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viernes, 6 de noviembre de 2026

El Gato con Sombrero invade el Espacio Movistar: fantasía, caos y familia en plena Gran Vía

El Espacio Movistar de la Gran Vía madrileña se convierte, con la llegada de El Gato con Sombrero, en un territorio de fantasía donde la imaginación infantil deja de ser un refugio para convertirse en una aventura compartida. La propuesta acompaña el estreno de la nueva película animada inspirada en el universo de Dr. Seuss, cuyo personaje regresa para ayudar a dos hermanos a enfrentarse a los cambios de la infancia.


Un felino que desordena para sanar

La historia parte de una premisa sencilla: Gabby y Sebastian atraviesan una mudanza y sienten que su mundo se ha vuelto inestable. Entonces aparece el Gato con Sombrero, un personaje excéntrico y caótico que propone jugar, romper rutinas y transformar el aburrimiento en descubrimiento.

Lejos de ser solo un agitador de situaciones absurdas, el felino funciona como un catalizador emocional. Su misión no es evitar la tristeza de los niños, sino acompañarles mientras aprenden a habitarla, una idea que la nueva adaptación recoge con más delicadeza que versiones anteriores.

La exposición como extensión del filme

Una exposición dedicada a El Gato con Sombrero en el Espacio Movistar tendría sentido precisamente porque la película no se apoya solo en su humor, sino en universos visuales capaces de sorprender. Entre sus imágenes más destacadas están los mundos fantásticos escondidos en las cajas de mudanza de los hermanos, un recurso que invita a pensar en la infancia como un espacio lleno de posibilidades aún sin abrir.

El recorrido puede plantearse como una experiencia inmersiva: escenarios inspirados en el sombrero mágico, instalaciones interactivas, zonas de juego y momentos pensados para que las familias se fotografíen dentro de la estética colorista y delirante de Dr. Seuss. El Espacio Movistar ya ha demostrado que puede convertir la Gran Vía 28 en un punto de encuentro entre entretenimiento, tecnología y cultura popular.

Por qué funciona para todos los públicos

El atractivo de esta propuesta está en su doble lectura. Los más pequeños encuentran travesuras, personajes extravagantes y un ritmo lleno de sorpresas; los adultos pueden reconocer algo más complejo: la dificultad de aceptar los cambios, la presión por estar siempre contentos y el valor de la imaginación como forma de resistencia.

La película ha sido descrita como una reivindicación del ingenio y la fantasía frente al caos vacío, con un mensaje que se vuelve más explícito hacia el final. Esa mezcla de diversión y reflexión convierte a El Gato con Sombrero en una buena excusa para una visita familiar

martes, 3 de noviembre de 2026

Recuerdos de la Costa del Sol: una ventana a los años dorados de Torremolinos

En el Centro de Interpretación Turística de Torremolinos se puede visitar ahora “Recuerdos de la Costa del Sol 1966-1976”, una exposición gratuita de pinturas de Freddy Caston que rescata la vida cotidiana, los paisajes y el espíritu de la Costa del Sol cuando la zona se convertía en uno de los grandes destinos turísticos de Europa. La muestra permanecerá abierta del 22 de octubre de 2026 al 31 de marzo de 2027.

El artista que pintó una época

Freddy Caston llegó a Andalucía y quedó fascinado por su luz, sus gentes y sus costumbres. La exposición reúne obras originales, muchas de ellas inéditas, procedentes de su archivo personal y presentadas en el mismo entorno donde el artista creó buena parte de su trabajo.

Sus lienzos no buscan solo retratar lugares: recuperan una forma de vivir. En ellos aparecen escenas de Málaga, Mijas y Torremolinos, especialmente de El Bajondillo, uno de los barrios más vinculados a la memoria turística y bohemia del municipio.

Torremolinos antes del gran cambio

Ver estas pinturas hoy provoca una doble sensación: nostalgia y asombro. La Costa del Sol de finales de los sesenta y principios de los setenta era una costa en plena transformación, con playas, caseríos, caminos y núcleos urbanos que pronto cambiarían por completo.


La exposición permite imaginar aquel momento en el que Torremolinos era un laboratorio del turismo moderno: un lugar donde convivían pescadores, artistas, viajeros internacionales, hoteles pioneros y una vida social que atrajo a escritores, músicos y estrellas del cine.

