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viernes, 28 de agosto de 2026

La mano de Velázquez vuelve a Sevilla

En el muro del colegio Pedro Garfias, en Sevilla, el grafitero Fondo Negro( @fondo_negro_graffiti)ha reproducido la mano de la anciana de Vieja friendo huevos, una de las obras más conocidas de la etapa sevillana de Diego Velázquez.


Pintado en 1618, cuando el artista tenía apenas dieciocho o diecinueve años, el cuadro representa una escena doméstica aparentemente sencilla: una mujer cocina huevos en una cazuela de barro mientras un muchacho permanece junto a ella. Sin embargo, Velázquez transforma esa actividad cotidiana en una imagen llena de fuerza y dignidad. La obra destaca por el contraste entre la luz y la sombra, así como por la minuciosa representación de los objetos: la cerámica, la cuchara de madera, los recipientes metálicos y los huevos que se cocinan en el aceite.

El gesto de la mano es uno de los momentos más expresivos del lienzo. La anciana sostiene un huevo justo antes de incorporarlo a la cazuela, de modo que la acción queda suspendida durante un instante. Fondo Negro rescata precisamente ese detalle y lo amplía sobre un fondo oscuro, donde la mano parece surgir del propio claroscuro barroco.

El grafiti establece así un diálogo entre dos épocas. El cuadro original, conservado en la National Gallery of Scotland, viaja simbólicamente de nuevo a Sevilla, ciudad en la que fue pintado. El fragmento deja de estar limitado al espacio de un museo y pasa a formar parte de la vida diaria de un barrio, junto a un colegio y al alcance de quienes caminan por la calle.

La elección de la mano tampoco es casual. Representa el trabajo cotidiano, las tareas humildes y la importancia de esos gestos que normalmente pasan desapercibidos. En el lienzo de Velázquez, una mujer anónima adquiere una presencia casi monumental; en el mural, su mano continúa hablando a los espectadores del presente.

Con esta intervención, Fondo Negro convierte el muro del colegio Pedro Garfias en un pequeño espacio de memoria artística. Cuatro siglos después, la anciana de Velázquez sigue sosteniendo el huevo, mientras su mano recuerda que el arte puede encontrarse tanto en un museo como en una pared de Sevilla.


miércoles, 26 de agosto de 2026

Bananas que miran a la Giralda:Un mural para sonreír en Sevilla

En el muro del colegio Pedro Garfias, en Sevilla, el grafitero Fondo Negro ha creado una colorida composición protagonizada por varias bananas. La obra combina humor, imaginación y algunos de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

El mural está formado por varias escenas enmarcadas sobre un fondo negro. En ellas aparecen bananas sonrientes, algunas con gafas de sol, junto a representaciones de la Giralda y de las Setas de la Encarnación. El cielo azul, las nubes blancas y la vegetación aportan luminosidad a un conjunto dominado por el amarillo intenso de los personajes.

En la parte derecha de la pared puede leerse el mensaje «Banana Paredes ♥ Sevilla», escrito con letras de distintos colores. La frase parece resumir la intención de la obra: llenar de vida y personalidad las paredes del colegio mediante una imagen alegre, cercana y muy sevillana.

Una Sevilla divertida

Fondo Negro presenta una visión desenfadada de la ciudad. La Giralda y las Setas no aparecen representadas con solemnidad, sino como escenarios de una pequeña historia protagonizada por personajes simpáticos y llenos de expresividad. Las bananas tienen ojos, bocas y gestos diferentes, como si estuvieran posando o disfrutando de una celebración.

El artista utiliza contornos negros muy marcados, colores planos y formas sencillas. Este lenguaje visual hace que el mural resulte fácil de observar y especialmente atractivo para los niños, que pueden reconocer tanto las frutas como los monumentos sevillanos.

Un muro lleno de color

La intervención transforma una pared del colegio Pedro Garfias en un espacio alegre y llamativo. El fondo negro sirve para destacar los amarillos, azules, verdes y rosas de la composición, mientras que las distintas escenas aportan ritmo y variedad al conjunto.

