comparten una mirada sensible y casi íntima sobre las tradiciones y la religiosidad popular de Sevilla.



Una mirada cotidiana a la fe

El título “Gubia y pincel” evoca a la vez la talla y la pintura, dos registros artísticos que se entrelazan en el imaginario cofrade y patrimonial de la ciudad. Las obras no aspiran tanto a la grandilocuencia monumental como a fijar pequeños instantes: un rostro devocional, un gesto de la turba, un reflejo de luz en una calle vacía, detalles que forman parte del “mundo sonoro y visual” de la Semana Santa sevillana más allá de los pasos y las bandas.



El resultado es una propuesta “costumbrista de la fe”: escenas que mezclan retratos de imágenes veneradas con escenas cotidianas que respiran ambiente festivo, intimidad cofrade y memoria colectiva. En ese registro, Pérez y Romero convierten la pintura en un diario visual de la ciudad que se prepara para la Pasión, donde lo humano y lo sagrado se entrelazan en cada detalle



Lo que más me ha gustado de esta exposición es que no se siente como un “museo de la cofradía”, sino como un diálogo entre la pintura y la memoria ciudadana. Cada cuadro parece invitarte a preguntarte: ¿dónde has visto tú esa misma escena, ese mismo gesto, en una calle de Sevilla durante la Semana Santa? La mezcla de devoción y cotidianidad te hace pensar que, en el fondo, la fe se vive también en esos pequeños momentos, no solo en los grandes pasos ni en los momentos televisados



viernes, 13 de marzo de 2026

Rastro y Ruido : la Semana Santa que se reinventa en clave contemporánea

La exposición “Rastro y Ruido”, del fotógrafo malagueño Lazarus, convierte la tradición cofrade en un juego visual contemporáneo donde la Semana Santa se mezcla con la vida cotidiana en pleno corazón de Torremolinos.

La muestra “Rastro y Ruido” se puede visitar en el Centro de Interpretación Turística de Torremolinos, un espacio municipal dedicado a difundir la identidad y la historia local. La exposición abrió sus puertas el 18 de febrero y permanecerá hasta el 17 de abril, con acceso gratuito en horario de mañana de lunes a viernes.

Con esta propuesta, Torremolinos incorpora a su programación de Cuaresma una mirada renovadora sobre el universo cofrade, en diálogo con otras exposiciones de pintura, escultura e imaginería repartidas por la localidad. El resultado es un itinerario cultural que refuerza el vínculo entre tradición religiosa, turismo y arte contemporáneo en la Costa del Sol.



La propuesta artística

“Rastro y Ruido” está compuesta por una serie de 30 láminas que funcionan como un juego visual que invita al espectador a mirar dos veces. En cada pieza se produce un contraste deliberado entre lo sagrado y lo cotidiano, lo solemne y lo espontáneo, generando pequeñas escenas que rozan lo irónico y lo poético.

La Semana Santa es el eje temático de la serie, pero no aparece congelada en estampas devocionales tradicionales, sino atravesada por situaciones del día a día: calles anónimas, gestos domésticos, fragmentos urbanos. Esta fricción entre iconografía cofrade y realidad contemporánea obliga a replantearse cómo miramos las imágenes religiosas y qué lugar ocupan en la cultura visual actual.

El espectador no solo contempla fotografías, sino que activa un recorrido íntimo en el que las melodías elegidas amplifican emociones, tensiones y recuerdos asociados a la Semana Santa. La tecnología, lejos de ser un adorno, se integra como parte del discurso expositivo, actualizando el vínculo entre ritual, memoria y consumo cultural.

“Rastro y Ruido” llega a Torremolinos en un momento en que muchas ciudades andaluzas buscan releer sus tradiciones desde lenguajes contemporáneos. Al situar la muestra en un espacio turístico, el municipio ofrece al visitante algo más que sol y playa: una reflexión sobre la identidad local, la religiosidad popular y la cultura visual que compartimos.