Una cita para quienes aman la Costa del Sol

“Recuerdos de la Costa del Sol 1966-1976” es una propuesta especialmente interesante para quienes conocen Torremolinos, para los visitantes que quieran ir más allá de la playa y para cualquier persona curiosa por descubrir cómo nació el mito turístico de esta costa.

En una ciudad que ha cambiado tanto en medio siglo, la exposición funciona como una pequeña cápsula del tiempo: nos recuerda que detrás de los hoteles, el paseo marítimo y la animación actual hubo una Costa del Sol más íntima, luminosa y sorprendente, pintada por alguien que la miró con ojos de enamorado

jueves, 22 de octubre de 2026

Ecos de Color: dos miradas que resuenan en la Sala Patricio

Ecos de Color es una exposición de pintura abstracta y referencial de María Llorente Morales y María Vázquez Espinosa, abierta en la Sala Patricio Art de Sevilla durante octubre de 2026. La muestra propone un diálogo entre dos lenguajes plásticos vinculados por el color, entendido no solo como pigmento, sino como memoria, emoción y resonancia visual.


Una exposición de vínculos

La propuesta reúne a dos artistas con una relación familiar —tía y sobrina— y, sobre todo, con una afinidad creativa. María Llorente Morales y María Vázquez Espinosa presentan obras en las que la abstracción convive con referencias reconocibles, invitando al espectador a moverse entre lo evocador y lo puramente sensorial.


El título funciona como clave de lectura: los colores no aparecen aislados, sino que dejan “ecos”. Un rojo puede recordar una luz cálida; un azul, una sombra mediterránea; un verde, un paisaje interior. La exposición se apoya en esa idea de continuidad entre lo que se ve y lo que se siente.

Color como lenguaje

En Ecos de Color, el color no es un simple recurso decorativo: es el elemento que articula la conversación entre las obras. La pintura abstracta permite liberar formas y ritmos, mientras que la vertiente referencial ancla algunas composiciones en sensaciones, lugares o experiencias compartidas.

Esta dualidad hace que la visita no exija una lectura única. Ante una misma obra, un espectador puede percibir un paisaje, un estado de ánimo o una vibración cromática; ante otra, quizá solo la tensión entre manchas, planos y contrastes. Esa apertura es precisamente uno de los atractivos de la muestra.

Ecos de Color encaja muy bien en la programación de la Sala Patricio Art, un espacio acostumbrado a apostar por propuestas pictóricas centradas en la luz, el cromatismo y la mirada personal de los artistas. En esta ocasión, la apuesta es especialmente íntima: no se trata solo de exhibir cuadros, sino de mostrar cómo dos generaciones y dos sensibilidades pueden encontrarse a través de un mismo interés por el color.

Para quien recorra Sevilla en octubre, la visita puede convertirse en un plan cultural breve pero estimulante: una parada en la Avenida de la Palmera para contemplar cómo el color puede actuar como memoria, paisaje y emoción.

viernes, 16 de octubre de 2026

Manolo García en Sevilla: avivar la creatividad desde dentro

Hay artistas que necesitan expresarse en más de un lenguaje. En Manolo García, la música nunca ha sido la única forma de crear: antes de los escenarios, las canciones y los focos ya existía una vocación plástica, una manera de mirar el mundo a través del dibujo, la pintura y la escultura.


Esa faceta menos conocida puede descubrirse ahora en “Atizar lumbre interior”, la primera exposición de Manolo García en Sevilla. La muestra, organizada por la Fundación Cajasol, reúne una selección de obras recientes y propone un recorrido por el universo visual de un creador que entiende el arte como una necesidad vital.

Una exposición nacida de la necesidad

El título de la muestra funciona como una declaración de intenciones. “Atizar la lumbre interior” significa alimentar aquello que permanece encendido dentro de nosotros: la imaginación, la sensibilidad, la rebeldía y el deseo de seguir creando.

Para Manolo García, pintar no parece ser una actividad ocasional ni un simple complemento de su carrera musical. Es una forma de recogimiento y, al mismo tiempo, de libertad. Frente al ritmo de los conciertos y las exigencias de la vida pública, el estudio se convierte en un espacio íntimo donde experimentar sin depender de las expectativas del público.

En una de sus declaraciones durante la inauguración, el artista resumió esa necesidad con una frase especialmente reveladora: “Pinto y canto para sufrir menos”. La pintura aparece así como una herramienta para transformar la inquietud en color, materia e imaginación.

