La sala de logia y masonería del Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) en Salamanca es uno de esos espacios silenciosos que, sin necesidad de alzar la voz, cuentan una historia incómoda y fascinante a partes iguales. Al cruzar la puerta, el visitante no entra solo en una recreación de una logia masónica: entra en un documento en tres dimensiones sobre la represión franquista y la construcción de un relato contra la masonería.
La sala de la logia masónica del CDMH fue concebida por el franquismo como una puesta en escena destinada a ridiculizar y desacreditar la institución masónica ante los ojos del visitante. Para ello se habilitó un espacio específico, se acondicionaron paredes, techo y suelo y se instalaron muebles y objetos originales procedentes, en buena parte, de una logia de Gijón incautada durante la contienda. El resultado es una reconstrucción idealizada: no reproduce fielmente una logia concreta, sino una logia “tipo” creada al servicio del discurso antimasónico del régimen.
La atmósfera de la sala se construye a través de un rico repertorio material: sillas y mesas de madera oscura, sitiales para los dignatarios, columnas simbólicas, joyas colgantes, bandas, mandiles rituales, malletes y otros atributos de cargo. Cada pieza remite a una función dentro de la logia y, al mismo tiempo, a la violencia de la confiscación, porque todos esos objetos llegaron al archivo como botín de guerra, despojados de sus dueños y de su contexto original. Las vitrinas que acompañan la sala exhiben documentos, fichas de masones —incluyendo figuras políticas relevantes de la Segunda República— y material gráfico que ilumina la compleja red de logias activas en la España de los años treinta
La sala de la logia masónica invita a una doble lectura: por un lado, permite acercarse al imaginario simbólico y ritual de la masonería a través de objetos auténticos que rara vez se conservan de manera tan completa. Por otro, obliga a mirar de frente la maquinaria de represión y propaganda que los convirtió en prueba, trofeo y escenografía al servicio de un régimen que quiso borrar a los masones de la vida pública española. Visitar este espacio en Salamanca no es solo una experiencia curiosa; es un ejercicio de memoria crítica que ayuda a entender cómo la historia se escribe también con muebles, papeles y silencios cuidadosamente ordenados en una sala de archivo









Simancas fue creado en el siglo XVI para guardar los documentos producidos por los Organismos centrales de Gobierno, por tanto sus fondos reflejan la estructura administrativa desde el reinado de los Reyes Católicos(S.XV) hasta la caida del Antiguo Régimen(principios del XIX)


Dentro sólo te dejan visitar 2 salas...Por lo demás, el castillo está rodeado de un gran foso con dos puentes levadizos y altas murallas almenadas..



La Iglesia Parroquial del Salvador.Inició su construcción en los albores del Siglo XVI, aunque la torre románica del XII testimonia la existencia de un edificio anterior.Conserva importantes retablos, tallas, pinturas y una colección de orfebrería litúrgica de plata..
El Ayuntamiento de estilo neoclásico con soportal y frontón con un escudo real..
Y el monumento a las 7 doncellas con leyenda incluida.