Más que una simple decoración, el grafiti convierte el muro en un lugar de encuentro entre el arte urbano y la identidad de Sevilla. Las bananas de Fondo Negro nos recuerdan, con humor y mucha simpatía, que también se puede celebrar la ciudad desde una pared de colegio



viernes, 29 de mayo de 2026

Un mural con alma de cerámica en la parroquia de San Gonzalo

Hay obras que, sin necesidad de estar hechas de cerámica, hablan perfectamente su lenguaje. Eso es lo que ocurre con el graffiti de Kato en la parroquia de San Gonzalo, en Sevilla: una intervención urbana que, más que pintada, parece construida a partir de azulejos.

Un muro que parece salido de un taller

A primera vista, el mural engaña. Las formas, los contornos y el uso del color recuerdan inevitablemente a la cerámica vidriada. Todo está organizado como si fueran piezas ensambladas, como si cada fragmento formara parte de un mosaico cuidadosamente diseñado.

Sin embargo, no hay barro ni horno, solo pintura. Y ahí está precisamente la fuerza de la obra: en su capacidad para trasladar la estética cerámica al lenguaje del graffiti sin perder identidad urbana.

El guiño a Triana

En una ciudad como Sevilla, y especialmente en un entorno cercano a Triana, la referencia no pasa desapercibida. La cerámica no es solo un arte, es parte del paisaje visual y emocional. Kato recoge ese imaginario y lo transforma, llevándolo al muro con una lectura contemporánea.

El resultado no es una copia de lo tradicional, sino una reinterpretación. El mural no imita, dialoga. Se mueve entre lo reconocible y lo nuevo, entre lo artesanal y lo urbano.

Una intervención que encaja

Lo interesante es que, pese a tratarse de graffiti, la obra no desentona con el entorno de la parroquia de San Gonzalo. Al contrario, parece integrarse con naturalidad, como si siempre hubiera estado ahí.

Ese equilibrio es difícil de conseguir. El mural mantiene la energía y el carácter del arte urbano, pero adopta una estética que conecta con la identidad del lugar. No invade: se adapta, se mezcla, se deja leer desde lo local.

Mirar dos veces

Quizá lo más sugerente de esta pieza es esa primera duda que genera. De lejos, podría pasar por cerámica. De cerca, se revela como pintura. Ese pequeño juego obliga a detenerse, a observar con más atención.

Y en ese gesto, tan simple como necesario, está parte de su valor. Porque no se trata solo de decorar un muro, sino de activar la mirada, de cuestionar lo que creemos reconocer.

El graffiti de Kato en San Gonzalo es, en el fondo, eso: un cruce de lenguajes. Una obra que demuestra que la tradición también puede aparecer donde menos se espera, incluso en la superficie de un spray

miércoles, 6 de mayo de 2026

Los grafitis de Magallanes en la calle Tarfia: el viaje artístico de Alice Pasquini en Sevilla

En la calle Tarfia, junto al campus universitario de Reina Mercedes en Sevilla, ha comenzado a tomar forma un proyecto artístico que rinde homenaje a Fernando de Magallanes y su histórica expedición. La autora de esta iniciativa es la artista italiana Alice Pasquini, reconocida internacionalmente por sus murales llenos de sensibilidad y color que narran historias humanas y paisajes emocionales. En esta ocasión, su mirada se posa sobre el navegante que abrió las rutas del mundo desde Sevilla, reinterpretándolo con el lenguaje vibrante del arte urbano contemporáneo.

Por ahora, solo existen dos grafitis terminados, visibles en distintos puntos de la calle Tarfia, donde los transeúntes pueden apreciar su característico estilo: figuras humanas cargadas de expresión, tonos azules y ocres que evocan el mar y elementos simbólicos como mapas y velas que recuerdan la travesía de Magallanes. Pero el proyecto es mucho más ambicioso: está previsto que la serie alcance un total de quince murales, convirtiendo el recorrido en una auténtica ruta pictórica dedicada al espíritu explorador y al encuentro entre culturas.