Un mundo de símbolos

La exposición reúne pinturas y esculturas en las que se reconocen algunos de los motivos habituales del imaginario de Manolo García: árboles, hojas, agua, lunas, piedras, ramas, rostros, máscaras y figuras que parecen habitar un territorio entre lo real y lo soñado.

Sus composiciones no buscan reproducir la realidad de manera objetiva. Más bien la reinterpretan. Los elementos naturales se convierten en símbolos y las figuras parecen emerger de un paisaje interior, cargado de misterio, memoria y emoción.

En sus obras conviven la figuración, el tono onírico y ciertos ecos surrealistas. Hay imágenes que evocan la naturaleza, pero también una preocupación por el mundo contemporáneo y por las heridas de la sociedad. El color no elimina la oscuridad; la atraviesa y la transforma.

Por eso, detrás de la aparente vitalidad de sus cuadros puede percibirse una mirada crítica. El artista ha señalado que su obra contiene conciencia social e impotencia ante la injusticia, aunque también una voluntad de resistencia y esperanza.

Del escenario al lienzo

Acercarse a esta exposición permite comprender que la música y la pintura de Manolo García no son universos completamente separados. En ambas aparecen la poesía, la naturaleza, el viaje, la melancolía y la búsqueda de una belleza que no sea superficial.

Sus canciones han construido durante décadas un lenguaje basado en imágenes sugerentes y asociaciones inesperadas. En sus pinturas sucede algo parecido: los elementos no siempre cuentan una historia cerrada, sino que invitan al espectador a completar el significado.

Un árbol puede ser un árbol, pero también una figura humana. Una máscara puede aludir al teatro, a la identidad o a las apariencias. Una luna puede funcionar como paisaje, recuerdo o refugio. Esa ambigüedad es una de las claves de la muestra: cada visitante puede establecer su propio diálogo con las obras.

Una mirada comprometida

Aunque la exposición nace de una experiencia personal, no permanece encerrada en la intimidad del artista. Muchas de las piezas reflejan una preocupación por la relación entre el ser humano y su entorno, por la naturaleza y por la pérdida de ciertos vínculos con una vida más pausada.

En un presente marcado por la velocidad, la sobreexposición y el ruido constante, la propuesta de Manolo García reivindica la necesidad de detenerse. Mirar un cuadro, trabajar con las manos, observar una rama o dejar que una imagen se transforme lentamente son actos que recuperan una dimensión más reflexiva de la existencia.

La pintura se convierte, de este modo, en una forma de resistencia. No una resistencia estridente, sino silenciosa y persistente: la de quien continúa imaginando a pesar de todo.

domingo, 11 de octubre de 2026

Ceniza y lava: cuando la erupción de La Palma se convierte en exposición en Sevilla

La Casa de la Ciencia de Sevilla acoge Ceniza y lava. Revelaciones científicas junto al volcán, una exposición inmersiva que traslada al visitante al corazón de la erupción del Tajogaite (Cumbre Vieja, La Palma, 2021) para mostrar cómo trabajó la ciencia durante y después de esos 85 días que transformaron la isla.

De qué va la exposición

La muestra no es solo un repaso a la erupción, sino un relato del trabajo científico en tiempo real: cómo se midió, se monitoreó y se interpretó un fenómeno volcánico desde tierra, mar y aire, con los materiales, instrumentos y metodologías que usaron los equipos del CSIC y otras instituciones.

El punto de partida es la erupción iniciada el 19 de septiembre de 2021, que duró 85 días, emitió enormes volúmenes de ceniza y lava, destruyó viviendas e infraestructuras, afectó a terrenos agrícolas y llegó al mar, donde formó nuevos deltas lávicos. A partir de ese episodio, la exposición explica cómo la comunidad científica analizó el fenómeno de forma continuada para comprender sus efectos y evolución.

Qué se puede ver (y experimentar)

La propuesta está diseñada para ser inmersiva e interactiva. Entre los contenidos más llamativos se encuentran:

  • Una recreación caleidoscópica de un tubo de lava volcánica, que permite “adentrarse” en el interior de una colada y entender cómo se forman estas estructuras.

  • Una réplica del puesto de mando avanzado, el centro operativo desde el que se coordinaban mediciones, muestreos y decisiones durante la crisis.

