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lunes, 24 de agosto de 2026

Máscaras: símbolos de identidad, una exposición para viajar por el mundo en Zamora

¿Puede una máscara contar la historia de un pueblo? ¿Puede servir para celebrar, proteger, transformar la identidad o comunicarse con el mundo de los espíritus? Estas son algunas de las preguntas que plantea “Máscaras: símbolos de identidad”, una interesante exposición que puede visitarse en el Museo Etnográfico de Castilla y León, en Zamora.

La muestra propone un recorrido por diferentes culturas y tradiciones para descubrir que las máscaras no son simples objetos decorativos. En muchas sociedades forman parte de rituales, fiestas, ceremonias y representaciones en las que las personas dejan atrás su identidad cotidiana para adoptar otra nueva.

Un objeto con muchos significados

A lo largo de la historia, las máscaras han servido para ocultar el rostro, pero también para revelar quiénes somos. Algunas representan animales, antepasados, espíritus o personajes mitológicos; otras se utilizan en celebraciones relacionadas con el cambio de estación, la fertilidad, la protección o el paso de la infancia a la edad adulta.

La máscara puede convertir a una persona corriente en un ser sobrenatural, un héroe, un demonio o un personaje festivo. Durante el tiempo que dura el ritual, quien la lleva puesta deja de ser simplemente él mismo y pasa a formar parte de una historia colectiva.


Por eso, cada pieza de la exposición habla de una comunidad, de sus creencias y de su manera de interpretar el mundo.

Una mirada a diferentes culturas

La exposición reúne máscaras rituales procedentes de distintos lugares y muestra la diversidad de formas, materiales y técnicas empleadas en su fabricación. Madera, fibras vegetales, tejidos, pigmentos y otros materiales se convierten en rostros llenos de fuerza y expresividad.

Algunas máscaras impresionan por sus colores; otras, por sus formas exageradas o por su aspecto misterioso. Todas ellas permiten comprender que, aunque las culturas sean diferentes, existen elementos comunes: el deseo de celebrar, de conectar con lo invisible y de reforzar los vínculos entre los miembros de una comunidad.

La muestra también invita a observar los detalles. Una boca abierta puede simbolizar una voz poderosa; unos ojos grandes pueden representar vigilancia; unos cuernos pueden relacionarse con la fuerza o con el mundo animal. Cada forma y cada color pueden tener un significado.

Una exposición para mirar y reflexionar

“Máscaras: símbolos de identidad” no es únicamente una exposición etnográfica. También invita a reflexionar sobre nuestra propia identidad. Todos utilizamos, en cierto modo, máscaras: en el trabajo, en la vida social o en las redes. A veces muestran una parte de nosotros y otras veces esconden lo que sentimos.


Esta conexión entre las máscaras tradicionales y la vida actual hace que la visita resulte cercana. El público puede contemplar piezas de otras culturas y, al mismo tiempo, preguntarse qué imagen ofrece a los demás y qué aspectos de su personalidad mantiene ocultos.



lunes, 17 de agosto de 2026

El Museo Pedagógico de Zamora: un viaje a la escuela de nuestros abuelos

En los jardines del Castillo de Zamora se encuentra un museo diferente, curioso y lleno de recuerdos: el Centro Museo Pedagógico de Zamora, conocido como CEMUPE. Su propuesta es sencilla, pero muy atractiva: mostrar cómo era la educación en España a través de las aulas, los libros y los objetos que utilizaron varias generaciones de alumnos y maestros.

Un recorrido por la historia de la educación

El museo está instalado en los antiguos laboratorios municipales de Zamora, un edificio situado junto a la catedral y las murallas. Su recorrido permite viajar desde la escuela de finales del siglo XIX hasta la enseñanza de la democracia.


En sus salas se recrean diferentes modelos de escuela: la etapa de la Ley Moyano, la escuela de la Segunda República, el periodo franquista, la Transición y los primeros años de la democracia. Así, el visitante puede observar cómo cambiaron las aulas, los métodos de enseñanza y la relación entre maestros y alumnos.

Pupitres, mapas y viejos libros

Uno de los mayores atractivos del museo es la recreación de aulas de otras épocas. Los pupitres de madera, las pizarras de tiza, los mapas, los cuadernos escolares y los libros de texto permiten imaginar cómo eran las clases de nuestros padres y abuelos.

También se exponen fotografías, documentos, materiales didácticos y objetos utilizados en la vida escolar. Muchos visitantes reconocerán elementos de su propia infancia: los cuadernos, las reglas, los tinteros, las cartillas de lectura o aquellas grandes láminas que decoraban las paredes de las aulas.

Cada objeto cuenta una historia. Un simple pupitre puede hablar de disciplina, esfuerzo y muchas horas de estudio; un libro antiguo puede mostrar cómo se transmitían los conocimientos y los valores de cada época.

Mucho más que nostalgia

Aunque la visita despierta recuerdos, el museo no se limita a mirar al pasado con nostalgia. También invita a reflexionar sobre la evolución de la educación y sobre el papel fundamental de la escuela en la sociedad.