Con esta intervención, Alice Pasquini une el arte urbano con el legado histórico de Sevilla, creando un diálogo entre pasado y presente. Los grafitis de Magallanes en la calle Tarfia no son simples decoraciones: son ventanas abiertas al imaginario marítimo que sigue conectando Andalucía con el resto del mundo, desde las paredes hasta los sueños

lunes, 20 de abril de 2026

Entre muros y rascacielos: el pulso del arte urbano en Róterdam

Róterdam no solo se levanta sobre rascacielos y arquitectura futurista; su alma también se expresa en los muros, túneles y fachadas que se han convertido en lienzos para artistas de todo el mundo. La ciudad es hoy uno de los referentes del arte urbano en Europa, y recorrer sus calles es descubrir una galería a cielo abierto donde el color y el mensaje se mezclan con la vida cotidiana.


El espíritu creativo que hace de Róterdam una capital de diseño arquitectónico se extiende también al grafiti. Las zonas próximas al Puerto Viejo, el Distrito de Delfshaven, y sobre todo el barrio de Witte de Withstraat, concentran numerosas obras de muralismo contemporáneo. Esta calle, además conocida por su vida cultural y sus galerías, es el punto de partida ideal para explorar las rutas de arte urbano que proponen varias iniciativas locales.



Entre ellas destacan las organizadas por Rewriters Rotterdam, un proyecto que promueve visitas guiadas o autoguiadas mediante aplicación móvil. Sus rutas permiten descubrir decenas de murales creados por artistas internacionales y locales, cada uno con su estilo particular: desde ilustraciones hiperrealistas y retratos monumentales hasta grafitis tipográficos o experimentales que dialogan con la arquitectura moderna de la ciudad.

Las obras más fotografiadas incluyen murales de Lastplak, famoso colectivo neerlandés que combina humor y crítica social en sus creaciones, y obras de artistas como Jeroen Erosie o Ready2Rumbl, que reinterpretan el lenguaje del grafiti clásico con una mirada contemporánea. En algunos túneles y pasos elevados, el arte urbano se mezcla con instalaciones luminosas y esculturas, extendiendo el concepto de “galería pública” más allá del muro.



Lo fascinante de Róterdam es cómo ha integrado el arte urbano en su identidad. En sus calles se puede leer la historia reciente del país, sus valores de libertad y multiculturalismo, y la permanente búsqueda de diálogo entre espacio público y expresión artística. Incluso en los barrios más modernos, el grafiti convive con los edificios de cristal y acero, aportando humanidad al paisaje urbano.


Si visitas Róterdam y te apasiona la creatividad contemporánea, vale la pena seguir alguna de estas rutas y dejarse llevar por el color. Cada mural cuenta una historia, cada firma anónima suma una voz a la gran conversación visual de la ciudad. Entre el arte y el hormigón, Róterdam demuestra que los muros también pueden convertirse en ventanas hacia el alma de una metrópolis viva.

viernes, 6 de marzo de 2026

Super Mario y la invasión manga en los muros de Dos Hermanas

Los muros de Dos Hermanas se han llenado de color con graffitis enormes de Super Mario y personajes manga que parecen cobrar vida entre bloques y tapias.




El fontanero que conquista los barrios

Un Super Mario gigante domina medianeras de bloques en zonas residenciales, saltando sobre tuberías retro con estrellas brillantes y setas power-up que explotan en verde y rojo. Esta pieza, de tres pisos de alto, mezcla pixeles 8 bits con letras salvajes que gritan energía gamer desde lejos.


Personajes manga que saltan del cemento

Alrededor, un desfile de icons japoneses invade fachadas y pilares:



-Goku lanzando Kamehameha con ondas azules furiosas.


-Naruto girando su Rasengan sobre fondos pixelados.


-Luffy estirando el brazo, sombrero de paja flotando.