  • La posibilidad de escuchar el sonido del volcán, una experiencia sonora impactante que ayuda a percibir la energía liberada durante la erupción.

  • La observación de materiales expulsados por el volcán (cenizas, piroclastos, lavas), que ilustran la diversidad de productos volcánicos y su relación con el tipo de erupción.


La exposición subraya el papel del conocimiento científico en la interpretación de los procesos naturales, mostrando que detrás de cada titular sobre “el volcán” hay equipos trabajando con datos, modelos y muestreos en condiciones extremas

sábado, 10 de octubre de 2026

Sevilla con nombre de mujer: una ciudad contada a través de sus protagonistas

Hay ciudades que se explican mediante sus monumentos, sus plazas o sus grandes acontecimientos. Sevilla, sin embargo, también puede recorrerse a través de sus mujeres: figuras históricas, artistas, religiosas, escritoras, cantantes y personajes populares que han contribuido a construir su memoria y su identidad.


Con esta mirada nace “Sevilla con nombre de mujer”, una exposición colectiva que puede visitarse en el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, en la calle Sierpes, 65, del 1 al 11 de octubre de 2026. La muestra reúne la obra de 32 artistas y propone un recorrido plural por distintas mujeres vinculadas a la ciudad, ya sea por su nacimiento, por su trayectoria o por la huella que dejaron en la cultura sevillana.



Una galería de mujeres y memorias

La exposición no presenta una única imagen de Sevilla. Al contrario, ofrece una visión diversa y poliédrica, en la que conviven santas, aristócratas, artistas, escritoras, cantaoras, actrices y personajes de la tradición popular.


Entre las protagonistas aparecen Justa y Rufina, símbolo de la identidad religiosa y legendaria de la ciudad; Itimad al-Rumaiquiya, vinculada a la Sevilla andalusí; la Bella Susona, cuya historia pertenece al imaginario popular; y Catalina de Ribera, relacionada con uno de los grandes linajes y espacios patrimoniales de la ciudad.

También están presentes figuras como Luisa Roldán, “La Roldana”, una de las escultoras más importantes del Barroco; Santa Ángela de la Cruz, cuya labor social y espiritual permanece profundamente arraigada en Sevilla; y Carmen la Cigarrera, personaje convertido en mito literario y operístico.

La nómina se completa con nombres esenciales de la cultura popular, como Pastora Imperio, Juana Reina, Marifé de Triana, Lola Flores, Carmen Sevilla, Matilde Coral e Isabel Pantoja. Cada una representa una forma distinta de entender el arte, la personalidad y la proyección de Sevilla.

Más allá del homenaje

Uno de los principales atractivos de la muestra es que no se limita a reunir retratos femeninos. Su propósito parece ser más ambicioso: recuperar historias, reivindicar presencias y recordar que la identidad de una ciudad también se construye a partir de nombres de mujeres que durante mucho tiempo ocuparon un espacio secundario en los relatos oficiales.

Las obras abordan a las protagonistas desde perspectivas históricas, literarias, artísticas, sociológicas y religiosas. Esa variedad permite que el visitante no contemple únicamente imágenes, sino también diferentes interpretaciones de una misma ciudad.

Sevilla aparece así como un escenario habitado por mujeres con trayectorias muy distintas. Algunas pertenecieron a épocas lejanas; otras siguen formando parte de la memoria colectiva. Unas fueron reconocidas en vida, mientras que otras quedaron envueltas en la leyenda. Todas, sin embargo, tienen algo en común: su nombre continúa asociado a la ciudad.

Una exposición para mirar de otra manera

Visitar “Sevilla con nombre de mujer” supone acercarse a la historia local desde una perspectiva más amplia y enriquecedora. La exposición invita a preguntarse quiénes aparecen en la memoria de Sevilla, quiénes han sido olvidadas y qué relatos merecen ser recuperados.

También propone un diálogo entre pasado y presente. Las mujeres representadas no pertenecen a un único periodo ni a un solo ámbito social. Son figuras religiosas y profanas, aristocráticas y populares, reales y legendarias. Juntas componen un mosaico que refleja la complejidad de Sevilla y su extraordinaria capacidad para convertir la vida, el arte y la tradición en patrimonio.

En este sentido, la muestra no solo celebra a sus protagonistas. También celebra la propia ciudad: una Sevilla que se reconoce en sus nombres femeninos y que, al hacerlo, descubre nuevas formas de contarse a sí misma.