A través de sus salas se comprueba cómo han cambiado las leyes educativas, la formación de los maestros, la presencia de las niñas en las aulas y los recursos utilizados para enseñar. El recorrido muestra la transformación de una escuela basada en la pizarra y el libro impreso hasta otra marcada por las nuevas tecnologías y una mayor diversidad.

Por eso, es un espacio especialmente interesante para las familias, los antiguos alumnos, los docentes y cualquier persona que quiera comprender mejor cómo se ha formado la sociedad actual.

Una visita recomendable en Zamora

El Museo Pedagógico es una propuesta cultural original que puede visitarse junto con la catedral, las murallas y el castillo. Además, la entrada es gratuita y, según la información turística disponible, abre de lunes a sábado por la mañana; aun así, conviene confirmar los horarios antes de acudir.

Visitarlo es regresar por un momento a la escuela de otras épocas y descubrir que, detrás de cada pizarra, cada cuaderno y cada pupitre, existe una parte de nuestra memoria colectiva. En Zamora, la historia de la educación también tiene su propio museo.



viernes, 9 de enero de 2026

Bajo el cielo sanabrés: La Fuente-lavadero de San Pedro de Ceque

La Fuente de Piedra y el lavadero municipal de San Pedro de Ceque forman un conjunto inseparable de patrimonio etnográfico e hidráulico al aire libre, donde la piedra tallada y el agua canalizada narran la vida cotidiana de un pueblo zamorano con raíces medievales. Este elemento unificado, situado en el corazón del municipio, no solo abastecía agua potable y facilitaba el lavado comunitario, sino que también actuaba como eje social y símbolo de identidad local en una comunidad agraria.



Historia y contexto del conjunto

San Pedro de Ceque, documentado desde la repoblación medieval bajo el señorío de Ponce de Cabrera y los condes de Benavente, dependía de infraestructuras como esta para el ganado, la higiene y el abastecimiento diario. La Fuente de Piedra, con su fábrica pétrea duradera, canalizaba manantiales locales hacia pilas compartimentadas al aire libre que servían tanto para beber como para lavar ropa, integrando funciones prácticas en un solo espacio público promovido por el concejo o el señorío.



Hasta mediados del siglo XX, mujeres del pueblo se reunían allí para enjabonar y aclarar prendas aprovechando el flujo continuo, convirtiéndolo en un punto de sociabilidad femenina paralelo a la plaza mayor. Estudios locales como los del Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” destacan su valor como testigo de la evolución rural en la comarca sanabresa.

Arquitectura y uso tradicional

El diseño unificado presenta una fuente principal de piedra con caños que vierten sobre pilas corridas o abatibles al aire libre, típicas de los lavaderos rurales castellanos expuestos a los elementos. El agua, procedente de nacientes subterráneas, fluía de forma constante, permitiendo el lavado eficiente sin estancamiento, mientras la piedra aseguraba longevidad frente al desgaste natural y las inclemencias del tiempo.

Este espacio no era mero utillaje: fomentaba la transmisión oral de tradiciones, noticias y solidaridades, reflejando la organización comunitaria de un pueblo pequeño donde el agua era recurso escaso pero vital. Su ubicación céntrica lo convertía en hito paisajístico, visible desde las colinas que rodean San Pedro de Ceque.

Declive y recuperación patrimonial

La llegada del agua corriente y las lavadoras en los años 60-70 provocó su abandono, común en lavaderos españoles al aire libre, dejando el conjunto en un estado de semi-olvido. Sin embargo, iniciativas recientes de ayuntamientos y entidades culturales buscan su restauración, integrándolo en rutas etnográficas que valoran el patrimonio inmaterial ligado al agua y el trabajo doméstico

Como curiosidad, junto a la fuente hay algunos carteles con palabras del léxico típico del pueblo


viernes, 2 de enero de 2026

La Navidad entre hilos y tradición: los adornos de ganchillo en San Pedro de Ceque

En el corazón de Sanabria, entre colinas verdes y calles tranquilas, San Pedro de Ceque se viste de Navidad de una manera muy especial: con hilo, aguja y mucha imaginación. Desde hace algunos años, el municipio zamorano luce cada diciembre un conjunto de adornos de ganchillo realizados por vecinas y vecinos que han convertido esta tradición artesanal en una expresión colectiva de identidad y cariño.

El protagonista indiscutible del conjunto es el gran árbol de Navidad de ganchillo que se alza en la plaza. Punto a punto, los retales de color confeccionados durante meses se unen para formar un tapiz que brilla con luz propia. No hay dos cuadrados iguales: cada uno cuenta una historia, lleva la firma invisible de las manos que lo tejieron y, en conjunto, simboliza la unión de una comunidad.

A pocos metros, bajo un viejo olivo, espera el Belén de ganchillo, una de las escenas más entrañables. El olivo, símbolo de paz y arraigo, ofrece cobijo a las pequeñas figuras de la Sagrada Familia, todas realizadas con lana. En ellas se pueden apreciar los detalles cuidados de cada pieza: los pliegues de las túnicas, las caritas bordadas, la textura suave de los animales del pesebre… una pequeña obra coral de paciencia y ternura.