La exposición funciona así como una ventana doble: por un lado, hacia el pasado de la Semana Santa y su iconografía; por otro, hacia un presente en el que las imágenes circulan, se mezclan y se discuten en redes, pantallas y museos. En ese cruce entre rastro (lo que queda) y ruido (lo que irrumpe) se sitúa la fuerza de una propuesta que invita a mirar de nuevo lo que creíamos ya visto


miércoles, 11 de marzo de 2026

Pasitos que susurran Semana Santa en la Plaza del Salvador

La Iglesia de la Paz, ubicada estratégicamente frente a la Catedral del Salvador en el corazón de Sevilla, acoge una entrañable exposición de "pasitos" —esas pequeñas réplicas de tronos y pasos de la Semana Santa sevillana que capturan la esencia cofrade en miniatura.




Detalles de la Exposición

Esta muestra reúne decenas de pasitos tallados a mano, con detalles impresionantes en madera, cristalería y bordados que evocan las procesiones más emblemáticas del Barrio del Salvador. Organizada por hermandades locales y coleccionistas apasionados, la exposición destaca pasos como los del Silencio, el Gran Poder o la Macarena, todos en escala reducida pero cargados de devoción y arte nazareno. Abierta durante la Cuaresma, permite a visitantes y sevillanos revivir la pasión de la Semana Santa sin esperar a las madrugadas de abril.





Ubicación y Acceso

Situada en la Plaza del Salvador, la Iglesia de la Paz ofrece un acceso gratuito o con donativo voluntario, ideal para una visita rápida antes o después de un café en las terrazas cercanas. Este enclave histórico, con su fachada barroca, multiplica el encanto de los pasitos expuestos bajo focos suaves.



Por Qué Visitarla

Perfecta para cofrades, turistas o amantes del patrimonio andaluz, esta exposición es un aperitivo cultural que conecta tradición e ingenio artesanal. Si estás en Sevilla, no te la pierdas: ¡un rincón de Semana Santa todo el año!




miércoles, 25 de febrero de 2026

Maestro de orfebres: La gloria oculta de Cayetano González

La sede de la Fundación Cajasol en Sevilla acoge estos días la que muchos consideran la gran exposición definitiva sobre Cayetano González (1896‑1975), uno de los nombres imprescindibles para entender la orfebrería cofrade del siglo XX. Bajo el título “Cayetano González (1896‑1975). Maestro de orfebres”, la muestra reivindica a un artista total cuya huella sigue viva en la estética de la Semana Santa sevillana y en el patrimonio devocional andaluz.


Un artista total en la Sevilla del regionalismo

Sobrino del arquitecto Aníbal González, el gran artífice de la Plaza de España, Cayetano se formó en un entorno familiar profundamente vinculado a las artes decorativas. Comenzó como dibujante y proyectista dentro del clima del regionalismo andaluz y del impulso creativo que supuso la Exposición Iberoamericana de 1929, afinando un ojo extraordinario para el detalle y la composición.


Desde la década de 1920 orientó su trabajo hacia las hermandades sevillanas, realizando encargos para Santa Cruz, el Valle, el Silencio o la Amargura, entre otras corporaciones. Aquella colaboración continuada con el mundo cofrade cristalizó en la apertura de su propio taller y en el reconocimiento generalizado de Cayetano González como auténtico “maestro de orfebres”.



Más allá de la plata y el oro

Aunque su nombre se asocia sobre todo a la plata y el oro, la exposición muestra hasta qué punto su creatividad desbordó cualquier etiqueta. Además de orfebre, trabajó el bordado, la rejería, la cerámica y la talla en madera, construyendo un lenguaje visual propio que integra lo barroco con ecos góticos, mudéjares y renacentistas dentro del historicismo del regionalismo andaluz.