-Pikachu y Zelda en series rápidas de throw-ups.



Arcade urbano nazareno

Estos graffitis convierten barrios grises en portales retro, fusionando nostalgia de videojuegos y manga con trazos rápidos y sombras potentes. En Dos Hermanas, el arte urbano late con pixeles y acción, marcando territorio en cada tapia visible.


Su autor @gordo-1up conquista las calles de Dos Hermanas con graffitis que convierten esta arteria obrera en epicentro del arte urbano salvaje.



lunes, 19 de enero de 2026

Arte urbano en Lisboa: Bordalo II y sus bestias de basura

Lisboa se ha consolidado como uno de los epicentros europeos del arte urbano, con barrios céntricos y periféricos convertidos en galerías vivientes donde murales, grafitis e instalaciones dialogan con la historia obrera y la crisis ecológica de la ciudad. En este vibrante ecosistema destaca Bordalo II, el artista que transforma basura en esculturas monumentales de animales para denunciar el consumo desmedido, con obras emblemáticas tanto en el corazón turístico como en las afueras como Chelas. Su enfoque une estética, reciclaje y activismo, invitando a rutas que recorren desde el centro hasta las periferias industriales.






Evolución del street art lisboeta

Lisboa ha pasado de ver el arte urbano como vandalismo a celebrarlo como patrimonio contemporáneo, con el Ayuntamiento impulsando galerías callejeras en zonas como Barrio Alto, LX Factory y Alcântara. En las afueras, barrios como Chelas y Marvila han emergido como focos de intervenciones colectivas que revitalizan espacios marginados. Eventos como el MURO Festival en Bairro Padre Cruz o el Cor de Chelas convierten estas áreas en galerías abiertas, atrayendo visitantes que combinan exploración urbana con reflexión social.


Bordalo II: del grafiti a la escultura residual

Artur Bordalo (Lisboa, 1987), nieto de un pintor y exestudiante de Bellas Artes, rinde homenaje a su abuelo con el nombre Bordalo II y ha llevado sus obras a ciudades globales. Comenzó con aerosoles en la calle y evolucionó hacia esculturas hechas de residuos —llantas, plásticos, chatarra— recolectados en vertederos, bajo el lema “la basura de uno es el tesoro de otro”. Su práctica fusiona collage, pintura y escultura para cuestionar la obsolescencia y el impacto ambiental, posicionándolo como referente del arte urbano ecológico.

Chelas y Estrada de Chelas: Bordalo Park

En las afueras orientales, Estrada de Chelas brilla con el festival Cor de Chelas (2024), curado por Bordalo II, que reunió a Vhils, Okuda, Daniela Guerreiro y otros en murales e instalaciones sobre fachadas grises de bloques obreros. Apodado Bordalo Park, este tramo periférico ahora vibra con mensajes ambientales y sociales, promoviendo cohesión en un barrio históricamente estigmatizado. Cerca, Marvila extiende la escena con grafitis en antiguas fábricas que narran su transición industrial a creativa.


Si os fijais, vereis que está hecho con trozos de plástico, tuberías, neumáticos, vallas..


El cerdo mitad de Bordalo II, mitad de Okuda San Miguel


El Mono mitad Bordalo II, mitad Vhils


Obras icónicas de Bordalo II en la ciudad

Sus animales —linces, mapaches, pelícanos, abejas— construidos con la misma basura que amenaza su existencia, miran al espectador con ternura acusadora. En el centro, pelícanos junto al Elevador de Santa Justa y una abeja en LX Factory capturan la atención turística. En las afueras, un lince ibérico de diez metros en Parque das Nações denuncia la conservación en el entorno del Tajo, un mapache en Belém y piezas en Alcântara y Avenida de Ceuta completan su mapa lisboeta.





El oso panda de neumáticos

En definitiva. en las calles de Lisboa, Bordalo II nos enseña que el arte nace de lo desechado, invitándonos a mirar dos veces nuestra propia basura.