Las calles del pueblo completan la ambientación con adornos para colgar, también tejidos a mano: campanas, estrellas, copos de nieve y muñecos que se balancean con el aire frío de diciembre. Este esfuerzo colectivo convierte a San Pedro de Ceque en un museo al aire libre, donde lo tradicional se mezcla con lo creativo, y donde el arte popular cobra nueva vida.

Más que una decoración festiva, estos adornos hablan del valor del trabajo compartido, de la transmisión de saberes y del deseo de mantener viva una costumbre que une generaciones. En tiempos en que lo efímero domina, las manos que tejen en San Pedro de Ceque nos recuerdan que la belleza también se halla en lo hecho con calma, puntada a puntada

sábado, 29 de noviembre de 2025

Descubre los Murales que transforman Milles de la Polvorosa

Los graffitis y murales en Milles de la Polvorosa, Zamora, son obra principalmente del joven artista local Esaú Donado, quien desde hace varios años transforma las calles del pueblo en un museo al aire libre. Sus obras reflejan la esencia y el carácter del lugar, representando paisajes emblemáticos como la fachada de la iglesia, la entrada del ayuntamiento, el parque municipal y vistas del río Tera. Estas intervenciones artísticas son impulsadas por el Ayuntamiento, que busca embellecer el municipio y poner en valor el talento local.


Además de los murales de paisajes, Donado ha añadido detalles creativos y originales, como la pintura de un Minion en un depósito de agua, que se ha convertido en un símbolo divertido del pueblo. Su trabajo ha generado gran aceptación y entusiasmo entre los vecinos, quienes siguen con interés el proceso de creación de cada nueva pieza.

Este proyecto ha consolidado a Milles de la Polvorosa como un punto cultural destacado dentro de la provincia, contribuyendo a revitalizar los espacios públicos y fomentando un sentimiento de identidad y comunidad gracias al arte urbano. La combinación de tradición, naturaleza y creatividad convierte a este municipio en un ejemplo inspirador de cómo el arte puede transformar entornos rurales.



En resumen, los graffitis y murales de Milles de la Polvorosa son una manifestación artística joven y dinámica que revitaliza el patrimonio urbano mediante la pintura, a la vez que destaca el valor del arte local y la colaboración comunitaria


sábado, 22 de noviembre de 2025

El Miliario Romano de Milles de la Polvorosa: Un Testigo Milenario de la Vía de la Plata

El miliario romano de Milles de la Polvorosa es un importante vestigio arqueológico descubierto en 1985 que aporta evidencia de la presencia romana en esta zona de Zamora. Este miliario, originalmente dedicado al emperador Nerón, data del año 58 d.C. y marca la distancia hasta Augusta Emerita (la actual Mérida), con una inscripción que indica 259 millas, equivalentes a unos 383 kilómetros. El monolito se encontró en el área conocida como El Priorato, un lugar cercano a antiguos caminos romanos que conectaban importantes ciudades y asentamientos en Hispania.



Actualmente, el miliario original se conserva en el Museo de Zamora, mientras que en la Plaza Mayor de Milles de la Polvorosa se ha instalado una réplica que honra este legado histórico. Este hallazgo contribuye a conocer mejor la red viaria romana en la región y la importancia estratégica del lugar en tiempos del Imperio.


El miliario no solo es un símbolo del pasado romano, sino que también representa un punto de interés cultural para el municipio, que pone en valor su historia a través de la conservación y difusión de este patrimonio. Gracias a descubrimientos como este, Milles de la Polvorosa se conecta con la vasta historia romana que atraviesa la península ibérica.

Este vestigio invita a locales y visitantes a imaginar el trasiego de legiones y comerciantes que una vez pasaron por estas tierras, consolidando la relevancia histórica de la zona dentro de la antigua Hispania

lunes, 27 de enero de 2025

Graffitis de Villamayor de Campos

Villamayor de Campos, un pequeño municipio en la provincia de Zamora, se ha convertido en un lienzo urbano que refleja la esencia de la España rural a través del arte del graffiti. En los últimos años, esta localidad ha sido testigo de la creación de impresionantes murales que capturan la identidad y la historia del lugar.

La artista plástica Ana Belén González ha contribuido con un mural que reivindica el valor de la ganadería en la zona. Esta obra se ha convertido en una nueva joya artística para Villamayor de Campos, destacando la importancia de esta actividad económica para la comunidad

También hay otro mural sobre la Sierra de la Culebra en Villamayor de Campos.Este mural es especialmente significativo porque conjuga el horror vivido y la esperanza por recuperar la zona, simbolizando la conexión emocional de los habitantes locales con este emblemático espacio natural.


El arte urbano en Villamayor de Campos ha transformado el paisaje visual del municipio, convirtiéndolo en un museo al aire libre que atrae a visitantes y genera orgullo entre sus habitantes. Estos graffitis y murales son un testimonio vivo de la cultura, la historia y las aspiraciones de una comunidad rural que encuentra en el arte una forma de expresión y resistencia frente al fenómeno de la despoblación