Dotado de una capacidad de dibujo excepcional, legó un vasto repertorio de diseños, muchos inéditos hasta ahora, que revelan tanto su cultura visual como la solidez de su imaginación. Varios de estos dibujos se muestran junto a las piezas terminadas, permitiendo al visitante seguir el proceso creativo desde el croquis hasta la obra definitiva.


Una exposición antológica sin precedentes

La muestra, organizada por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla y la Fundación Cajasol, reúne alrededor de 250 obras entre piezas de orfebrería, esculturas, insignias procesionales, bordados, documentos y un amplio conjunto de dibujos originales. Es la primera gran exposición antológica dedicada al artista y aspira a convertirse en referencia imprescindible para el estudio del arte cofrade contemporáneo.


El recorrido se estructura en varias salas temáticas. En la Sala Velázquez se presenta una cuidada selección de diseños para distintas hermandades e instituciones, junto a piezas singulares como una guitarra con iconografía taurina y el monumental Sagrario de la parroquia de Omnium Sanctorum. Las salas Murillo reúnen obras vinculadas al culto eucarístico procedentes de Málaga, Écija y Sevilla, así como el conjunto escultórico del Misterio del Desprecio de Herodes de la Hermandad de la Amargura, que da cuenta de la faceta imaginera del taller.


En otro ámbito de la exposición se despliega una auténtica constelación de coronas, potencias y piezas de orfebrería de oro y plata pertenecientes al ajuar de imágenes tan veneradas como las de El Silencio, El Cachorro, la Esperanza de Triana o la Amargura. Para quienes buscan las grandes obras, uno de los momentos culminantes es la contemplación del paso de plata del Señor de Pasión, realizado con más de 200 kilos de plata, que dialoga en la muestra con el misterio de la Amargura y el Sagrario de Omnium Sanctorum.


El paso de Pasión y la revolución de las andas sevillanas

Si hay una obra que resume la ambición estética de Cayetano González es, sin duda, el paso procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, que preside el patio principal de la exposición. Concebido como un verdadero retablo en movimiento, este paso marcó un antes y un después en la configuración de las andas procesionales sevillanas, tanto por su riqueza iconográfica como por la maestría técnica de su ejecución.


Realizado en plata, madera dorada y marfil, el paso se ha descrito como una de las grandes joyas de la orfebrería procesional andaluza. Su presencia fuera del contexto de la Semana Santa, en el espacio expositivo, invita a mirarlo con otros ojos: más allá de la devoción, se impone la lectura artística, la comprensión de su estructura, de los ritmos ornamentales y del diálogo que establece con la tradición barroca sevillana.

Un legado vivo para la Semana Santa

La lista de hermandades que guardan obras de Cayetano González es amplia: El Silencio, la Amargura, el Amor, Pasión, Calvario, Gran Poder, Jesús Despojado y muchas otras corporaciones conservan piezas surgidas de su trazo y su cincel. En ellas se percibe un estilo reconocible, que ha influido en varias generaciones de artesanos y que resulta clave para entender la estética actual de la Semana Santa sevillana


Por qué visitar “Cayetano González. Maestro de orfebres”

Acercarse a esta exposición es entrar en el taller de un creador que supo combinar tradición e innovación, devoción y vanguardia, oficio y sensibilidad. Para el público cofrade, supone un reencuentro con piezas muy queridas, ahora vistas con la calma y la proximidad que permite la sala de exposiciones; para el visitante no iniciado, es una puerta privilegiada al universo del arte sacro sevillano y a una forma muy particular de entender la belleza y lo sagrado.


Quien recorra sus salas descubrirá que, detrás de cada corona, cada respiradero y cada dibujo, hay una mirada capaz de tallar la luz y convertir el metal en un lenguaje de fe, ciudad y memoria. En tiempos en los que la artesanía lucha por mantener su espacio, la figura de Cayetano González emerge como recordatorio de que el arte, cuando nace del oficio y la pasión, trasciende su tiempo para seguir hablando a quienes se acercan a contemplarlo.